miércoles, mayo 23, 2012

Jack London. La peste escarlata

Jack London (n.  John Griffith Chaney, 1876 – 1916) ha sido uno de mis preferidos. Estos cinco cuentos no son muy conocidos.
El primero se relata desde el 2070 mas o menos. En 2013 la peste escarlata mató en un par de meses a casi todos. Resultó inmune una persona por millón. Y dice que la población había llegado a los ocho billones (8 mil millones). Buena predicción hecha desde el lejano 1910. En California ya se han reproducido los supervivientes hasta llegar a las 400 personas.
El cuento tiene el quid en el descenso desde las cumbres de la civilización hacia el salvajismo. No ofrece ninguna visión sobre la vida en el 2013.


Los cuentos siguientes son mejores: sobre personas del norte helado, en episodios crueles y humorìsticos. Muy buenos realmente.

domingo, mayo 13, 2012

Marcelo Cohen. Insomnio

Había estado soñando con estepas en llamas, con asechanzas, con un centinela que reclamaba salvoconductos para abrir el paso a un acantilado cóncavo donde el embate de las olas transformaba el incendio en humo líquido. Cuando abrió los ojos, sin embargo, sólo volvió a encontrar el óxido de las torres de petróleo contra el cielo aterido de la Patagonia.

En una zona del sur argentino se descubren riquísimos yacimientos, que provocan la llegada de varios millones de trabajadores del mundo entero, y la intervención de la ONU para declarar la zona independiente y al servicio de la humanidad. Pero los pozos se agotan, y el desbande de los inmigrantes queda prohibido, se amuralla la ciudad y la zona es patrullada por gendarmes y diversas fuerzas militares. Existe un sorteo cuyo premio es la visa de salida. Pero todas las reglas son provisorias, ocultas y flexibles.
Todos viven preocupados por los sueños; además apenas cierran los ojos se ponen a soñar. El protagonista es un escritor, redactor de discursos ajenos, unos de los dos mejores.
Hasta acá la situación. Pero este resumen se entiende bastante avanzada la novela, hasta entonces todo es confusión. Se sigue de cerca al protagonista, y las circunstancias muy de a poco van dejando entender lo que conté al comienzo.
La trama agrega varios personajes interesantes y tiene un final melancólico en que todo vuelve a empezar o continua casi igual. De alguna manera me recordó indudablemente al Marlowe de Chandler.
Pero el original atractivo y desafío de esta novela es la prosa de Marcelo Cohen. Escribe más que bien. Sus oraciones están pulidas y abundan en metáforas e imágenes. No crean que es empalagoso o difícil. Justo antes de pasar la línea que lo haría un pedante escritor de de la nada bien escrita con buenas palabras se detiene, se queda del lado del lector y resulta que tiene un estilo original y una voz propia. Bien por él.
Entonces el problema de la novela es la historia en sí misma o el punto de vista elegido para narrar ese futuro cercano, distópico y lejano al mismo tiempo. Digo esto porque aburre un poco.
Calificación: buena.

viernes, mayo 04, 2012

Charles Dickens. Canción de Navidad

Estoy muy contento con mi Kindle, pero un poco más comprando por veinte pesos este clásico, como nuevo, de tapa dura editado en 1946 en Santiago de Chile por la editorial Zig-Zag.

Es una historia muy conocida, y también uno de mis relatos preferidos de la colección Mi libro encantado, que en su tomo X  Páginas de oro, tiene versiones acortadas pero magníficas de muchos clásicos. Al niño que fuí le parecían insuperables esas historias.

La cama era la suya, el cuarto era el suyo, y, lo mejor y más venturoso de todo, ¡el tiempo venidero era suyo, para poder enmendarse!
─Viviré en el pasado, en el presente y en el porvenir ─repitió Scrooge, saltando de la cama─. Los Espíritus de los tres no se apartarén de mí. ¡Oh, Jacob Marley! ¡Benditos sean los cielos y la fiesta de Navidad! ¡Lo digo de rodillas, Jacob, de rodillas!

La cuestión es que leí de nuevo la historia de Scrooge y sigue tan emocionante como siempre.
Calificación: excelente