martes, junio 23, 2009

Andrea Camilleri. La muerte de Amalia Sacerdote

En esta novela todos saben o sospechan la verdad, y todos saben que todos saben o sospechan, pero todos actúan de otra manera, de insospechable inocencia.
Hay un crimen, la muerta es la hija de un banquero (primo de un capo de la mafia). El sospechoso es el novio, que es hijo de un diputado. El que relata es un periodista, separado de su mujer –que es hija de un senador- y que está cometiendo adulterio con la esposa de otro periodista –un subalterno.
Como se ve la madeja es intrincada. Cada paso que da cualquiera está medido cien veces, porque muchas veces se hace algo para que se piense otra cosa, como quien envida para que piense el rival que tiene lo que no tiene, o que piense que tiene y quiere hacer pensar que no tiene, etc. etc., hasta que se canse alguno de especular.

Es entretenida la novela. Hay mucho sobre el manejo interno de la noticia en la redacción, como cada uno se deja llevar por su padrino, como hay que prosperar en la carrera, nunca quemar las naves, respetar siempre el poder, olfatear los cambios de viento. Y también la policía se maneja así, y ni hablar de los abogados, los fiscales y los jueces. Todo es guardar las apariencias.
Calificación: buena.

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