lunes, septiembre 13, 2010

Eloy Tizón. Velocidad de los jardines

Todas las oraciones proponen una metáfora, una imagen novedosa, una invención. A cada paso el escritor intenta deslumbrar; a veces lo logra plenamente, por ejemplo:

Era un niño difícil, y una vez había corrido descalzo por un sendero de barro y las hojas húmedas se adherían a sus plantas, y a la vuelta Eva había desempaquetado sus pies y los había besado.


Para intentar a cada paso una frase lírica, inteligente, nueva, aniquiladora, el autor debe tener un talento fuera de lo común, porque esa vocación lleva un enemigo íntimo: la afectación.
Y estos relatos oscilan entre la frase feliz, y la afectación pura.

No son relatos con trama ni con personajes muy claros; los hay pero abajo de las metáforas.
Hay apuntes que no se relacionan con la historia ni los personajes, ni con el paisaje. Totalmente gratuitos, su agrado depende por completo de la prosa. Y mucha veces quedan como relleno con poca gracia, por ejemplo:
Había salas de espera sin techo en las que llovía todo el día, y un hombre sentado leyendo un libro con agua hasta los tobillos.


Son relatos cortos. El mejor me pareció La vida intermitente donde empieza por un amor juvenil (¿hay algo mejor en el mundo?) descripto con mucho encanto, pero termina con un apunte lateral. Es decir, no hay una historia en el cuento y ni siquiera se queda con los personajes.

Calificación: regular. Pero en internet y en blogs amigos es muy elogiado. Entonces volví a leer los dos más destacados, y en efecto, el nombrado La vida... y Velocidad de los jardines son bastante buenos. Ambos son evocaciones de la juventud dichosa e inocente.
Algo más: demasiados adjetivos.

2 comentarios:

  1. je, je, realmente Tizón es un autor 'lírico' y a veces puede parecer -o resultar- afectado. Yo ya dije en su día que me gustó mucho.

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  2. Prefiero a Héctor Tizón, jeje. Creo que "demasiados adjetivos" es una crítica que debería hacerse más seguido. Estoy comprando los 40 de Anagrama, y registrando una crítica breve para cada libro. Te adelanto una, la de Dúo, de Colette:

    "Un manzano silvestre, de pétalos blancos forrados de vivo carmín, había triunfado del árbol de Judea un tanto enclenque, y las jeringuillas, para escapar de la sombra mortal de las aucubas barnizadas, tendían a través de las largas hojas exigentes, manchadas como serpientes, sus frágiles ramos, sus estrellas de un blanco de mantequilla". Casi no hay sustantivo sin al menos un adjetivo. La traducción tampoco ayuda.

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