viernes, enero 08, 2010

Federico Jeanmaire. Papá


Hace diez años no había sentido nombrar a César Aira, hace cinco tampoco a Gabriel Báñez. Con estas noticias quiero dar a entender que no estoy al tanto de ni en cantidad ni en calidad sobre los moradores del parnaso argentino, los escritores que estarán o ya están en el Canon. Y como no conozco una academia confiable y las acciones de marketing de las editoriales son muchas, me resulta difícil elegir con seguridad un autor desconocido y nuevo.
Entonces, por recomendación de una colega (de él, no mía), aparecida en la espantosa Ñ Revista de Cultura, leo a Federico Jeanmaire, autor de muchos libros, leo uno de sus libros más conocidos, Papá. Que no me gustó para nada.


Se trata de la agonía del padre del relator, intercalada con su vida. Ya en el principio el autor ataca con un suceso notoriamente falso: resulta que con el golpe militar del 66 (Argentina) nombran al padre como intendente de su pueblo, un pequeño pueblo bastante metido en el interior de la llanura pampeana, y el hijo -a los nueve años de edad- no le perdona que lo haya transformado de ser un chico más, en "el hijo del intendente", y encima a este avatar lo trata de imperdonable por siempre nunca jamás. Todo ese énfasis en un chico de nueve años en un pueblito es absurdo. Y así sigue el libro, el chico crece y sigue encontrando en el padre razones para odiarlo por siempre, incluyendo notoriamente haber sido simpatizante de los gobiernos militares y de los militares también.
En los capítulos del tiempo actual el papá agoniza, cáncer incurable, y no se lo dicen, ni los hijos ni la madre. Hasta que muere lo calman con promesas de análisis que encontrarán el mejor remedio; esa conducta, entrando en el siglo XXI, resulta por lo menos increíble.
Se la pasa explicando o analizando los sentimientos y no convence nunca. Todos los personajes no pasan de caricaturas; en una novela sin acción, de relaciones personales el resultado es desastroso.
Calificación: malo.

5 comentarios:

  1. Estimado Ericz:

    Tenga usted un feliz año. Que en 2010 logre evitar el mal consejo de quien pervierte su gusto literario por amiguismo, pedantería o simplemente zoncera.

    ¡Cuidado! Angélica Gorodischer también recomienda "Los animales salvajes" de Griselda Gambaro. Si me permite una opinión, diré que es una obra francamente desleznable (por lo pueril y previsible) de una autora entrañable. Cuestión de gustos, claro.

    Con respecto a Jeanmaire, a quien le reconozco talento para construir novelas susceptibles de seducir a un jurado, sólo le he leído completo un libro: "Vida Interior", premio Emecé 2008. Junto a otra decepción que casi no recuerdo, me bastó para borrarlo de mis lecturas frecuentes. Ahora usted, con argumentos muy convincentes, me confirma la mala impresión. Gracias.

    Mis respetos
    G.B.

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  2. Gracias, feliz año.

    Gorodischer es amiga de Gambaro, no es todo cuestión de gustos.
    Pero los escritores se niegan a reconocer a sus pares. Por ejemplo Fogwill dice que está en el "seleccionado argentino" y cuando nombra a sus compañeros de equipo, ¡son todos de segundo orden!

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  3. Es difícil leer una crítica mala. Recién, gracias al blog de Maximiliano Tomas me entero de que Inrockuptibles abrió un blog con las reseñas de libros que salen publicadas en papel, y viéndolo por arriba veo que hay una reseña de "El fondo del cielo" de Rodrigo Fresán. A mí me pareció pésima, pero las críticas que leí no decían eso, ésta de Alejandro Rubio, sin embargo, dice muchas de las cosas que yo vi.
    Saludos,

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  4. Gracias por el aporte,

    http://inrockslibros.wordpress.com/2010/01/18/rodrigo-fresan-el-fondo-del-cielo/

    En verdad, la destruyen.

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  5. A mí no me pareció mala la obra.Una trama que sólo la escritura de Jeanmaire, sensible, maleable y dueña de una cadencia por demás personal, puede capturar en plenitud.
    Para leer "Papá" hay que depositar sentimiento y a muchos eso le falta.

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