lunes, mayo 31, 2010

Éramos muchos y parió la abuela: el Book Trailer

Después de esta abominación estoy seguro que no pienso tocar este libro ni con la punta de los dedos. Que cosa tan horrible.

YouTube - Nunca confíes en mi (Book Trailer) - Alfaguara 2010

sábado, mayo 29, 2010

James Salter. Años luz

Nedra y Viri se han casado muy jóvenes y tienen dos hijas pequeñas. Desde ese momento y durante veinte años la mirada de Salter está sobre ellos. El tiempo es una rosa que se desarma en el viento y Salter está ahí, recogiendo momentos como pétalos.
Sus vidas son sencillas. Los chicos crecen, pasan las vacaciones en el mar o en el río, pasan inviernos y veranos, tienen amigos, tienen amantes, trabajan.
Cambia, todo cambia; todos lo sabemos (exceptúo a los menores de treinta del grupo todos). Pero basta ya de lugares comunes, diré algo que no saben todos:
Esta novela es magnífica.

Salter escribe en prosa lírica, y delicada. Nunca es frontal, y sus apuntes llegan al corazón.

Copio una parte para que quede claro.


Estaba silenciosa, era una paria, invisible menos desde el mar. Su cuerpo era de un color tostado oscuro. Sus pechos ocultos eran pálidos, había una delgada franja blanca alrededor de sus caderas, una franja no más ancha que una corbata. Sus ojos eran claros, su boca descolorida; estaba en paz. Había perdido su deseo de ser la mujer más hermosa de las fiestas, conocer a celebridades, escandalizar. El sol le calentaba las piernas, los hombros, el cabello. No tenía miedo de la soledad; no temía envejecer.
Permaneció horas donde estaba. El sol alcanzó su cenit, los gritos de las niñas se apagaban, el mar se volvió estaño. La playa nunca estaba vacía. Era espaciosa, infinita, había siempre figuras en ella, lejanas, como campamentos de nómadas. Vio riqueza en su mano; vio un prodigioso tercio final de su vida. Tres claros anillos, de treinta años cada uno, le ceñían la muñeca; viviría hasta los noventa. Había perdido el interés por el matrimonio. No había nada más que decir. Era una cárcel.


La novela se pone cada vez más triste. Viri y Nedra dejan de vivir juntos.

Moscas muertas en los alféizares de ventanas soleadas, hierbajos a lo largo del sendero, la cocina vacía. La casa estaba melancólica, engañosa; era como una catedral donde, en medio de la serenidad, hay algo falso, los santos están hechos con cera de florista, el órgano ha sido desventrado.


Viri bebió el té. Oyó las viejas uñas de su perro raspando el suelo. Hadji estaba sentado a sus pies, mirando hacia arriba, hambriento como todos los viejos. Era su perro, el que había corrido por la nieve infatigable, con sus patas fuertes, jóvenes, y las orejas plegadas, sus miradas agudas, su olor puro. Su vida había transcurrido en un soplo.


Además a los cuarenta y pico el autor pone a todos a envejecer seriamente.

─Cumplo cuarenta y cuatro ─dijo él─. Me temo que estoy empezando a aparentarlos.
─La parte fácil ya se ha acabado.
─¿Fue fácil?
─Estamos entrando en el río subterráneo ─dijo ella─. ¿Entiendes a qué me refiero?
─Sí. Lo sé.
─Lo tenemos adelante. Lo único que puedo decirte es que ni siquiera el valor sirve de ayuda.


─Sí, pero tú y Viri... dos personas que se separan es como un leño que se parte. Las mitades nunca son iguales. Una de ellas contiene el núcleo.
─Viri tiene su trabajo.
─Pero eras tú la que desempeñaba la parte sagrada. Tú puedes vivir y ser feliz; él no.


Las cosas que ella creyó imperecederas ─imágenes, olores, el modo en que él se ponía la ropa, los actos profanos que la habían pasmado─ se oscurecían ahora, se tornaban falsas.


La libertad de que hablaba era la conquista de una misma. No era un estado natural. Estaba destinada solamente a quienes lo arriesgaran todo por conseguirla, a quienes eran conscientes de que sin ella la vida consistía únicamente en apetitos hasta que te quedabas sin dientes.


Finalmente, llega la parca inevitable.

Entre quienes asistieron al entierro, Franca acudió sola. No estaba casada. Su cara y sus manos parecían desnudas, como depuradas. Era un ser sobrenatural, pálido y su rostro era el vivo retrato de la difunta pero más hermoso, más de lo que su madre lo había sido nunca. El presente es poderoso. Los recuerdos se marchitan.


Calificación: muy bueno.
Después de este libro y el anterior de los viejitos de Lessing, sería bueno encontrar algo más alegre.

Leí a Salter por este post sobre los cuentos y los lectores, cuya tesis comparto con fervor, y que recomiendo leer.
Entonces, ¿quién dice que el cuento es un género menor, quién lo discrimina, quién lo ataca, quién lo devalúa, quién lo ningunea, quién lo desecha, lo descarta, lo desoye, lo destruye, lo rehúye, lo desprecia?

