viernes, agosto 27, 2010

Murió Fogwill

Que la tierra le sea leve. Ojalá haya sido feliz.

Tiene cuentos excelentes, que están dentro de la buena tradición que tiene Argentina, pero son sus novelas los que lo ameritan como uno de los grandes.
Y quiero destacar que son únicas en este aspecto: los personajes. Fogwill construye los personajes de una manera distinta (pero no construye).
Veamos lo que no hace con sus personajes.
Nunca los pone a tirar frases literarias (a lo Saint-Exupéry).
Ignora la psicología.
No cree en revelaciones, iluminaciones, ni en personajes llegando a algún centro o final (a lo Borges).
Los personajes no son la suma de sus actos, ni sus acciones los definen.

Me cuesta explicarlo. Fogwill escribe como un espectador, pero es indiscutible que sus personajes son mucho más que lo que cuenta, han existido y seguirán viviendo. Fogwill accede a un momento de sus vidas, y parcialmente describe que pasa, desde ningún punto de vista en especial, quizás un poco aferrado a la dimensión temporal; el tiempo discurre parejo en sus novelas. La sensación de veracidad es aplastante. Sin costumbrismo ni entrando en detalles, de alguna manera logra suspender la incredulidad del lector por mucho más que el rato que dura la lectura. Tanto que hoy digo, ¿quieren un documental de argentinos y argentinas? Lean a Fogwill.

Siento que era muy inteligente. Que escribió pensando mucho.

4 comentarios:

  1. Creo que tu texto le hace justicia a Fogwill; pienso, sin embargo, que sus cuentos son mejores que las novelas, o al menos que Pichiciegos, la única que leí.

    ResponderEliminar
  2. Me gustó mucho esta telegráfica reseña. Recuerdo que me gustó mucho La muchacha punk y que no entendí Los pichiciegos y que comencé a leer una novela (La experiencia sensible) que me estaba gustando bastante, pero tuve que dejarla para seguir trabajando. Volveré a retomar su lectura. Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Me gustó mucho este post, ericz. De todo lo que he leído, creo que es el que más me gusta.

    Un abrazo,
    V.

    ResponderEliminar
  4. Los pichiciegos es su novela más accesible (en el sentido de fácil), y quizás lo mejor suyo. También la más fácil de transformar en mercancía (fácil de explicar, y de vender). Pero las otras novelas, lentas, monocordes, sin ningún rasgo inolvidable, son únicas. No son mejores pero son fueron más valiosas para mí.

    Gracias por comentar.

    ResponderEliminar