viernes, octubre 09, 2009

Carlos María Domínguez. La casa de papel


Contiene un cuento largo (o novela muy corta) y otros de longitud media.
La casa de papel es un relato (uno más) sobre personas enfermas de literatura en su aspecto más concreto: los libros. Avaros coleccionistas pueblan las páginas escritas por Domínguez, que escribe muy bien: entiéndase que tiene estilo elegante y armonioso. En cuanto al relato no tiene nada del otro mundo en la trama y abusa de los comportamientos demenciales. Digo, que saca ventaja (con mala fe) al enloquecer a sus personajes, porque así pueden actuar sin justificación alguna.
Los otros cuentos son buenos y hay uno excelente.

Delta
Un joven necesita salir de la pobreza y sale al mundo. Hace su aprendizaje marinero en el Río de la Plata. Retorna a Europa a casarse con su novia y a trabajar con el suegro. Pero el llamado del río es más fuerte, y vuelve al delta prometiendo a su mujer que volverá (ya tienen un hijo). Hace vida de pirata pero para aguantar escondido en el barroso Paraná solo hay una ayuda: la caña (para quienes no la conozcan, es una bebida, la hermana sudamericana del ron de Stevenson, hablando como lectores).
Y muchos años después llega al delta un joven italiano, buscando a su padre. Y lo encuentra.
Podría ser uno de los cuentos de Kipling que en pocas páginas transmiten las alegrías y las tragedias de una vida completa: el joven conquistador del mundo, el mundo que lo derrota; la vocación del marino, el horror a la tierra firme; la muerte espantosa al final del camino.

Calificación: muy bueno.

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