sábado, enero 16, 2010

Doris Lessing. El diario de una buena vecina


Jane (Janna), cerca de los cincuenta, acaba de enterrar a su marido. Ha trabajado mucho, ha hecho una carrera. No tuvo hijos. Trabaja en una revista para mujeres. Su aspecto es siempre perfecto.
Y se da cuenta que no ha atendido a su marido, ni a su padre, ni a su abuelita, cuando todos ellos enfermaron para morir. Un poco sacudida por esta iluminación conoce a una viejita de 90 años, la señora Fowler, que es pobre, muy pobre. Vive en un departamento en ruinas que alquila desde hace sesenta años; el precio del alquiler es mínimo porque está congelado en unos pocos chelines. Y no tiene comodidades; se calienta encendiendo una estufa, para llegar al excusado tiene que cruzar un patio abierto, calienta el agua con la que se lava en el mismo fuego donde cocina, que es el mismo que entibia la casa. O sea, vive como los pobres de hace medio siglo. Obviamente tiene muchos achaques. Es extremadamente orgullosa. Pese a lo cual acepta la ayuda de Janna porque sus necesidades son muchas. Pero lo que más necesita es compañía; Janna toma el té y la anciana señora le cuenta su vida, lo bueno y lo malo, son un montón de años, medio siglo de Inglaterra. Todos son absolutamente ingleses.
Hay otros personajes, y con cada uno la autora muestra que podría escribir otro libro.
Lessing atrapa al lector con mano de hierro; hace mucho tiempo que no sentía tan fuerte haber pasado a otro mundo y no querer salir; llegué a pensar en inventar una enfermedad y faltar al trabajo.
Calificación: muy bueno.

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