jueves, marzo 29, 2012

Doris Lessing. El quinto hijo

Monstruosa novela de uno de los buenos premios Nobel del siglo XXI.
Lessing tiene algo para decir y se pone a relatarlo de inmediato. Harriet y David quieren tener muchos hijos.
─Somos nosotros los anormales, aquí en Europa ─dijo David.
─No estoy seguro de que sea así ─dijo Dorothy, tan testaruda como cualquiera de ellos─. Pero si tuvieran seis, u ocho, o diez... sí, ya sé lo que estás pensando Harriet, te conozco, ¿no?, y si estuvieran en otra parte del mundo, como Egipto o India o cualquier otro lugar, la mitad morirían, y tampoco recibirían educación. Ustedes lo quieren todo. Los aristócratas, ellos pueden tener hijos como conejos, y es lo que esperan, pero tienen el dinero necesario y los pobres pueden tener hijos, y la mitad mueren, y es lo que esperan. Pero las personas como nosotros, en el medio, tenemos que tener cuidado con la cantidad de hijos, para poder cuidarlos. A mí me parece que ustedes no han pensado en eso...
El impulso inicial les permite ser muy felices -no obstante las prevenciones y la censura de sus conocidos y familiares- pero nace su quinto hijo, que es un salvaje incurable. Esta parte es muy dolorosa. La criatura es feroz. Los sufrimientos de los padres y la destrucción de la familia se llevan el resto. Es bastante corta y se lee con horror en una tarde.
Había un espacio entre ellos. Pero ya no era un espacio lleno de ira. Harriet sabía que él estaba demasiado cansado para estar enojado. De todos modos, él había decidido no enojarse: eso los desgastaba. Ella siempre sabía en qué estaba pensando su marido: con frecuencia respondía en voz alta a sus pensamientos.
Algunas veces hacían el amor. entonces ella sentía, y sabía que él también, que eran los fantasmas de los jóvenes esposos los que se abrazaban y besaban.
En el medio aparece una institución tan espantosa que me niego a describirla.

Calificación: muy buena.

jueves, marzo 22, 2012

Julio Llinás. Circus

Este libro podría ser la tercera parte de la serie autobiográfica de Julio Llinás. El poeta llega a los cincuenta años y derrocha su dinero en recrear el paisaje de su juventud. Compra una chacra y la transforma en el casco de una estancia del siglo XIX, apropiada para estar rodeada de mil hectáreas propias y no de cincuenta. Pero deja de ganar dinero en su profesión y en el epílogo lo pierde todo.
No hay una gran trama de nudo y desenlace, son los sucesos encadenados, desde la compra hasta la ejecución de la hipoteca. Hay una línea de sucesos que se ocupa de la vida amorosa del poeta, quizás la parte floja del libro, y otra línea, llena de felicidades, que se ocupa de la vida de campo; desfilan gauchos, domadores, caballadas, aparecidos, prostitutas, un cura, un obispo, perros, comisarios, capataces y peones. De todo como en botica. Pero todos verosímiles.
Aprovecha el autor y se describe como consumado jinete y gran conocedor de caballos. Lo que se sospecha cierto pues tiene por su recuerdo más feliz el telegrama que recibió de su padre cuando era muy joven: vení que te he puesto a cargo de la caballada.
Otra felicidad que da la novela es la relación con su hijo Mariano, que resulta un chico inteligente y sencillo. Se entienden de maravilla y el chico es muy feliz en el campito.
En esta entrevista se nota que siguen siendo amigos
http://antologiadeladiversidad.wordpress.com/2011/03/28/la-doble-entrevista-una-charla-con-julio-y-mariano-llinas/

Calificación: muy bueno. Aviso que crecí en el campo y pocas circunstancias en este libro me resultaron extrañas.

lunes, marzo 19, 2012

George R. R. Martin. Choque de reyes

Los pretendientes a la corona se ponen en marcha y todo el reino está en guerra, muchos contra muchos.
La trama es interesante. Cada personaje tiene su carácter y virtudes pero le cuesta mucho al autor darles vida; a mi entender falla en los diálogos. Todos hablan en el mismo lenguaje, con la misma inteligencia. Dialogan bastante pero siempre para que avance la trama. Este rasgo forma parte de la facilidad propuesta: toda la novela es muy fácil. La multitud de personajes es solo grande, no complicada. En un momento mueren un par de herederos pero resulta que los cadáveres eran de otros; ese engaño es develado a los lectores en un capítulo y medio. Quiero decir que el autor reniega de proponer cualquier dificultad, así que no hay lugar para sutilezas ni verdaderas sorpresas. Cada capítulo es un episodio. Eventualmente están todos relacionados, pero disfrutar de cada uno de ellos no exige recordar casi nada de las cientos de páginas leídas antes.
Calificación: bueno.
Leído en el Kindle.

miércoles, marzo 14, 2012

Michael Cunningham. Las horas

Son tres historias de parecido estilo, al estilo de Virgina Woolf, de mujeres y sus cuestiones profesionales y conyugales. Sin duda se trata de un homenaje, y es recomendable conocer la obra de Woolf pero también puede leerse en su ignorancia -y disfrutarse.

