domingo, febrero 27, 2011

Julian Barnes. Arthur & George

Atrapante novela que se deja leer con mucha facilidad. Es una novela de época, también una biografía de Conan Doyle, y también una novela policial de las de enigma resuelto al estilo de Holmes. Los tres aspectos del relato están muy bien llevados, y en todo caso le preprocharía cierta falta de profundidad.
George es un inglés de padre parsi y madre escocesa; también es tema de la novela el color de la piel. Tema que en 1900 movía más pasiones que hoy.
Calificación: buena.

Los dos hombres también huronean juntos. Por cinco chelines, el hijo del carnicero llega con tres hurones y los hace trabajar toda la mañana para satisfacción de Waller, pues se agencian el contenido de numerosas empanadas de conejo.
Este deporte, o actividad si no es deporte, seguramente no se practica más. Nunca he estado ahí, pero...que hermoso salir a cazar con hurones

viernes, febrero 25, 2011

Dos citas y el dinero

1971, Mónica Müller.

No tengo plata en efectivo y en el banco cien mil pesos. Cien mil pesos es lo que gana mi viejo, que mantiene la casa. Yo saco por lo menos doscientos mil de mi negocio todos los meses y aunque vivo sola, el cinco de cada mes me quedan cien, como hoy y el diez ya no me queda ni un mango, no sé por qué.

Con la inexperiencia de la juventud, Müller da por sentado que todos sabemos y seguiremos sabiendo cuanto significan cien mil pesos. No advierte la desmesurada cantidad de ceros que ese número lleva, ni que implica la inexistencia de los centavos, en fin, no advierte nada fuera de su sitio.
Treinta años después Martoccia sabe que en Argentina no hay nada más volátil que el papel moneda y sabiamente relativiza su valor nominal.


2006, María Martoccia.
"Trescientos cincuenta y alambro la aguada que linda con el camino a Cañada Seca", dijo el paisano, creyendo que nadie lo escuchaba. En esa época el dinero se llamaba australes y faltaban años para que la Graciela se fuera a vivir con Chispa detrás de la sierra.


Otro caso, 1980, Fogwill.
Cuando parado en el cordón de la vereda recibí mi cambio, mantuve abierta la puerta trasera del Falcon y conté: tres billetes de mil, uno de quinientos, dos monedas de cien pesos. Estaba bien, el viaje había costado seis mil trescientos pesos, así lo indicaba el reloj empotrado en la consola del auto.

sábado, febrero 19, 2011

Mónica Müller. El gato en la sartén

A los ventitres años (en 1971) Mónica Müller escribió esta novela, mucho antes de tener uno de los mejores blogs de la RA, mal que le pese a muchos escritores con blog (de la RA). Muchos años después (de 1971) es la doctora Müller, médica clínica homeópata.

Relata en primera persona una joven muy joven, pero ya casada y separada. Vuelve a la casa de sus padres por unos días -los padres salieron, no están, la casa está vacía- para repasar su vida y volver a nacer, es decir empezar sin lastres (quizás con cicatrices) una renovada existencia.
Y este repaso mas o menos ordenado resulta ser un canto elegíaco de todos los lugares comunes del paciente psicoanalizado, con pasión, fervor, y fe dignos de mejor causa. No queda tópico sin aparecer, y como era de esperar todo es culpa de los padres (el lugar común más rentable del psicoanálisis); algunas cosas no son culpa de los padres si no de los problemas sexuales de los padres. En fin, soberbias juveniles.
El libro está escrito con irreverencia por la prosa más ortodoxa, pero eso no impide su lectura sin tropiezos. Algún inevitable aire cortazariano hay; es de época.
Otra cosa, el analista la "guía" en productivas sesiones de LSD, o con LSD. El analista se llama Baruch. Esa terapia, ¿se sigue practicando?

El problema de todo este pequeño libro es la ausencia de carnadura de los personajes y de las escenas. En lugar de repasar tantas situaciones, hubiese sido más eficaz darle espesor a menos eventos.
Calificación: regular malo.

