sábado, enero 30, 2010

Doris Lessing. Martha Quest


Martha tiene 15 años, es inteligente pero carece por completo de sentido común. Es orgullosa, egoísta y otras lindezas. Su padre es perezoso y su madre adolece de bovarismo. Son colonos ingleses pobres en África. Antes de la segunda guerra.
La novela termina cuando Martha se casa, a los 18 años, como ejemplo máximo de las estupideces que cometen los jóvenes mal criados. Eso es lo que pasó, los padres no eran muy buenos, y Martha no pudo hacerlo peor.

La novela es amplia y lenta; están los vecinos, hay vida en la ciudad, en el veld, los padres tienen muchas páginas. Está la cuestión de los bóers, de los socialistas (los rojos), los judíos también. De todo un poco, al estilo de las novelas largas del siglo XX.
Las partes más sentidas son las relacionadas con la naturaleza salvaje. El paisaje, los animales, las estaciones.
En cuanto a las psicologías, claro que hay muchas circunstancias distintas, pero también hay sentimientos que no han cambiado.

Calificación: buena.

jueves, enero 28, 2010

Estéticas en el mercado - lanacion.com

Ensayo / Globalización y culturaEstéticas en el mercado

Cuando parece caduca la separación entre el arte de elite y el arte popular o industrial, la autora de

lanacion.com | ADN Cultura | Sábado 2 de enero de 2010



Muy buena nota, para leer despacio.

Sobre los interesados en la primera parte, alta cultura y otra cultura, no me canso de recomendar "Cultura y contracultura" de Jorge Bosch.

La segunda parte es sobre libros y autores, sobre los lectores, muy interesante.

Readability - An Arc90 Lab Experiment

Para los que estamos medio chicatos, y cada tanto encontramos algo en la web que merece ser leído sin distracciones, este programita es perfecto. Lo recomiendo.

Readability - An Arc90 Lab Experiment

sábado, enero 23, 2010

María Martoccia - Javiera Gutiérrez. Cuerpos frágiles, mujeres prodigiosas

Son diez biografías en veinte páginas cada una.
Está bien escrito, sin levantar la voz, y cada tanto, alguna oración propia de una mujer de letras con ganas de mostrar que tiene recursos para más.
Algunos capítulos emocionan más que otros que son apenas informes. El que me tocó más fue el de Jacqueline du Pré.
Y un par de mujeres son muy antipáticas.

En resumen, para agregarse un barniz de cultura general, no está mal.

jueves, enero 21, 2010

Jan Wolkers. Delicias turcas

Dos jóvenes enamorados, tan enamorados que hasta se casan, que son muy pobres, ella sin ocupación, él escultor, ¿en qué ocuparán su tiempo? En copular sin desmayo. En esa cuestión de orificios se va la mitad primera de la novela, pero sin que nada lo hiciera pensar en un momento de celos él le pega, Olga se vuelve a la casa de su madre y se divorcian. Pasan varios años en los cuales cada tanto se entera de la vida de Olga. En el final están juntos de nuevo -de otra manera- pero no cuento más.

Lo raro es que los personajes no están definidos para nada, ni tampoco se relata como nace el amor, ni como se va. No obstante esas ausencias el libro convence. Hay muchas anécdotas circunstanciales que quizás tengan la clave. La alegría y la tristeza llegan al lector de alguna manera.
Calificación: bueno.

La editorial Libros del zorzal, es argentina y parece pequeña. La edición es muy agradable, empezando por la magnífica pelirroja de la tapa. Tradujo Diego Puls, que para las partes íntimas se limitó a escribir pija y concha, versión a mi entender irreprochable. Se agradece. Más discutible es que un holandés en los años sesenta, sobre una canción diga, "una especie de Solo le pido a Dios".

