sábado, diciembre 12, 2009

Juan Diego Incardona. El campito



Ricardo Piglia, Respiración artificial (1980)

Para evitar el costumbrismo y el estilo oral que hacían estragos en las letras nacionales yo (como quien dice) me había ido a la mierda
.

César Aira, en adn Cultura (2009)
Creo que la narrativa, en la Argentina por lo menos, ha caído en un realismo un poco chato, casi costumbrista, costumbrista tecno, pero costumbrista al fin. Hay una chatura tal (y me sucede con muchos jóvenes que se reclaman de mi influencia, de mí como modelo) que, cuando leo lo que escriben, me sorprendo.


Hasta donde llegué (pág 90) hay un relator que hace de introductor a otro, que cuenta historias fantásticas. El libro es entonces una transcripción de lo que dice el segundo relator -Carlitos el ciruja-, cuyas capacidades literarias lo acercan a un padre cualquiera improvisando un cuentito para que sus hijos se duerman. Quizás así lo quiso Juan Diego Incardona, replicar el lenguaje pobrísimo que usan los padres o los alumnos de la secundaria obligados a escribir dos páginas en la clase de literatura.
Copio dos párrafos.

Por instinto me senté, abrazándome fuerte contra un palo del costado. Entonces la cosa se desbalanceó. El enano gritaba, pero yo no entendía nada de lo que decía. Me paré como pude, y de los nervios caminé rápido, casi corriendo. El puente se zarandeaba para todos lados, y en un momento, ¡plaff!, patiné.


-¿Para dónde habrá ido?- preguntó Gorja.
-No estoy seguro, pero encontrarlo no va a ser muy difícil.
-Vayamos hacia el centro del barrio, tenemos que cumplir la misión.
-Es una misión suicida -comentó Ramón.
-¿Venís con nosotros? -le preguntamos.
-Bueno, vamos.


En cuanto al tema, una mitología inventada que hace uso de los nombres propios que se encuentran leyendo un mapa del primer y segundo cordón suburbano, más recuerdos de la infancia (el Pulqui por ejemplo), con veladas alusiones a Marechal y Arlt, usando las frases hechas que inventó la política y casi nadie ignora (aunque no reconozcan su sentido original), el tema decía, no tiene interés. No parece responder a un plan más vasto, sino ser solo una historia que corre hacia adelante, armándose sobre la marcha. Pero -me excuso- no pude pasar del primer tercio porque la prosa de y para pibes era desesperante.

2 comentarios:

  1. ericz, tus entradas estan buenísimas.
    Estoy podrido de leer rellenos ineficientes, tontos, acerca de libros como este.

    ResponderEliminar
  2. Me mata Aira.
    Me gustaria hablar alguna vez con Aira sobre Perez Gáldos

    ResponderEliminar