lunes, agosto 30, 2010

soy sumamente hermoso

- No estoy seguro. Soy sumamente ignorante.

El joven rió y me hizo una reverencia. - ¡Muy honrado! - dijo -. He vivido aquí tres años y todavía no he adquirido una ignorancia que valga la pena mencionar. - Parecía divertido, pero se mostró amable a la vez, y recordando algunos fragmentos doctrinarios del handdara entendí que había estado vanagloriándome demasiado, como si me hubiese acercado a el diciéndole «Soy sumamente hermoso».


Top 3 de novelas con lenguajes inventados

#1. Un clásico indispensable, Anthony Burgess, La naranja mecánica


#2. Ineresante, pero difícil, Sara Gallardo, Eisejuaz


#3. Estoy leyendo, João Guimarães Rosa, Gran sertón: Veredas

viernes, agosto 27, 2010

Murió Fogwill

Que la tierra le sea leve. Ojalá haya sido feliz.

Tiene cuentos excelentes, que están dentro de la buena tradición que tiene Argentina, pero son sus novelas los que lo ameritan como uno de los grandes.
Y quiero destacar que son únicas en este aspecto: los personajes. Fogwill construye los personajes de una manera distinta (pero no construye).
Veamos lo que no hace con sus personajes.
Nunca los pone a tirar frases literarias (a lo Saint-Exupéry).
Ignora la psicología.
No cree en revelaciones, iluminaciones, ni en personajes llegando a algún centro o final (a lo Borges).
Los personajes no son la suma de sus actos, ni sus acciones los definen.

Me cuesta explicarlo. Fogwill escribe como un espectador, pero es indiscutible que sus personajes son mucho más que lo que cuenta, han existido y seguirán viviendo. Fogwill accede a un momento de sus vidas, y parcialmente describe que pasa, desde ningún punto de vista en especial, quizás un poco aferrado a la dimensión temporal; el tiempo discurre parejo en sus novelas. La sensación de veracidad es aplastante. Sin costumbrismo ni entrando en detalles, de alguna manera logra suspender la incredulidad del lector por mucho más que el rato que dura la lectura. Tanto que hoy digo, ¿quieren un documental de argentinos y argentinas? Lean a Fogwill.

Siento que era muy inteligente. Que escribió pensando mucho.

lunes, agosto 23, 2010

Roald Dahl. Boy (Relatos de infancia)

Dahl cuenta con mucha sensibilidad lo que recuerda de sus años de niño. De 1920 en adelante, entre Inglaterra y Noruega. Cosas de colegio y de la vida.

Calificación: muy lindo. Me gustan los buenos libros que muestran la vida cotidiana de hace algunos años. En este por ejemplo, a Roald el cirujano le extirpa las vegetaciones de un corte, sin aviso y sin anestesia. Que escupa sangre tranquilo, ahora va a respirar mejor.
También hace justicia y cuenta como el arzobispo de Canterbury cuando era director de su escuela disfrutaba azotando niños. A él también le dió unos cuantos bastonazos.

lunes, agosto 16, 2010

Pierre Boulle. El planeta de los simios

De 1963, absolutamente naif como sf, pero muy entretenida.
Son casi cien páginas de sexo y violencia; el casi no es por el número sino por las escenas. Pierre Boulle quedó a un pasito muy corto de otra cosa, seguramente inaceptable para las editoriales, pero pienso que lo tenía en la cabeza: Pocahontas XXX.

jueves, agosto 12, 2010

María Martoccia. Los oficios



Martoccia es una destacada traductora. La mayoría de los personajes de esta novela son ingleses y todo el libro está en castellano, sin excepción; los diálogos entre ingleses y entre argentinos no se distinguen. ¿Cómo habrá pensado Martoccia ese aspecto? O no lo habrá pensado. Quizás jugar a ingleses y cordobeses no aportaría nada. Hay varias posibilidades teóricas. Como sea. la prosa es sencillísima y ajena a cualquier artificio incluso el de simplificar. El lenguaje de los personajes es en general el de argentinos de cierta edad bastante educados, no de clase alta por su posición actual pero en algún ascendiente, que se nota, por ejemplo en la naturalidad con que usa la palabra mucama.

El relato está armado con episodios de los británicos y sus descendientes en un pueblo o una zona de sierras que incluye varios pueblos; nunca una ciudad grande. El personaje que más aparece es Susie -que es adoptada, por lo tanto inglesa por crianza. Los capítulos son escenas de la vida normal. Visita al vivero del crota Milan. Un cursillo de enfermería en San Esteban. Hay unos cuantos ingleses ya muy mayores. Algunos personajes se conocen entre sí y otros empiezan a relacionarse. Melina y Clara son las hijas jovencítas de Susie y Néstor; pertenecen a los personajes más argentinos y parecen creer en alguna práctica esotérica con cierto asombro de la madre. El relator no cuenta más de lo que se ve, y a veces lo que piensa Susie. Quizás alguna persona no es quién parece, o algo está por suceder. Pero antes de cualquier revelación, la novela termina.

Pero no crean que Martoccia ha escrito como Beatriz Guido, desde el medio pelo. Se nota que cuenta de primera mano, y también sabe que el imperio británico no existe más, sin importar cuánto se festeje el centenario de la reina; para que quede claro trae desde las islas una jovencita a pasar unas vacaciones y hace notar que los ingleses en Córdoba son más una isla algo alejada, son una isla perdida en el tiempo,

Tengo algún pariente escocés y en mi experiencia no son raras las «amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo». Así que el paisaje de scones y té, me resultó conocido.
Calificación: muy buena. Me encantó.
Además, comprado por 5 pesos, casi nuevo.

viernes, agosto 06, 2010

César Aira. La guerra de los gimnasios

Novela del ciclo "Barrio de Flores".
Ferdie Calvino se anota en el gimnasio de Chin Fu y descubre que está en guerra con el gimnasio de Hokkama. La guerra se manifiesta con ataques comando que destruyen las instalaciones y amenazan a los socios. Ferdie es actor de televisión, y su mamá tiene lebrosis: metamorfosis de la cabeza hacia la forma de liebre legibreriana, notoria por sus largas orejas. Eso y la pobreza no dejaron que Ferdie tenga mucha vida social. Entonces todos sus diálogos son acompañados de cierta perplejidad y desconfianza. Además en el gimnasio los momentos iniciales están llenos de hombres desnudos que comparten un protocolo desconocido para los novatos.
Y la novela sigue avanzando con episodios y reflexiones al modo de Aira que es capaz de hacer frases inteligentes sobre cualquier observación. El final es surrealista y fantástico o disparatado, como se quiera ver.

Esta vez la prosa de Aira es más clara que nunca; límpida, cristalina, etc, esos adjetivos. Pero la historia o historieta es menos entretenida, que en La prueba por nombrar otra novelita barrial.
Calificación: regular.

Esta lista de Angie es muy interesante: en qué página abandonó algunos libros. Página 6 para La guerra...