sábado, junio 27, 2009

Edmundo Paz Soldán. Palacio Quemado


Hay un protagonista -el relator-, unos sucesos, otros personajes, pero ¿hay una novela?
Cada momento en el libro peca de superficial y esquemático. La historia mayor, cercana y lejana, y las historias íntimas, todas son relatadas en el mismo tono y desde la misma distancia. Es muy parecido a leer un manual de historia.
No es que los personajes sean falsos, es que están contados sin arte ni sangre. Por ejemplo, así relataría Paz Soldán, "Raskolnikov mató a una anciana y se arrepintió luego".
La prosa es correcta, fluida, y legible. Totalmente mecánica. Las multinacionales deben estar investigando el desarrollo de un robot o un software que escriba a demanda. Mientras tanto preparan al público con novelas como esta.


Calificación: malo como novela, regular como apunte sobre la entrada de Bolivia al mundo global.

jueves, junio 25, 2009

Top 3 de novelas con aviones que se caen

¿Qué está pasando? No logro encontrar nada con menos de veinte años de antigüedad.


1.



2.



3.





Este no cuenta porque el avión no se cae

martes, junio 23, 2009

Andrea Camilleri. La muerte de Amalia Sacerdote

En esta novela todos saben o sospechan la verdad, y todos saben que todos saben o sospechan, pero todos actúan de otra manera, de insospechable inocencia.
Hay un crimen, la muerta es la hija de un banquero (primo de un capo de la mafia). El sospechoso es el novio, que es hijo de un diputado. El que relata es un periodista, separado de su mujer –que es hija de un senador- y que está cometiendo adulterio con la esposa de otro periodista –un subalterno.
Como se ve la madeja es intrincada. Cada paso que da cualquiera está medido cien veces, porque muchas veces se hace algo para que se piense otra cosa, como quien envida para que piense el rival que tiene lo que no tiene, o que piense que tiene y quiere hacer pensar que no tiene, etc. etc., hasta que se canse alguno de especular.

Es entretenida la novela. Hay mucho sobre el manejo interno de la noticia en la redacción, como cada uno se deja llevar por su padrino, como hay que prosperar en la carrera, nunca quemar las naves, respetar siempre el poder, olfatear los cambios de viento. Y también la policía se maneja así, y ni hablar de los abogados, los fiscales y los jueces. Todo es guardar las apariencias.
Calificación: buena.

domingo, junio 21, 2009

de la crónica diaria

Con unos pesos para gastar paso un rato en Yenny. Son muy caros los libros nuevos.
Está el nuevo de Samanta Schweblin, demasiado caro, y prefiero las novelas.
Hay uno nuevo de Gorodischer que recopila de distintos libros y -según la contratapa- tiene inéditos. Odio esa estrategia de los editores. Lo hojeo un poco, incluye una de las fantasías más preciosas de la literatura argentina, La perfecta casada, pero no lo puedo creer, en el índice y en el interior pusieron "La perfecta pasada", ¡que animales! que editores de morondanga; ¿qué harían con un clásico? "El fosforado de Notre Dame" quizás.

Y me llevo El mal de Portnoy (de bolsillo), que nunca leí, más uno de Rubem Fonseca para leer algo entretenido y fácil.
Y llevo uno que no había sentido nombrar, Presagio de Carnaval de Liliana Bodoc. Una decisión arriesgada que puede salir bien o muy mal.

sábado, junio 13, 2009

Bohumil Hrabal. Yo que serví al rey de Inglaterra

Son las memorias de un joven y pobre, y de muy corta estatura, camarero checo, que comienza su carrera sirviendo en hoteles de primera categoría.
Luego los alemanes invaden Checa (segunda guerra, los nazis), justo cuando se casa con una chica alemana; conciben un hijo, los alemanes pierden la guerra y los checos toman revancha contra los colaboracionistas.
El tono es juguetón, báquico, y erótico. Claro, hay muchos banquetes, muchas chicas de la vida que atienden huéspedes y se amigan con los camareros. Y el tono se mantiene para describir lo que acontece cuando llegan los nazis. Entonces, describir con tono tierno y evocador, inocente, los afanes germánicos por lograr la raza superior produce un efecto devastador. Además los episodios son muy cómicos; la inspección prematromonial, la recolección del esperma oficial, cosas así.
Hay más avatares. Vendiendo estampillas robadas a los judíos por su mujer, el camarero logra tener su propio y magnífico hotel. También lo pierde todo al final y termina custodiando un solitario puesto en las montañas.

En esencia, un libro cómico lleno de ironía. Calificación, muy bueno.

La edición es muy buena, Ada Korn Editora. También la contratapa, aunque diga "He aquí un Kafka que ríe", irreprochable mención en tanto Kafka fue un escritor checo y no era muy risueño.

domingo, junio 07, 2009

Javier Marías. Corazón tan blanco

Javier Marías tiene su estilo, y es inconfundible. Escribe por ejemplo así:

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él.


Esta novela tiene doscientas buenas páginas en ese estilo.
Trata sobre la confianza que deben tenerse los amantes recién casados. ¿Pueden haber secretos? ¿Hay asuntos sobre los que siempre será mejor callar?
El relator es el recién casado. Y descubre que su padre tuvo tres matrimonios.
Por el medio la novela tiene bastante suspenso, ¿cómo enviudó tanto el padre?

En fin, una novela inteligente sobre el matrimonio.
Calificación: buena.