martes, agosto 28, 2012

Paul Auster. Viajes por el scriptorium

Mr. Blank es un viejo senil. Es atendido y empastillado como tal. Recibe visitas que no reconoce ni recuerda. Su mente en ruinas lo engaña y lo confunde. Lee textos mecanografiados y recuerda tramas que ha ideado. Su cuerpo físico apenas puede consigo mismo (excepto su aparato genital que todavía funciona bien). Posiblemente todo lo que le pasa son alucinaciones de su vida y de los personajes que supo crear (porque Mr. Blank fue escritor o editor o agente editorial).
Y termina el libro que en resumen es una pequeña nada de pocas páginas en letra grande. Un rejunte de un escritor reputado que habrá logrado de esta manera el modesto prodigio de vender varios ejemplares de humo encuadernado.

Que aparezca nombrado Walt, el niño que aprendió a levitar, y el lector lo reconozca ¿cuánto placer puede agregar a la lectura? Poco, muy poco.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario