miércoles, septiembre 26, 2012

Gabriel Bellomo. El informe de Egan

En el cine argentino hubo tantas películas pretenciosas y aburridas que por un tiempo se pensó que filmar otras era imposible. Eran lugares comunes: la familia abandonada por el padre, el viaje por rutas desiertas, el auto antiguo, la playa solitaria, el faro, el viejo hotel, la cópula silenciosa, el hijo que busca al padre, las postales, el sobreviente de los campos de concentración o sus descendientes, el guardián de dichos campos o sus descendientes. Con la aliviadora excepción del faro y el nazi, los demás campean en esta novela a sus anchas. Coincidencia o no, así en el cine como en la literatura, la trama es intrascendente. No hay nada que decir. Completar noventa minutos de film o doscientas páginas y ya está. En una línea aislada me parece detectar el consumo del autor de dichas películas:

"Hay una película", dijo, "recuerdo una frase de esa película: el perdón es la más perfecta de la venganzas." 
Javier Egan recibe un llamado de su padre después de muchos años de haberlos dejado. Se encuentran, casi no se hablan pero el padre deja una postal del lugar donde vive (es apicultor y escritor). Es una invitación que Javier acepta después de un tiempo. Viaja, pasa un par de días allí y se vuelve. El padre está muy enfermo pero le informa nada. Porque es irlandés y como se sabe hablan poco de si mismos.
Hay muchas circunstancias o personajes de reparto que ayudan a mantener el interés. La prosa es bastante buena, parecida a muchos argentinos contemporáneos.

El remedio en Cabo Brenan fue y seguiría siendo escribir de un modo alucinado e impostergable; agotarse en la escritura como única forma de olvidar, y hacerlo para que su soledad siguiera siendo absoluta e infranqueable.
Calificación: regular
Mondadori en el 2007 sigue fabricando mal sus libros. ¿No practican leerlos agarrados con una mano?





martes, septiembre 25, 2012

Banana Yoshimoto. Recuerdos de un callejón sin salida

Cinco relatos simplones. De amor pero con poco sexo y muy poca pasión. Solo en las novelas rosas el amor es tan espiritual como en estas páginas.

sábado, septiembre 15, 2012

Asa Larsson. La senda oscura

Recomiendo esta reseña totalmente exacta: http://labibliotecadeasterion.blogspot.com.ar/2011/10/la-senda-oscura.html
Es más, copio algunas partes

Sería insensato afirmar que se trata de Alta Literatura, pero sus libros son entretenimiento de calidad. Trabaja bien el misterio y la técnica del flash back, los personajes siempre parecen de carne y hueso, hay exotismo (un país con temperaturas de treinta grados bajo cero, personas solitarias y policías honorables), hay complejidad psicológica.
[...]
La otra novedad es la suave inclusión del elemento fantástico, a través de una chica con poderes, que puede ver cosas del pasado y del futuro. El final es trepidante


De mi cosecha agrego que todos los personajes tienen familia y que la familia es parte de su definición. Hay muchos huérfanos y también para esos casos vale lo dicho. El amor en su aspecto más ingenuo o feliz es parte importante de la vida de todos.
El final es a todo trapo.
Calificación: muy bueno.


Algo más: Los suecos piensan que las empresas mineras que van al mundo subdesarrollado “envenenan el agua” y tratan con “regímenes corruptos”.  Y que dichos países “no tienen los medios para explotar sus recursos” pero no soportan compartirlos.

jueves, septiembre 06, 2012

Lionel Shriver. Tenemos que hablar de Kevin


Eva le escribe cartas a su ex marido, recopilando toda la historia de su hijo Kevin, que dos días antes de cumplir los dieciséis liquidó a flechazos a una decena de compañeros de colegio. En verdad se cuenta la historia de su vida desde que empezó a pensar en tener un hijo. No hay relator omnisciente así que la versión de Kevin no se sabe.

Queda claro que el matrimonio de Eva y Franklin es un fracaso desde el minuto cero, de antes de ser padres también. El odio que se tienen es lo más verosímil de la novela (dieciséis años de convivencia sin separarse parece demasiado pero no imposible). Es el desencanto y la furia de cualquier matrimonio, una historia tan vieja como el mundo.
Y Kevin resulta un hijo difícil. Pero toda esa parte me parece fallida. Es una recopilación de los malos momentos de toda madre solo que sin respiro. Digo, los episodios son verdaderos, pero el salto entre un hijo cruel y un asesino múltiple no está bien fundado. En cambio las desgracias de la sociedad matrimonial a cargo de la empresa “criar un hijo” son ciertas en cada momento. Creo que la autora ha conocido más familias rotas que niños psicópatas.

Se deja leer, son seiscientas páginas de este tenor:
Tanta insistencia mostré a fin de que Foulke detectarar alguna discapacidad en nuestro hijo y estampara en su frente la versión americana del nombre de algún síndrome, que el pediatra debió tomarme por alguna de esas madres neuróticas que ansían que su hijo se distinga por algo y que, dada la degeneración de la civilización característica de los tiempos que corren, solo pueden concebir lo excepcional en términos de deficiencia o de dolencia.

En el final hay un episodio y un detalle que dan un final digno de película.
Calificación: bueno. A mi modesto entender falla como novela total, y tiene éxito como best seller de suspenso y miedo.