Compré este libro porque sospecho que va a ser ignorado por la prensa marketinera, incluyendo la blogocosa. Y me tienta levantar una reseña solitaria.
Ya en la primera página siento ecos de Sara Gallardo: "Poco hay aquí que pueda señalarse como bello." Entre paréntesis, eso es bueno y muy raro.
La novela presenta brevemente el escenario del drama, donde se encuentran los protagonistas. Cuenta la vida de cada uno de ellos, en párrafos cortos o largos que va intercalando. Todo el libro es bastante corto, así que no se trata de largas sagas familiares, sino de apuntes, de los momentos decisivos que alcanzan para definir sus historias. Está dividido en dos partes, ambas relatan la tragedia poniendo enfásis en distintos personajes.
Los protagonistas son un campesino boliviano, descendiente de sanadores, que abandonó su Tarabuco natal y es ahora solo un vendedor de yuyos, se llama Sabino Colque; Mijaíl, que trafica harinilla prohibida al por menor, Ángela que es una chica de barrio, apocada pero muy hermosa, y cuya madre ha muerto; y Graciela , una mujer soltera de cuarenta y algo que es la jefa de Ángela, ambas trabajan de vendedoras en un local al lado de la plaza donde venden Sabino y Mijaíl. Sabino tiene un perro, que se llama Primo. Y Renzo, el novio de Ángela, estudiante universitario.
Mijaíl, Graciela y Renzo son seres sin nobleza, pequeños miserables, cada uno a su manera. Ángela y Sabino están muy golpeados por la vida pero no tienen maldad; en su desamparo se encuentran, y en el pequeño carnaval que copia el original, en esa fiesta, llegan a intimar, a tocarse. Esa alegría, o posibilidad de felicidad, es insoportable para el resto y hacen lo posible por secar esa plantita. Son los asesinos de los días de fiesta, según la inmortal definición de Marco Denevi.
La prosa elegida por Bodoc está hecha de apuntes, de vistazos. Al paisaje, a los gestos, a veces al espíritu. Son atisbos cifrados: cada paso implica los muchos pasos anteriores. El relato de un rasgo deja entrever su larga construcción.
Calificación: muy bueno.