domingo, mayo 16, 2010

Dibujos cada más humanos, personas cada día más dibujadas

Las técnicas de animación en el cine -a pincel y con software- tienen como medida de su avance la expresión humana. Cuanto más se parecen esos dibujos a los rostros de las personas, más satisfechos están los animadores.
Pero resulta que una camada importante de actores está recorriendo el mismo camino en el sentido contrario. Demi Moore, Tom Hanks, Nicholas Cage, Jennifer Connelly y Jennifer Aniston, son notables ejemplos de caras plastificadas y endurecidas que no expresan nada.
Estas caras están infuyendo en la dirección: veo películas enteras que se niegan a ofrecer un primer plano, y no es porque sean películas de acción o las actrices demasiado malas, es por la vergüenza ajena que provocan esas máscaras.

¿Qué prefiere el público? La pregunta es importante porque el gran caudal de películas irá por el cauce que determine la mayoría. Creo que los espectadores quieren caras bonitas y buenas actuaciones. Como mejorar a los actores no ha funcionado, la solución será dibujarlos.

3 comentarios:

  1. Dudo que el público prefiera buenas actuaciones: el éxito indudable de Matrix, Gladiador y Titanic debería bastar para comprobarlo. Lo que se está construyendo, pacientemente, desde hace muchos años, es un cine (y una literatura) cada vez más impersonal, menos controversial, donde los actores no expresan emociones sino a través de ciertos dispositivos acordados de antemano, en contextos igualmente convencionales. No es culpa de los actores: no es lo mismo Kate Winslet en Titanic que en, digamos, The Reader; hasta Leo DiCaprio (gran ausente en tu lista), en manos de Scorsese, ha dado actuaciones decentes. El problema es más bien un tema de negocios, y los actores, piezas a medida de esta fábrica. También directores que han sido hábiles en la diferencia (Atom Egoyan, Christopher Nolan, Peter Jackson, Steven Soderbergh y tantos otros) fueron homogeneizados en la misma maquinaria. Las personas desde un lado y los dibujos animados desde otro buscan satisfacer ese ideal anodino: no las emociones verdaderas, sino el modelo que menos rispideces tenga.

    ResponderEliminar
  2. Sin duda, la fabricación del efecto (como Eco dice para definir lo kitsch) con un método industrial es norma corriente.
    Justamente lo que decís vos "dispositivos acordados de antemano".

    Lo de las caruchas va de la mano, a los fines de provocar un efecto ya sabido por ambas partes, los detalles de la expresión son evitables (por otra parte no son capaces de ser producidos en serie, porque sí que hay actores mejores y peores). Por no entrar en ese riesgo desaparecen los primeros planos.

    Esas superproducciones no son los ejemplos en los que pensaba sino en un montón de películas medianas, policiales y comedias románticas, con estos actores plastificados, que salen en serie, todas iguales; y ahora sin primeros planos. Hacen llorar a una mujer y la toman de lejos...

    ResponderEliminar
  3. queeeeeeeee
    aburridooooo

    ResponderEliminar