lunes, enero 18, 2010

menuda biblioteca

Cada una de las aves, con sus alas extendidas, es un libro de dos hojas abierto en el cielo. Triste crimen es robar o destruir esa menuda biblioteca de Dios.
Malba Tahan


sábado, enero 16, 2010

Doris Lessing. El diario de una buena vecina


Jane (Janna), cerca de los cincuenta, acaba de enterrar a su marido. Ha trabajado mucho, ha hecho una carrera. No tuvo hijos. Trabaja en una revista para mujeres. Su aspecto es siempre perfecto.
Y se da cuenta que no ha atendido a su marido, ni a su padre, ni a su abuelita, cuando todos ellos enfermaron para morir. Un poco sacudida por esta iluminación conoce a una viejita de 90 años, la señora Fowler, que es pobre, muy pobre. Vive en un departamento en ruinas que alquila desde hace sesenta años; el precio del alquiler es mínimo porque está congelado en unos pocos chelines. Y no tiene comodidades; se calienta encendiendo una estufa, para llegar al excusado tiene que cruzar un patio abierto, calienta el agua con la que se lava en el mismo fuego donde cocina, que es el mismo que entibia la casa. O sea, vive como los pobres de hace medio siglo. Obviamente tiene muchos achaques. Es extremadamente orgullosa. Pese a lo cual acepta la ayuda de Janna porque sus necesidades son muchas. Pero lo que más necesita es compañía; Janna toma el té y la anciana señora le cuenta su vida, lo bueno y lo malo, son un montón de años, medio siglo de Inglaterra. Todos son absolutamente ingleses.
Hay otros personajes, y con cada uno la autora muestra que podría escribir otro libro.
Lessing atrapa al lector con mano de hierro; hace mucho tiempo que no sentía tan fuerte haber pasado a otro mundo y no querer salir; llegué a pensar en inventar una enfermedad y faltar al trabajo.
Calificación: muy bueno.

miércoles, enero 13, 2010

Gabriel Báñez. Góndolas


Comienza con "Le dije:" en una sesión de psicoanálisis donde el relator es el paciente -para el cual está claro que el sexo no es lo más importante de la vida, es lo único importante.

Le expliqué infundadamente, que tenía recuerdos fragmentarios, tramos, góndolas. "¿Góndolas?" "Sí -dije- góndolas; como si fueran restos de un naufragio. Son oblongas, incesantes como la memoria".


Me habían internado en una clínica de Los Hornos, un barrio obrero de La Plata, para aplicarme shock insulínico. El tratamiento sería por etapas, progresivo, según había aclarado el doctor Borg.


Gabriel Báñez escribió esta novela en 1981, ¿tiene algún sentido leerla pensando que se suicidó en el 2009? Diría que no.

Resultaba encomiable que un psiquiatra se tomara tantas molestias por las puestas de sol. Borg sin embargo me desmoralizó pronto: explicó que una gran proporción de suicidios se ha verificado dentro de esos términos.


En la clínica la primera reclusión fue de casi tres meses.
[...]
Recuerdo todavía los efectos de la insulina que se me mezclan con el aroma de las mermeladas de ciruela y durazno. Guardo una cierta repulsión aún hoy para el té con leche, ya que luego del sopor insulínico lo primero que percibíamos era el aroma del té.


Marcelo me contó algunas cosas, por ejemplo que había fumado demasiado y que se había inyectado también. [...]Luego Regina, u otra enfermera, no recuerdo, comentó que Marcelo era esquizofrénico. [...]
Marcelo murió a los dos meses de abandonar la clínica, no tendría justificación que relatara un suicidio que leí por los diarios.


Mi intento de suicidio en la clínica fue bastante burdo. Si se me pregunta hoy cuáles fueron los motivos, no sabría que responder. Probablemente alguna causa importante haya tenido en ese momento, pero si así fue ya la he olvidado. De todos modos relataré los detalles con minuciosidad. No sé por qué pero los frustados suicidas me recuerdan a ciertos escritores que dicen quemar todo lo que escriben: son todos éditos.


Puede parecer desmesurado, pero los días previos a mi egreso de la clínica experimenté una sensación de renunciamiento con todo lo de afuera. Podría ser ella, la insulina, podría ser su sensual presencia que todavía me dominaba. No lo sé, aunque hablo de hermandad y no de dependencia.


A punto de penetrarla, me contuvo. Pidió que la excitara, pero verbalmente. Atónito, no supe que decirle. "Mentíme -exclamó- decíme que me vas a pagar".
Inexperto, debí duplicar la cifra.


