martes, noviembre 30, 2010

José Bianco. Sombras suele vestir

Sombras suele vestir
Es un cuento sobre una familia que hoy se describiría como disfuncional, y en 1950 se describe como pobre, unida, orgullosa y desafortunada. Una mujer -Jacinta- se prostituye para pagar el inquilinato donde vive con su anciana madre (la señora de Vélez) y su hermano especial (Raúl). La parca se lleva a la madre. Bernardo Stocker, cliente fiel de Jacinta la lleva a vivir a su casa, y Raúl queda en el inquilinato hasta que a instancias de Jacinta, Stocker tramita su internación en un hospital psiquiátrico. Como Jacinta desaparece Bernardo se interna voluntariamente para esperarla pues piensa que es inevitable que visite a su querido hermano, y ambos hombres reposan en el pabellón de los pacientes menos insanos.
Ahora bien, mediante la intervención del socio de Stocker se descubre que el cuento -donde algunos sucesos quedaban en confusión- pertenece al género fantástico. Como alguno de Kipling y alguno de Henry James.
Calificación: bueno.

Las ratas
Se agíta bien una mezcla de Bioy, Borges, Ocampo, Mujica Láinez, Mallea y Sánchez Sorondo tal vez, y en un matraz florentino se procede a su destilación. Resulta la prosa milimétrica, incorregible e inerte de José Bianco (1908-1986), afamado secretario de redacción de la revista Sur durante muchos años.
Esta novela corta comienza con la noticia de un suicidio y el narrador que es hermanastro de Julián, el muerto, relata la historia de la familia. Es pianista y las reflexiones musicales no faltan. Los personajes se comunican tanto con lo que dicen como con lo que no dicen; además se tratan de tú, lo cual no ayuda a volverlos creíbles; en cierto modo son más personajes de libros que personas de carne y hueso. Con lentitud la historia de los Heredia se desovilla, y al final -superando las disgresiones, los anacronismos y las imprecisiones- el autor ha logrado el interés del lector. en ese momento, en el final, se produce una vuelta de tuerca bastante sorpresiva. Habría que volver a leer todas las páginas, ahora iluminadas por la verdad, para entender mejor los motivos de Delfín Heredia. Pero el lector decide que -aunque quizás algún episodio resulte muy distinto a lo entendido antes- dificilmente logre algo de placer desentrañando la psicología y el hilado fino de la trama. Entonces cierra el lector el libro para siempre.
Calificación: regular.

viernes, noviembre 26, 2010

Gene Wolfe. La espada del lictor

Esta es la tercera parte de la saga El Libro del Sol Nuevo, y sobre los dos anteriores opino:
I. La sombra del torturador. Excelente, intensísimo libro.
II. La garra del conciliador. Bueno, que funciona más bien como nexo a los siguientes y aporta un poco de contexto galáctico al Sol Nuevo.

Severian recorre Urth intentando devolver una gema milagros a sus custodios milenarios.
En ese trayecto le pasa de todo y recurren personajes de su pasado una y otra vez, excepto aquellos que van muriendo pues Wolfe no tiene problemas en que mueran mascotas, viejos, madres y niños, por simpáticos que sean.
Un universo completo se deja entrever. Por ahora la historia de Severian es una gota en un océano, una vida pedestre en un universo tan vasto como el tiempo, y quizás más.

—Se dice que ya ha venido una vez, hace mucho. ¿Lo sabías?
El niño negó con la cabeza.
—Entonces su tarea fue forjar la paz entre la humanidad y el Increado, y lo llamaron el Conciliador. Al irse dejó una reliquia famosa, una gema llamada la Garra.

Wolfe sabe narrar, y también sabe inventar. No solo historia, geografía, botánica y zoología y galáctica (si existiera esa ciencia); sabe inventar las palabras sobre las que funda su mundo nuevo. Algunas clases o profesiones de Urth: armígeros, exultantes, clavígeros, optimate. Algunos seres: zoántropos, alzabos. El color de la capa de Severian que es más oscuro que el negro: fulígeno. Hombres del espacio: cacógenos.
—Soy el Gran Maestro Severian, de la Orden de los Buscadores de la Verdad y la Penitencia, comúnmente llamada gremio de los torturadores.