El blog que tanto me gusta es viejos son los trapos, La juventud es muy corta pero la vida es larga. Creo que está hibernando, o abandonado (del todo o casi).

martes, febrero 15, 2011

María Martoccia. Sierra Padre

Me gustó mucho. Si los personajes de Los oficios eran unos pocos ingleses perdidos en las sierras, en esta novela de estructura similar, los personajes son los últimos paisanos nacidos y criados en la sierra.
Hay apenas un personaje que cruza la novela hasta el final, pero no es más importante que cualquiera de los varios que aportan su entrada, hasta dibujar una postal melancólica del universo que cabe en unas pocas lomadas,

La trabajosa vida del siglo pasado en el campo emparenta este libro con Enero, de Sara Gallardo, pero también lo recuerda el lenguaje de los paisanos, los movimientos, las ideas o el discurso, la actitud, y hasta los caballos: el potro Orión de Martoccia no tiene nada que envidiar a los escritos por Sara Gallardo. Un libro muy argentino, y antiguo. La modernidad y la globalización están barriendo la peculiaridad y las aislaciones. Y me acuerdo de un comentario cruel del círculo de Borges, o de Borges: nuestros gauchos carecen de cualquier rasgo distintivo con excepción del incesto.

Calificación: muy bueno.

domingo, febrero 13, 2011

Raymond Chandler. El sueño eterno

-Tenía antecedentes penales.
Se encongió de hombros y contestó sin darle importancia:
-No tenía las amistades adecuadas. Eso es todo lo que los antecedentes penales significan en este país, podrido de crímenes.

La novela es anterior a la segunda guerra mundial, y es notable que poco ha cambiado desde entonces la tecnología usada en los revólveres y las pistolas. Algunas costumbres han cambiado bastante más, para el caso, uno de los motores de la intriga es la extorsión. Se paga para evitar un escándalo en los periódicos amarillos; y los papeles del escándalo son -nada menos- unas fotos de la joven heredera vestida como vino al mundo.

jueves, febrero 10, 2011

Frederik Pohl. La guerra de los mercaderes

Esta es una secuela del clásico Mercaderes del espacio; repite los elementos satíricos y descuida por completo el eje dramático. Las desventuras del protagonista resultan impersonales y el valor de la novela se reduce al panfleto contra la sociedad de consumo lo que no le quita gracia pero aplaca su verosimilitud.
Y el final es confuso o ambiguo, algo no muy común en el género.

Calificación: regular.

domingo, febrero 06, 2011

Orsai N°1


El fin de la piratería
HERNÁN CASCIARI | 17 DE ENERO, 2011
Este es el texto más caro de Orsai. Y el que más ganas tenía de publicar. Lo que sigue, dividido en tres partes porque pesa mucho, es el pdf de una revista de 208 páginas que acabó de distribuirse ayer a más de diez mil lectores en todo el mundo. A este pdf no lo colgó un anónimo en Rapidshare, no está en la clandestinidad de la Red. Todos los artistas que escriben y dibujan en este pdf cobraron sus honorarios. Y ahora la obra es gratuita. En este sencillo acto, damos por finalizado el problema de la piratería editorial en Internet.


La revista Orsai se promovió en internet sin pagar ni un espacio publicitario, se vendió por adelantado y agotó todos sus números. Yo tengo un ejemplar y es una revista de calidad, maravillosamente confeccionada. Excluye cualquier propaganda en su interior. El precio es a priori casi una bicoca, 52 pesos argentinos. Casciari a pura pasión y desapego al lucro logró mover 125.000 dólares. Impresionante. Diez mil personas la están leyendo.
Me viene a la cabeza la revista mural de los hermanos Borges, pero no acierto a encontrar una buena comparación, más allá de algun lugar común sobre la mudanza de los tiempos.

