jueves, marzo 31, 2011

Arthur Conan Doyle

Adivino la oportunidad comercial de esta linda edición: un libro para regalar a los sobrinos: corto (barato), de un autor reconocido pero con algo original (no está su archisabido detective).
Pero los relatos son demasiado breves. Falta desarrollo; las tramas y los personajes merecerían un esfuerzo superior.

[...]arrastraron a los prisioneros y la tripulación hacia el centro de la nave y los arrojaron por la borda de a uno por vez. [...] Antes de arrojarlos, Sweetlocks les tajeaba los tobillos con su machete para que, de haber algún buen nadador, no intentara llegar a la costa y denunciarlos.

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