sábado, junio 27, 2009

Edmundo Paz Soldán. Palacio Quemado


Hay un protagonista -el relator-, unos sucesos, otros personajes, pero ¿hay una novela?
Cada momento en el libro peca de superficial y esquemático. La historia mayor, cercana y lejana, y las historias íntimas, todas son relatadas en el mismo tono y desde la misma distancia. Es muy parecido a leer un manual de historia.
No es que los personajes sean falsos, es que están contados sin arte ni sangre. Por ejemplo, así relataría Paz Soldán, "Raskolnikov mató a una anciana y se arrepintió luego".
La prosa es correcta, fluida, y legible. Totalmente mecánica. Las multinacionales deben estar investigando el desarrollo de un robot o un software que escriba a demanda. Mientras tanto preparan al público con novelas como esta.


Calificación: malo como novela, regular como apunte sobre la entrada de Bolivia al mundo global.

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