Los textos son regulares. Me gustó el de fútbol amateur pero por ser de fútbol amateur. La nota sobre las deportaciones que se practican en España es muy mala. Pero por sobre todo esto: la revista es monocorde, de punta a punta; las prosas están muy emparentadas, y las ideas de los autores son las mismas (cuanta correcta incorrección, por Dios). Se nota demasiado que escribieron elegidos por Casciari y para Casciari. Y curiosamente, los prólogos y epílogos -cada nota los tiene, nombrados como entrada y sobremesa- escritos por Casciari o el staff, son lo más entretenido por mucho; no solo por la gracia sino también por la historia que desenvuelven: la aventura de hacer esta revista.

miércoles, febrero 02, 2011

Mario Levero. La novela luminosa

Este libro tiene dos partes, la segunda es La novela luminosa, escrita treinta años antes de entrar al siglo XXI, en la cual el autor cuenta varios episodios luminosos que le sucedieron, episodios de iluminación mística, de revelación de cosas buenas. Hay también una novela oscura pero no es el momento de contar sobre ella, dice el relator.
El relato es bastante ernestosabatiano: hay prostitutas, casi todas con vagina semejante a la boca de un pez, aparece mucho Dios, así con mayúscula.
Son 120 páginas.

Por momentos, mi vida actual se me aparece viajando en un enorme ómnibus a toda velocidad; está lleno de gente amontonada, no se detiene nunca, no puedo ver al conductor ni tengo la menor idea de adónde me conduce; siento pánico, me quiero bajar, pero cuando me acerco a la puerta veo, a través de los vidrios sucios, que debajo del ómnibus no hay ninguna carretera, y a los costados ningún paisaje: nada.

Calificación de la segunda parte: regular.

La primera parte del libro se llama Prólogo Diario de la beca. Son 450 páginas.
Levrero tiene el don del narrador. Solo eso explica que haya terminado las 450 páginas del prólogo de La novela luminosa. Aun aceptando la frescura y la facilidad de su prosa, sigo sin entender el unánime coro de alabanzas que encuentro en internet, No reí ni lloré en el mismo párrafo, ni en distintos.
Es una lectura muy fácil, por la sencillez de la escritura y de los hechos relatados.

Opina asombrado un crítico de la madre patria:
El Diario lleva en la obra el subtítulo de "Prólogo". Un prólogo de 450 páginas y olé. Este Diario pendula entre lo insoporable y lo jodidamente insoportable. Es decir, es un diario con todas las de la ley. La cantidad de anodineces, gilipolleces, mindundeces, minusculeces y micromemeces que junta en estas páginas Mario sólo es comparable con las que juntan en su casa doce adolescentes obsesionadas con Dani, sus granitos y su nuevo portátil. Pa vomitar.
Muchas veces, tantas veces, incontables veces, estuve por dejar el libro. Resulta casi insultante que una sucesión tal de naderías sea publicada y que yo vaya y lo compre. 21 euros.


Levrero obtuvo una beca de un año, tiempo en el cual le gustaría completar un libro viejo, La novela luminosa, pero está viejo y deprimido, y un poco chiflado. Escribe el diario pensando que esa tarea leve puede ayudarlo a emprender la tarea mayor.
Incluye en el diario sus lecturas, que este año son casi todas novelitas policiales.
Es mejor tener algo no muy bueno para leer, que no tener nada. Las adicciones actúan así, y uno puede llegar a sufrir grandes humillaciones por necesidad de droga. Ya sé que un día voy a terminar leyendo a Agatha Christie.

El año está lleno de sueños, de inconvenientes domésticos, de problemas en la computadora. El ánimo del relator oscila.
Es muy probable que este sueño, placentero por los aspectos eróticos a pesar de las angustias, haya sido facilitado por el antidepresivo, que comencé a tomar de nuevo hace tres días. Y sin duda es un efecto del antidepresivo el hecho de que hoy al levantarme me diera un baño. Hacía muchísimo tiempo que no me bañaba, ni se me ocurría planteármelo.

Después de un año, hay que decir que algo de cariño le hemos tomado a ese pobre anciano.

Calificación de la primer parte: inclasificable.