¿Quién es el enemigo?

Respuesta: El lector.

http://lector-malherido.blogspot.com/2010/05/la-ultima-noche-de-james-salter.html


Aquí una crítica extensa y profesional:

Hermosa novela de autor norteamericanoSoplo de eternidad

AÑOS LUZ

lanacion.com | Suplemento Cultura | Miércoles 10 de enero de 2001

domingo, mayo 16, 2010

Dibujos cada más humanos, personas cada día más dibujadas

Las técnicas de animación en el cine -a pincel y con software- tienen como medida de su avance la expresión humana. Cuanto más se parecen esos dibujos a los rostros de las personas, más satisfechos están los animadores.
Pero resulta que una camada importante de actores está recorriendo el mismo camino en el sentido contrario. Demi Moore, Tom Hanks, Nicholas Cage, Jennifer Connelly y Jennifer Aniston, son notables ejemplos de caras plastificadas y endurecidas que no expresan nada.
Estas caras están infuyendo en la dirección: veo películas enteras que se niegan a ofrecer un primer plano, y no es porque sean películas de acción o las actrices demasiado malas, es por la vergüenza ajena que provocan esas máscaras.

¿Qué prefiere el público? La pregunta es importante porque el gran caudal de películas irá por el cauce que determine la mayoría. Creo que los espectadores quieren caras bonitas y buenas actuaciones. Como mejorar a los actores no ha funcionado, la solución será dibujarlos.

sábado, mayo 15, 2010

Doris Lessig. De nuevo, el amor

Lindo título, en inglés también, Love, again.

Protagoniza Sarah, cerca de los sesenta años, cuyo marido murió hace muchos años. Se dedica a producir obras de teatro, en particular musicales; junto con sus socios lleva adelante un teatro de cierto prestigio.
Les toca armar una obra sobre la vida de Julie Vairon, mestiza de La Martinica, que vivió en Francia y pintó y escribió diarios íntimos, y por sobre todo produjo una obra musical sobresaliente; con esos materiales hacen una obra dramática que resulta maravillosa. Julie tuvo tres grandes amores, y se suicidó antes de casarse.
En medio de la comunidad que siempre se forma cuando se pone en marcha una obra, de alguna manera después de tantos años de frío Sarah se encuentra enamorada del joven y hermoso actor principal, que hace de la seducción permanente su estilo. Toda la compañía cae presa del virus del amor, en distintos grados, como lo aclara Lessing porque hay muchas formas de enamorarse. La historia y la música de Julie son el catalizador que despierta los sentimientos de todos. Luego Sarah pasa su atención amorosa a otro hombre -no tan joven-; está contagiada y no puede evitar el anhelo amoroso.
La novela trata de eso, del amor.
Como los enamorados no son jóvenes sin compromisos, hay muchos problemas de orden prácticos.
También hay: algunos homosexuales, nobles emprobrecidos que se casan con ricos para salvar la finca de la familia, té a toda hora (ese ritual, "a cup of tea", me cae muy bien), niños americanos malcriados y niños ingleses bien educados, juiciosos y limpios, una hija "inviable" (y cómo sufren sus padres -lo normal es bajar del nido y dejar sola a la madre que tanto dió por sus pichones). Es interesante la vida interna de la compañía teatral y los pasos que lleva estrenar una obra. También es una novela sobre música. Todos los personajes son verosímiles.

Calificación: buena.

martes, mayo 11, 2010

En la feria del libro


Demasiada gente, pero encontré lo que fui a buscar, un Kipling para niños que prometo leer con atención, y un Saki para regalar (porque ya tengo todos sus libros).

miércoles, mayo 05, 2010

Top 3 con espada rota.

#1

-¿Dónde ocultará el sabio una hoja? En el bosque. Pero... ¿si no tiene a mano ningún bosque...?
-Bueno, bueno -gritó el irritable Flambeau-. ¿Qué hará entonces?
-Sembrará y formará un bosque para ocultarla -dijo el sacerdote con voz opaca- ¡Un grave pecado!


El signo de la espada rota, uno de los mejores cuentos de Chesterton de uno de sus mejores libros, El candor del Padre Brown. Recomendación fervorosa de su blog amigo.


#2
No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida; a las raíces profundas no llega la escarcha; el viejo vigoroso no se marchita. De las cenizas subirá un fuego, y una luz asomará en las sombras; el descoronado será de nuevo rey, forjarán otra vez la espada rota.


La espada de Elendil, Nársil. Isildur cortó con ella el dedo de la mano de Sauron quitándole el Anillo. Los restos de la espada se conservaron en Rivendel. La espada fue forjada nuevamente y Aragorn le cambió el nombre, le puso Andúril. Con ella luchó durante toda la Guerra del Anillo.



#3
Un restaurante igual a todos en la ruta 7.