En un tremendo capítulo Severian se encuentra con el mismísimo Autarca.

Calificación: excelente.
(*) Leído en el Kindle.

lunes, noviembre 22, 2010

Gene Wolfe. Cuando yo era Ming el inclemente

Siete páginas sobre el tema de El señor de las moscas, a saber, si hay que recrear la civilización hay que empezar por el principio, ¿quién manda y quién obedece?

¿No es un lindo título? Cuando yo era Ming, el inclemente. ¿A qué chico no le gustaría ser Ming el inclemente?

sábado, noviembre 20, 2010

Andrea Camilleri. El olor de la noche

Hermosa novela policial, excelente en su género. El comisario Montalbano está desaforado: abusa de la comida, se insolenta con sus superiores, se hace vándalo y gamberro por berrinche, desafía el paso de los años y pide con frecuencia que no le toquen los cojones.
La trama es buena y el misterio se compone y resuelve respetando las mejores costumbres del género, sin artefactos mágicos y con una aceptable cantidad de sueños inspiradores. No falta -y se agradece su aparición- una inteligente y turgenta señorita, ligerísima de costumbres, que coquetea con el comisario y además cita a Kafka (¿no será mucho, Camilleri?).
Desde otro punto de vista es quizás solo un episodio más de Salvio Montalbano, escrito para sus seguidores.

Calificación: muy buena.

sábado, noviembre 13, 2010

Isak Dinesen. Cuentos de invierno

Estos cuentos me gustaron mucho menos que Lejos de África. Los relatos carecen de unidad entre sí, y aun internamente; hay tramas que se desvían o desvanecen. La sensación general es la de una obra de una principiante con vocación y muchos libros leídos.
Los sucesos son bastante lejanos a nuestra experiencia contemporánea (hay párrocos, orfanatos, reyes) pero también las psicologías; un cuento trata de una mujer prometida a un joven que muere por lo cual se casa con el padre. Esta situación es bastante extraña pero quizás no tanto para Dinesen, y no le merece mayor atención; luego el relato no tiene un foco claro. Esa es la sensación que deja el libro, de relatos incompletos o simplificados.
Calificación: regular.
*Leído en el Kindle.

viernes, noviembre 05, 2010

Theodore Sturgeon. Regreso


Estos relatos se escribieron a mediados del siglo XX, y se nota. Un poco en el enfoque científico, y otro poco en los temas: mucha bomba neutrónica, mucha guerra fría.
El primer cuento es totalmente naif y muy anticuado. Pero los demás tienen algo más que ingenio; Sturgeon demuestra verdadera imaginación, y agrega en todos una dimensión humana. Por ejemplo el romance en Tiny y el monstruo, donde un perro aprende a leer y sus dueños se enamoran -arquetipicamente quizás, pero con pleno acuerdo del lector.

Incluye El hurkel es una bestia feliz, cuento antológico.

Calificación: bueno.

jueves, noviembre 04, 2010

Kindle

Después de una semana de uso del Kindle, algunas conclusiones:
La "impresión" con tinta electrónica, la E-Ink, es tan buena como cualquier página de papel. La maniobrabilidad es buena, similar al manejo de un libro mediano.

En conclusión, la experiencia de lectura es muy similar al libro en papel.

Diferencia notoria: no se deja hojear; eso que es lo primero que hacemos con un libro, el reconocimiento general, estimando la duración, el peso, la tipografía y el papel, viendo si está dividido en capítulos, si tiene muchos diálogos o cursivas, buscando párrafos al azar para sospechar que nos gustará o para encontrar líneas inadmisibles y rechazarlo. Eso no es posible. No tiene avance rápido ni equivalente. Pero puesto el lector a leer página tras página, el Kindle y el papel ofrecen la misma experiencia.

Y ahora algo importante: la posibilidad de acceder a una biblioteca muy muy grande. Hace mucho que quería leer los cuentos de Dinesen, imposibles de encontrar. Lo mismo con varias sagas de Gene Wolfe. Y le tomé el gusto. Me doy cuenta que desear un libro y obtenerlo es un trámite de minutos y casi gratis. Me parece que se va a leer más en estos aparatitos que en papel muy pronto, en un abrir y cerrar de ojos.