viernes, agosto 31, 2012

Vladimir Sorokin. El hielo

Segunda novela que leo de Sorokin y elegida con toda intención de leer algo fácil. En efecto los capítulos se despachan con rapidez. Entre mafiosos y adolescentes está pasando algo extraño. Ambos grupos hablan con su jerga de malas palabras y deformaciones que es traducida al “más crudo argot madrileño”. El resultado es insoportable. Pero la acción es incesante. La violencia y el sexo abundan, pero el quid es el suspenso. ¿Qué está pasando? Hay algo parecido a una secta cooptando reclutas. ¿De qué se trata, qué es el hielo, qué es el martillo de hielo con el que golpean a los candidatos? El lector llega a la página 200 sinceramente interesado.
(En ese momento tuve la mala suerte de consultar la contratapa donde se revela lo que en el libro lleva más de la mitad sin siquiera insinuarse. ¿Quién fue el inútil que escribió la contratapa? Cuanta falta de respeto al lector verdadero. Es más, en el primer renglón hay una mentira “Una ola de brutales asesinatos sacude Moscú.” Los de Alfaguara serán buenos vendiendo libros pero que falta de cariño por la verdad.)

La primera parte es un collage variopinto que plantea un misterio. La segunda parte corresponde al relato de una rusa apenas púber en su aldea ocupada por los alemanes durante la segunda guerra. De allí es llevada entre muchos prisioneros y resulta elegida. Entra en la secta, y durante el comunismo trabaja infiltrada en el gobierno. Cual logia masónica la secta persigue sus propios fines. Hasta el fin del comunismo el relato de la guerra y las dictaduras soviéticas, y los manejos de la policía secreta mantienen el interés del lector mientras se descubre la verdad de el hielo. Esta segunda parte sirve explica los misterios de la primera, aunque los personajes inciales no vuelven a aparecer. Pero el misterio resulta bastante absurdo.
En el corto epílogo se va unos años hacia adelante y quizás se cuenta el final del grupo de los elegidos.

Calificación: muy buen inicio, muy flojo final.

martes, agosto 28, 2012

Paul Auster. Viajes por el scriptorium

Mr. Blank es un viejo senil. Es atendido y empastillado como tal. Recibe visitas que no reconoce ni recuerda. Su mente en ruinas lo engaña y lo confunde. Lee textos mecanografiados y recuerda tramas que ha ideado. Su cuerpo físico apenas puede consigo mismo (excepto su aparato genital que todavía funciona bien). Posiblemente todo lo que le pasa son alucinaciones de su vida y de los personajes que supo crear (porque Mr. Blank fue escritor o editor o agente editorial).
Y termina el libro que en resumen es una pequeña nada de pocas páginas en letra grande. Un rejunte de un escritor reputado que habrá logrado de esta manera el modesto prodigio de vender varios ejemplares de humo encuadernado.

Que aparezca nombrado Walt, el niño que aprendió a levitar, y el lector lo reconozca ¿cuánto placer puede agregar a la lectura? Poco, muy poco.

miércoles, agosto 22, 2012

Diana Wynne Jones. El castillo viajero

Buen libro lleno de magos o hechiceros, donde en el final el amor triunfa (pero con pudor). Un poco infantil quizás. A mi hija de trece años le gustó mucho.
(Kindle).

El video es interesante si vieron la película de Miyazaki.

martes, agosto 14, 2012

Barry Hughart. Puente de pájaros


En una China que nunca existió transcurre este novela plena de fantasía cuando el sabio Li Kao es contratado por unas monedas de cobre para curar a unos niños envenenados y con su cliente apodado Buey Número Diez forman una pareja empardable con Sherlock y Watson, con el lazarillo de Tormes y su ciego, y juntos desovillan una historia, un desafío y una búsqueda que los lleva a luchar a muerte con el todopoderoso duque de Ch’in.
Además del buen ritmo (a veces vertiginoso) y la trama que ajusta todo los hilos hay que decir a favor del libro que los protagonistas en seguida consiguen la simpatía del lector.
Hay laberintos, monstruos, verdugos, personajes celestes, estafadores, avaros prestamistas, sabios, leyendas, y mucha imaginación. Muchas situaciones de vida o muerte.

Calificación: bueno+. (Kindle)

domingo, agosto 12, 2012

Lo primero que hacen las mujeres cuando el marido muere

Lo primero que hacen las mujeres cuando el marido muere es vender sus libros a alguna librería de viejo.
Rubem Fonseca

lunes, agosto 06, 2012

Bohumil Hrabal. Anuncio una casa donde ya no quiero vivir


Son relatos sin relación entre sí pero todos con el mismo paisaje, la Checoeslovaquia de la posguerra, en construcción y en destrucción, el tiempo nuevo del paraíso comunista, los obreros que siguen esperando ser gobierno, los recuerdos de la guerra, la ocupación.
Es un momento de dislocación, se funden estatuas, se barren los deshechos, y los relatos de Hrabal son arrastrados por la misma confusión. Permanece en la memoria del lector la melancolía, el sabor triste del final, de todos los finales. Pero hay algo más, la permanencia de ciertos poderes, estructuras supérstites, que mantienen la sartén por el mango, y los obreros que curvan las espaldas son los mismos de siempre.
Calificación: buena.

miércoles, agosto 01, 2012

José y Pilar Donoso

Comparto una foto perfecta, que podría ser de cualquier padre y su hija. 

El escritor José Donoso, en 1980, posando junto a su hija Pilar. Foto: EFE / Archivo


Que cosa el tiempo, todo lo devora.


Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/1424037