domingo, diciembre 20, 2009

Boris Vian. Las hormigas


Según me entero por la solapa Boris Vian fue un personaje del ambiente cultural, en la posguerra; y asiduo a la patafísica también.

Estos cuentos son de lo más originales, no solo en la trama surrealista y en la prosa juguetona, sino que transmiten libertad. No parece que haya querido cultivar la irreverencia, sino que cuando le vino bien fue irreverente, en otros momentos sentimental, en otros fantástico, y de repente cómico, pero también cruel y despiadado.
Hay algo más que humor negro en algunos cuentos...de a ratos sin humor escribe con tinta muy oscura... Por ejemplo, hay una despedida de soltero, y sin que venga mucho al caso, hace morir a la novia en un accidente de auto.
Creo haber encontrado la fuente de la emoción rara que producen estos cuentos: el autor y la Señora Muerte se tratan de vos, con gran confianza. Será la muerte una tragedia, pero para los enterradores una empleadora confiable. Algo de la indiferencia del enterrador tiene Boris Vian.

Entonces tomó un cuchillo grande y se cortó la cabeza. La puso en el agua con un poco de carbonato de sodio para limpiarla y no falsear la pesada. Y luego murió antes de haber terminado, porque esto ocurría en 1945, y la medicina aún no estaba perfeccionada como ahora. Subió al cielo en una gran nube redonda. No había ninguna razón para que fuera a otra parte.


El plomero se quedó en mi casa cuarenta y nueve horas seguidas.
[...]
Cuando entré en el baño, él daba el último toque a una soldadura en forma de iris que iba a adornar una parte desnuda de la pared.
-Así puede aguantar -me dijo-. Rehice todo exactamente como estaba; añadí algunas soldaduras porque es lo que mejor me sale, y a mí me gusta el trabajo bien hecho.
-Una señora pregunta por usted -dije-. ¿No tenía que ir al piso de arriba?
-¿Es el cuarto aquí?
-El tercero -dije.
-Entonces me equivoqué -concluyó-. Voy a ver esa señora. La empresa le enviará la cuenta. Pero no lamente nada... Siempre hay trabajo para un plomero en el baño.



Calificación: muy bueno. Aunque un par de cuentos donde cada párrafo estaba hecho de absurdo y metafísica no me gustaron tanto.

2 comentarios:

  1. Me encanta Vian :)
    Aunque no conocía estos cuentos. Por lo que comentas, me recuerda un poco a La hierba roja.

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  2. Otro Vian-fan acá. Vian era, como decís, todo un personaje, más allá de sus libros. La hierba roja es el que más me gustó a mí. Te dejo una curiosidad: el tema que abría Cha-cha-cha (el programa en el que Casero trataba de ser al menos una quinta parte de Monty Python) era de Boris Vian: Mozart avec nous, se llamaba la canción.

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