viernes, noviembre 26, 2010

Gene Wolfe. La espada del lictor

Esta es la tercera parte de la saga El Libro del Sol Nuevo, y sobre los dos anteriores opino:
I. La sombra del torturador. Excelente, intensísimo libro.
II. La garra del conciliador. Bueno, que funciona más bien como nexo a los siguientes y aporta un poco de contexto galáctico al Sol Nuevo.

Severian recorre Urth intentando devolver una gema milagros a sus custodios milenarios.
En ese trayecto le pasa de todo y recurren personajes de su pasado una y otra vez, excepto aquellos que van muriendo pues Wolfe no tiene problemas en que mueran mascotas, viejos, madres y niños, por simpáticos que sean.
Un universo completo se deja entrever. Por ahora la historia de Severian es una gota en un océano, una vida pedestre en un universo tan vasto como el tiempo, y quizás más.

—Se dice que ya ha venido una vez, hace mucho. ¿Lo sabías?
El niño negó con la cabeza.
—Entonces su tarea fue forjar la paz entre la humanidad y el Increado, y lo llamaron el Conciliador. Al irse dejó una reliquia famosa, una gema llamada la Garra.

Wolfe sabe narrar, y también sabe inventar. No solo historia, geografía, botánica y zoología y galáctica (si existiera esa ciencia); sabe inventar las palabras sobre las que funda su mundo nuevo. Algunas clases o profesiones de Urth: armígeros, exultantes, clavígeros, optimate. Algunos seres: zoántropos, alzabos. El color de la capa de Severian que es más oscuro que el negro: fulígeno. Hombres del espacio: cacógenos.
—Soy el Gran Maestro Severian, de la Orden de los Buscadores de la Verdad y la Penitencia, comúnmente llamada gremio de los torturadores.

En un tremendo capítulo Severian se encuentra con el mismísimo Autarca.

Calificación: excelente.
(*) Leído en el Kindle.

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