Hay un capítulo impresionante: Clarissa ve a su hija Julia errar, pero ya ha entendido que Julia (19 años) nunca aceptará su palabra como digna de atención. Y de eso se aprovecha la innoble Mary Krull que cual vampiro toma lo que puede de la juventud y belleza de Julia. Y ambas mujeres se reconocen adversarias sobre Julia -ignorante y magnífica- que malgasta sus virtudes en las alas de la soberbia que da la juventud

Calificación: muy buena.

Recomendación reciente de Palimp.
http://lepisma.liblit.com/2011/11/30/michael-cunningham-las-horas/

Copio una parte que Palimp pegó en su sitio y que fue exactamente la parte que también elegí yo para citar..
Traducción: Jaime Zulaika.

Fugazmente, mientras Julia está vuelta de espaldas, Clarissa y Mary se encuentran cara a cara. Idiota, piensa Mary, aunque se esfuerza en mantenerse caritativa o, como mínimo, serena. No, que se joda la caridad. Cualquier cosa es mejor que las boyeras de la vieja escuela, vestidas para ligar, burguesas hasta la médula, viviendo como marido y mujer. Más vale ser un franco y abierto gilipollas, mejor ser el puto John Wayne que una tortillera bien vestida que tiene un trabajo respetable.
Fraude, piensa Clarissa. Has engañado a mi hija, pero a mí no me engañas. Distingo a una ligona nada más verla. Lo sé todo sobre la técnica de impresionar. No es difícil. Si gritas lo bastante fuerte y durante el tiempo suficiente, se formará un corro para averiguar el motivo de todo ese ruido. Es la naturaleza de la multitud. No se queda parada mucho tiempo, a no ser que les des la razón. Eres tan mala como la mayoría de los hombres, igual de agresiva, igual de pretenciosa, y tu hora llegará y pasará.


Ahora, la versión que leí yo, traducción Margarita Valencia Vargas

Cuando Julia se da la vuelta , Clarissa y Mary se miran brevemente. Tonta, piensa Mary, aunque lucha por ser caritativa o, al menos, para no perder la calma. No. A la mierda con la caridad. Cualquier cosa es mejor que las lesbianas de la vieja escuela, que se visten para pasar inadvertidas, y viven como marido y mujer, burgueses hasta la médula. Preferible ser franca y abiertamente idiiota, preferible ser el maldito John Wayne, que una arepeta bien vestida con un trabajo respetable.
Impostora, piensa Clarissa. Engañas a mi hija pero no a mí. Reconozco a un conquistador cuando lo veo. Yo lo sé todo sobre llamar la atención. No es difícil. Si uno grita durante suficiente tiempo, suficientemenete duro, se reunirá una multitud para averiguar la causa del ruido. Esa es la naturaleza de las multitudes. No se quedan por mucho tiempo, a menos que uno les dé una buena razón. Eres tan mala como la mayoría de los hombres, tan agresiva, tan empeñada en tu propia exaltación, y tu momento pasará.


 Para mi oído argentino ambas traducciones tienen vocablos extraños pero la versión colombiana me sobresalta menos; arepeta y boyera, palabras nunca vistas.

miércoles, marzo 07, 2012

Oliver Sacks. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero

Colección de casos extraños que ha conocido el autor.
En general consiste en la presentación del caso y unos comentarios o hipótesis sobre los desperfectos que causarían los síntomas. Y a veces agrega algo de información sobre el tratamiento. Pero la mayoría son casos que no vuelve a ver.

No me gustó demasiado. Desde el punto de vista médico o científico porque se queda en la descripción y no profundiza o generaliza sobre la ciencia del pensamiento (esperaba algo de eso). Y ´como médico que intenta curar me pareció un cazabombardero ametrallando con el arsenal disponible, a ver si algun proyectil acierta: pastillas para todo, peor es cruzarse de brazos.
Y como novelista tampoco me gustó: siendo todos los casos dramáticos solo me emocionó una vez, con el caso de Bhagawhandi, una chica india con un tumor inoperable. Los demás casos resultaron solo curiosidades médicas. Muy extraños, eso sí.