sábado, abril 23, 2011

Rafael Pinedo. Plop

Todo se fue al demonio, hubo un apocalipsis o llegó el Götterdämmerung, algo ha pasado.
Existen sobrevivientes.

Cada tanto, muy de vez en cuando, para de llover por un rato.
[...]
El suelo siempre es plano. Debajo de la basura siempre es plano.
La Llanura, la llaman. El horizonte está apenas cortado por grandes pilas de escombros y basura.

El Grupo es uno de los pocos que habita la Llanura. Nacé un bebé y la vieja Goro lo levanta del barro, lo cuida un poco y sobrevive. Lo nombran Plop.
Esta es la vida de Plop, de la vieja Goro, de la Tini, del Urso, la Guerrera y la Esclava, Raro, Rara, y Rarita. Son personas, hechas con los mismos genes que usted y yo, en un ámbito nuevo, muy inhóspito.

Rafael Pinedo escribe como un cronista desapasionado y no toma partido. ni a favor ni en contra de sus pobres criaturas.
Decíamos, Plop, un chico, luego un hombre, con ambición y talento, nada del otro mundo, y ese es el tema, el increíble tema de esta novela: el mundo nuevo; la nueva geografía, hecha de barro, lluvia, basura, óxido, contaminación; con su fauna de perros cimarrones, ratas y gatos salvajes.
Y la nueva sociedad, construida con recuerdos, con su Comisario General, con castas, rituales, fiestas, tabúes. No obstante la miseria, el hambre y la guerra, perdura el trueque. Poco más se deja reconocer. Las costumbres son tan arbitrarias como las actuales, pero son otras. Y hay mucha crueldad. La muerte es popular, el hambre mucha, así que nadie piensa que la vida es sagrada, todo lo contrario. Pinedo cuenta impávido escenas que pueden perturbar la sensibilidad del lector. Quede el futuro lector advertido.

Calificación: fascinante.

El librito es muy corto y está escrito sin adornos. Es todo contenido contante y sonante. Por eso cualquier comentario es casi adelantarlo por completo. Entonces, si van a leerlo no busquen antes en Internet, déjense sorprender.

Otros apuntes:
Transparente homenaje a Angélica Gorodischer, en el papel de la vieja Goro, una de las pocas personas que sabe leer.
Plop y Rarita juegan a las estatuas, como en el famoso cuento de Cortázar. Yo nunca ví ese juego fuera de los libros, pero ha de ser una cuestión generacional. Pinedo es de 1954, o sea, bastante mayor.
La foto de la tapa, terminada la novela, es perfectamente reconocible para cualquier argentino: es una caja metálica, oxidada, de galletitas que se vendían al peso. Muy buena elección.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario