sábado, septiembre 05, 2009

César Aira. La serpiente


La lógica del relajamiento es la que ilustra la ciudad de Pompeya, donde de cada cosa puede decirse: como cayó, quedó.


Una vez más el lector pregunta un poco indignado, "¿Qué es esto? ¿Me están tomando el pelo?" No señor, es un libro de César Aira. Único, irrepetible, inclasificable. Relata el propio Aira que arrastra un problema desde chico, No salgo bien en las fotos, y quiere escribir un libro de autoayuda sobre el tema. Pero además está de excursión con su familia en Dinosaur City, donde el metabolismo se basa en el sulfuro, donde se rinde culto a La Serpiente, y donde además hay serpientes andando (tienen patas), hablando y razonando.
Pero se le fue la mano al autor. Demasiada fantasía, demasiado saltarín el relato. Escribe con fluidez en cada párrafo, pero el relato no tiene norte ni va dejando una huella. Aira tiene una enorme imaginación y en este libro se ha desbocado. No es aburrido (como El mago quizas) pero tampoco entretiene.


Nos interrumpió la Mâe:
¿Cuantos ejemplares vende de sus novelas, señor Aira?
Muy pocos. Cien como promedio.
No mienta, no sea modesto. Sé que La liebre anduvo muy bien.


Nunca hice espionaje. Lo que me interesó siempre es el contraespionaje, que es mucho más intelectual.


Me había detenido en seco, en la pose más maricona de todas. Un malestar insoportable extinguió todas mis inercias, los haces blandos...


La lengua puede transmitirlo todo: con un pequeño esfuerzo extra, hasta lo inefable se rinde a la gota lingüística que horada la piedra. Claro que eso puede comprobarse después, mirando por el agujero.


Si quiero responder, tengo que hacer algo que no me agrada, volver un paso atrás. Es inevitable, porque me han quedado cosas sin decir, y sin ellas no podría entenderse el desenlace, inminente por lo demás, de esta historia.
Yo al desenlace me precipito, ¡y cómo! Casi debería decir: me precipité.


¡Qué fácil es que la ficción se haga realidad! Pasa todos los días, y no porque tenga que pasar sino porque sí, por pasar el rato. Pasa...mientras tanto. Todo depende de la definición de las palabras.



Calificación: malo.

3 comentarios:

  1. a mi este libro me pareció un embole.
    colgaste fragmentos interesantes, es que aira es un enigmático.

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  2. Vaya, nada más entrar a tu blog me encuentro con Aira. Algunas cosas suyas me gustan mucho, Cómo me hice monja, por ejemplo, y El congreso de literatura también. A veces, sí, se desbarrena un poco. Este libro del que hablas no lo he leído.

    Por cierto, me animé a comentar sobre todo por el subtítulo de tu blog, esas palabras del Conde Drácula.

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  3. Parece que este es uno de los peores de Aira.
    Por otro lado no me canso de recomendar Ema la cautiva.

    Como me hice monja, tambien estâ muy recomendado, no lo lei, y voy a tratar de conseguirlo.

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