La novela está hecha con fragmentos, a saber: la vida de los compañeros de la clínica, y episodios de la vida del relator, con cierto énfasis en su vida erótica y en ese rubro con detalle las circunstancias de los muchos orgasmos femeninos que le tocó contemplar, recuerdos con su padrastro José, también de los oficios que desempeñó (remisero, ordenanza, periodista, y más), su paso por la facultad de letras, hasta el servicio militar. No están narradas como anécdotas en el sentido más familiar del término, sino como extractos de la novela de una vida; carecen de cualquier moraleja o reflexión general. Estos fragmentos están presentados sin un orden visible; de a poco algunas referencias cruzadas permiten ver un cuadro más amplio, pero nunca tanto, es decir, no parece haber un cuadro más amplio.

La prosa, una vez leídos otros libros suyos, resulta la de un escritor original que está buscando una voz propia. Deja adivinar que el autor está puliéndose, y que tiene un futuro promisorio.
Calificación: regular.

domingo, enero 10, 2010

sábado, enero 09, 2010

viernes, enero 08, 2010

Federico Jeanmaire. Papá


Hace diez años no había sentido nombrar a César Aira, hace cinco tampoco a Gabriel Báñez. Con estas noticias quiero dar a entender que no estoy al tanto de ni en cantidad ni en calidad sobre los moradores del parnaso argentino, los escritores que estarán o ya están en el Canon. Y como no conozco una academia confiable y las acciones de marketing de las editoriales son muchas, me resulta difícil elegir con seguridad un autor desconocido y nuevo.
Entonces, por recomendación de una colega (de él, no mía), aparecida en la espantosa Ñ Revista de Cultura, leo a Federico Jeanmaire, autor de muchos libros, leo uno de sus libros más conocidos, Papá. Que no me gustó para nada.


Se trata de la agonía del padre del relator, intercalada con su vida. Ya en el principio el autor ataca con un suceso notoriamente falso: resulta que con el golpe militar del 66 (Argentina) nombran al padre como intendente de su pueblo, un pequeño pueblo bastante metido en el interior de la llanura pampeana, y el hijo -a los nueve años de edad- no le perdona que lo haya transformado de ser un chico más, en "el hijo del intendente", y encima a este avatar lo trata de imperdonable por siempre nunca jamás. Todo ese énfasis en un chico de nueve años en un pueblito es absurdo. Y así sigue el libro, el chico crece y sigue encontrando en el padre razones para odiarlo por siempre, incluyendo notoriamente haber sido simpatizante de los gobiernos militares y de los militares también.
En los capítulos del tiempo actual el papá agoniza, cáncer incurable, y no se lo dicen, ni los hijos ni la madre. Hasta que muere lo calman con promesas de análisis que encontrarán el mejor remedio; esa conducta, entrando en el siglo XXI, resulta por lo menos increíble.
Se la pasa explicando o analizando los sentimientos y no convence nunca. Todos los personajes no pasan de caricaturas; en una novela sin acción, de relaciones personales el resultado es desastroso.
Calificación: malo.

domingo, enero 03, 2010

Antonia S. Byatt. Posesión

Novela muy larga que es de lo más entretenida -con un pequeño bache de cincuenta páginas de correspondencia entre el poeta Randolph Henry Ash y la poetisa Christabel LaMotte.
Se trata de un par de críticos literarios (no de crónica semanal sino investigadores sobre temas de largo aliento) que por azar descubren unas cartas desconocidas y luego un romance secreto entre los poetas que son el tema de estudio de sus carreras profesionales. Viajan buscando las pruebas que les permitan postular esta novedad y conquistar renombre. Otros críticos y coleccionistas más reconocidos empiezan a perseguirlos. Finalmente todo termina muy bien.
Hay suspenso y romance pero sin extremos. Los licenciados que juegan a detectives han pasado la época de las primeras pasiones y están a favor del amor calmo porque además son personas razonables. Más interesante es el romance que investigan, porque se trata de un adulterio en toda la regla, con hijo ilegítimo y todo. En el final todo se aclara.
Hay además un montón de poesías, y de apostillas sobre temas de crítica literaria.
Calificación: bueno.

La Belle Dame Sans Merci la elogia más, leer aquí.