viernes, diciembre 10, 2010

Gustavo Alejandro Ferreyra. El amparo

Primer libro de un escritor no muy conocido, aunque su último libro ha ganado el premio Emecé.

Adolfo es un sirviente más en la casa del señor, desde hace años. Todos ellos viven en el ala de la servidumbre, cada cual tiene su pieza y sus tareas. De lo demás nada saben; la administración tendrá sus reglas quizás, pero nunca se han mostrado. El servicio debe ser impecable, y los encargados son rigurosos. No hay salario ni vacaciones, la recompensa diaria es no ser despedido, y los sirvientes más cercanos al señor son casi dignos patriarcas.

Se impone para describir esta novela el término kafkiano. Adolfo vive temiendo incumplir unas leyes que desconoce. Hace grandes especulaciones sobre indicios insignificantes. Recibe órdenes sin aviso y no tiene poder sobre nada ni nadie. Sin información, sin libertad, no vive, perdura.

El estilo de la prosa es bastante personal. Con claridad y sin embarullarse, Ferreyra describe desde cerca; la acción de la novela puede resumirse en pocas líneas pero los movimientos no son lo importante. Una vez más, Kafka. El último día, ¿está el agrimensor más cerca de entrar al castillo que el día de su llegada?

Adolfo se asustó, ya que -sin plantearse en estos términos y mucho mas confusos- lo asaltaron unos interrogantes: ¿qué sería de ellos si el señor muriese?, y subyaciendo en el fondo de su azoramiento, ¿puede morir el señor? A punto estuvo Adolfo de interesarse por la salud del señor mediante palabras que hicieran evidente su pesadumbre -esta era su intención-, no obstante no lo hizo porque, en el último instante, se dio cuenta de que hubiera sido una arrogancia. No podía pretender que el maître le comentase el estado de salud del señor.
.

Calificación: bueno. Vertiginoso, no es.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario