lunes, junio 28, 2010

Miguel Delibes. Señora de rojo sobre fondo gris

Un pintor le cuenta a su hija la vida de su madre, "tu madre", o sea su señora esposa. Esta mujer ha sido un ser superior y el relato incluye la encarcelación de dos de sus hijos por motivos políticos, pero es por sobre todo un elogio continuo y desmedido. La buena prosa de Delibes transmite el cariño del esposo y los méritos de la mujer de tal modo que el lector también se enamora un poco de tan deliciosa mujer. Y cuando le toca enfermarse la novela se pone muy triste.


En el peor de los casos, yo he sido feliz 48 años; hay quien no logra serlo cuarenta y ocho horas en toda una vida.


Calificación: buena. Sentimental.
Recomendación de pelirrosa.

jueves, junio 24, 2010

Selma Lagerlöf. Ingrid Berg


Novelita muy corta que tiene una trama completa: una familia de la clase propietaria venida a menos, una niña huérfana, un joven estudiante y violinista que pierde la razón, un entierro falso, personajes que se encuentran muchos años después. Una historia de 400 páginas es despachada a toda velocidad. Esa síntesis impide la buena definición de los personajes y terminan pareciendo borradores de otro proyecto que llevaría otro tipo de esfuerzo. También los sucesos sufren por la economía de párrafos; sepultar un ataúd con un vivo adentro es para Víctor Hugo un capítulo inolvidable, pero Lagerlöf -no obstante hacerlo bastante bien- lo liquida en dos carillas
Finalmente el amor triunfa. Pero es todo absolutamente romántico. En el sentido más increíble de la palabra.

Selma Lagerlöf nació en 1858, murió en 1940 y ganó el Nobel de Literatura en 1909. Dí con este libro buscando La saga de Gösta Berling, libro del cual tengo las mejores referencias.

Calificación: regular.

sábado, junio 19, 2010

Enrique Vila-Matas. Dublinesca


No terminó de atraparme. Es como otros relatos de Vila-Matas que no tienen foco, ni en la historia ni en los personajes; no digo que no los haya pero su intensidad está en la sombra del discurso. En este caso el tema es como siempre la literatura y en particular el Ulysses de Joyce. El protagonista trata de no convertirse en un hikikomori después de haber cerrado su editorial y jubilarse (además los sesenta años no lo tratan sin achaques). Dos tercios de la novela le lleva decidirse y preparar un viaje a Dublín, para estas mismas fechas, junio , Bloomsday. El tercio dublinesco es más entretenido. Hasta hay algo de tensión, ¿volverá Samuel Riba a beber?

Después de dos años de abstinencia está confirmando una vieja sospecha: el mundo es muy aburrido, o lo que es lo mismo, lo que sucede en él carece de interés si no lo cuenta un buen escritor.


Calificación: buena. O regular.
Parece que el gusto que me dió leer El mal de Montano no se volverá a repetir, por más que lea y lea libros que en esencia son iguales.

lunes, junio 14, 2010

Efemérides del 14 de junio.

1986 - Jorge Luis Borges.

Muere en Ginebra, Suiza, el escritor Jorge Luis Borges.

1988 - Sara Gallardo.

Muere la escritora y periodista Sara Gallardo.

sábado, junio 12, 2010

Top 1 de novelas de fútbol

#1. El área 18,
de Roberto Fontanarrosa.

Muy lejos del naturalismo ramplón que rige el género "fútbol". Es literatura muy seria.
Inclasificable. Mezcla de épica, fantasía, humor, aventuras y fútbol, mucho fútbol.


viernes, junio 11, 2010

Giuseppe Tomasi de Lampedusa. El Gatopardo


En 1860 se forma el país Italia. La aristocracia vieja pierde supremacía en las manos de los comerciantes más prósperos. Es decir, hay dinero nuevo, mucho, y se multiplica con más éxito que el viejo.
La novela relata los dos años de inflexión que marcaron el principio del fin del príncipe Salina. Más un epílogo veinte años después.
Calificación: bueno+.
El estilo es directo y agradable. No hay una trama especial, sino que es casi una biografía. Tampoco es un tratado de cinismo, como quizás sospeche alguien que solo conoce la célebre cita "es necesario cambiar todo para que nada cambie". Es un libro tranquilo con toques de sensualidad.
El principado está en Sicilia, así que trata de los antepasados de los personajes de Sciascia, que a su vez precedieron a los de Camilleri.

[...] el herbario [...], una sorpresa perturbadora: había sido llamado por la Municipalidad, donde le dijeron que, si no pagaba veinte liras cada año, no le habría sido consentido nunca más vender sus hierbas medicinales.
─¡Pero yo este sen... este estramonio, estas hierbas santas hechas por el Señor las voy a recoger con mis propias manos a las montañas, llueva o no llueva, en los días y noches prescritos! ¡Las seco al sol, que es de todos, y las pulverizo yo mismo, con el mortero que era de mi abuelo! ¿Qué tienen que ver con esto ustedes los de la Municipalidad? ¿Por qué tengo que pagar veinte liras? ¿Así, por la cara bonita que tienen? ─las palabras le salieron entrecortadas de la boca sin dientes pero los ojos se le llenaron de auténtico furor─. ¿Tengo razón o no, padre? ¡Dímelo tú!
[...]
─Tiene razón, don Pietrino, cien veces razón. ¿Por qué no habría de tenerla? Pero si no le sacan el dinero a usted y a los otros pobrecitos como usted, ¿de dónde van a sacar para hacerle la guerra al Papa y robarle lo que le pertenece?
[...]
─Se lo diré ahora en cuatro palabras: dice que no hubo ninguna revolución y que todo seguirá como antes.
─¡Qué tonto! Y a ti no te parece una revolución que el intendente me quiera hacer pagar por las hierbas creadas por Dios, y que yo mismo recojo? ¿O tú también tienes estropeada la cabeza?