lunes, diciembre 10, 2012

Sergio Aguirre. Los vecinos mueren en las novelas

Esta novela se lee actualmente en el colegio secundario. Veamos cuanto más entretenida es que Huasipungo(*).

Con la prosa plana de las traducciones de Agatha Christie se cuenta un episodio de una tarde. Un recién mudado a la campiña (inglesa) visita a una anciana para presentarse como nuevo vecino. La viejita lo aburre con una historia. Y el nuevo vecino juega un bluff: improvisa una historia en la que él podría ser un futuro asesino conyugal y dentro del plan incluye el asesinato de una vecina solitaria. Lo que sigue es el punto alto: la anciana redobla la apuesta y vuelve a contar la historia original pero ahora ella es partícipe en calidad de adúltera y homicida, y también le explica como se desembarazó luego de su amante: con un té como el que le acaba de convidar, hipotéticamente hablando por supuesto.
Lamentablemente el final es abierto. ¿Cual es la gracia de esos finales?

(*) Esa fue una de las novelas obligatorias que me tocaron. La verdad, el pasado fue peor. Sin ser muy buena esta novela se deja leer en media hora.

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