José Bianco. Sombras suele vestir
Sombras suele vestir
Es un cuento sobre una familia que hoy se describiría como disfuncional, y en 1950 se describe como pobre, unida, orgullosa y desafortunada. Una mujer -Jacinta- se prostituye para pagar el inquilinato donde vive con su anciana madre (la señora de Vélez) y su hermano especial (Raúl). La parca se lleva a la madre. Bernardo Stocker, cliente fiel de Jacinta la lleva a vivir a su casa, y Raúl queda en el inquilinato hasta que a instancias de Jacinta, Stocker tramita su internación en un hospital psiquiátrico. Como Jacinta desaparece Bernardo se interna voluntariamente para esperarla pues piensa que es inevitable que visite a su querido hermano, y ambos hombres reposan en el pabellón de los pacientes menos insanos.
Ahora bien, mediante la intervención del socio de Stocker se descubre que el cuento -donde algunos sucesos quedaban en confusión- pertenece al género fantástico. Como alguno de Kipling y alguno de Henry James.
Calificación: bueno.
Las ratas
Se agíta bien una mezcla de Bioy, Borges, Ocampo, Mujica Láinez, Mallea y Sánchez Sorondo tal vez, y en un matraz florentino se procede a su destilación. Resulta la prosa milimétrica, incorregible e inerte de José Bianco (1908-1986), afamado secretario de redacción de la revista Sur durante muchos años.
Esta novela corta comienza con la noticia de un suicidio y el narrador que es hermanastro de Julián, el muerto, relata la historia de la familia. Es pianista y las reflexiones musicales no faltan. Los personajes se comunican tanto con lo que dicen como con lo que no dicen; además se tratan de tú, lo cual no ayuda a volverlos creíbles; en cierto modo son más personajes de libros que personas de carne y hueso. Con lentitud la historia de los Heredia se desovilla, y al final -superando las disgresiones, los anacronismos y las imprecisiones- el autor ha logrado el interés del lector. en ese momento, en el final, se produce una vuelta de tuerca bastante sorpresiva. Habría que volver a leer todas las páginas, ahora iluminadas por la verdad, para entender mejor los motivos de Delfín Heredia. Pero el lector decide que -aunque quizás algún episodio resulte muy distinto a lo entendido antes- dificilmente logre algo de placer desentrañando la psicología y el hilado fino de la trama. Entonces cierra el lector el libro para siempre.
Calificación: regular.






