sábado, enero 15, 2011

Neil Gaiman. Los hijos de Anansi

El padre de Charles Nancy muere y Charlie, Gordo Charlie, viaja a su entierro. Dejó de tener tratos con él cuando su madre huyó de la casa, hasta Londres nada menos. Porque Charles tiene pavor a ser notado, y nadie lo ha hecho pasar tanta vergüenza como su padre, jocoso bromista, bailarín mujeriego y gran cantor. Es más, a su padre debe el apodó de Gordo Charlie, porque ese poder tenía su padre, el de convencer. Gordo Charlie no es gordo para nada.
Viaja Gordo Charlie al pueblo de su infancia, llega tarde al entierro, y se reúne con las ancianas que eran señoras grandes cuando él era niño. Según una de esas viejas, su padre era un dios y tiene un hermano gemelo que fue ahuyentado. Entonces, la realidad de Gordo Charlie empieza a admitir grietas.

La novela sigue, y cruza un caso policial con un ajuste de cuentas entre dioses más antiguos que los hombres. Además los gemelos, que son realmente distintos y díficiles de distinguir, conocen el amor; es también una comedia romántica.
Gaiman lleva la acción con mano diestra; quizás cerca del final aparecen demasiados elementos fantásticos.

Calificación: muy bueno.

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