viernes, junio 29, 2012

John Brosnan. Los señores del cielo.

Trilogía de ideas y acción, sin más. Muchas ideas en un futuro bastante apocalíptico, después de las guerras genéticas. Hay muertos, batallas y sexo, pero no transmite demasiada intensidad. Finalmente el interés se sostiene solo por saber como terminará Jan Dorvin, después de haber sido amazona, esclava, cortesana, señor del cielo y sobreviviente.
En el final una inteligencia artificial hace de Deus ex machina y pacifica el universo.

Calificación: regular. Para poner la mente en blanco. (*Kindle)

domingo, junio 17, 2012

George R.R. Martin. Festín de cuervos

Menos batallas, algunos combates singulares. Jaime, Brienne, Arya, los navegantes de las Islas de Hierro y Cerséi se llevan la mayoría de los capítulos. Tyrion ausente.
Esto es agradable: algunos personajes se cruzan viniendo desde muy lejos, por ejemplo Arya y Samwell, Brienne y Gendry.
Las comunicaciones funcionan mejor que nunca; los cuervos son infalibles. Casi diría instantáneos.
En una línea dice “peleaban por deporte”. Pequeño anacronismo que me llamó la atención.
En el final tiene tres capítulos con vueltas de tuerca, revelaciones y además deja tremendos episodios a punto de suceder, gente con la soga al cuello literalmente. Típico pero eficaz.

Con respecto a la versión de HBO, hay un problema: empecé a ver la segunda temporada y sabiendo lo que va a pasar, me aburrió infinitamente. .

martes, junio 12, 2012

César Aira. La villa

Aira tuvo una etapa pampeana, una etapa barrial y ahora está en su etapa centroamericana. Creo que de sus libros que transcurren en Flores este es uno de los más redondos. En su estilo conversador, dubitativo, la acción avanza y el relato tiene un aire policial bastante original para ser de César Aira. El barrio y los personajes son de clase media y actúan con perfección; no dialogan como heresiarcas de Uqbar (lo cual no objeto)  sino como chicos apenas salidos de la adolescencia, criados en la jungla de cemento, educados por la televisión. Incluso contagian al escritor y por ahí mete un "habría" en lugar de "hubiera".

En el final hay una tormenta descomunal, y la trama se interrumpe con algunos hilos que hubiese sido más lindo verlos anudados y no tan sueltos.
Calificación: muy bueno.

sábado, junio 09, 2012

Murió Ray Bradbury

De los libros que perdí Crónicas marcianas es el que más extraño (no son tontos los que no devuelven libros). Además fue mi primer libro de Minotauro. Y mi primer prólogo de Borges.

En Crónicas o en Farenheit 451 describe una mujer que con una concha en la oreja sintoniza infinita cantidad de melodías y se distrae por completo del mundo. Quizás para Bradbury en Illinois no fue una gran profecía pero para un chico del sur del continente en los setenta era una fantasía tan imaginaria como un cohete a Marte. Y cuando muchos años después se hizo real frente a mis ojos, Bradbury pasó a ser un visionario, y la ciencia ficción un género capaz de profetizar con acierto.