miércoles, mayo 06, 2009

Umberto Eco. El péndulo de Foucault

Séame permitido comparar con El nombre de la rosa, novela por otra parte para nadie desconocida.
Es muy parecida en cuanto al tono y la prosa. También son aventuras de libreros (o lectores al menos). Diría que El nombre... es más serio; este tiene momentos risueños o cómicos, y también de ternura.
En El nombre... la trama es perfecta, y en este no está bien definida; solo esa objeción me quedó: porque el final no parece plausible, ¿cómo es que se transforman esos nigromantes de pacotilla en una secta asesina? Medio raro. Por lo demás es muy entretenida. Tiene muchos episodios hermosos, quizás el mejor es la ceremonia umbanda. Solo el final -policial- no me gustó.
Sin tener una historia tan buena para contar, Umberto Eco demuestra estar afianzado como novelista.
Hay algunas páginas escritas por uno de los personajes, los files, donde Eco juega con su enorme cultura, pero esas disgresiones producen menos interés que aburrimiento. Y eso que todavía no existía la www, puesto hoy a relacionar información, no tendría límites.

Calificación: buena (no tanto como ELNDLR).

4 comentarios:

  1. Es verdad que es menos redondita que "El nombre de la Rosa", pero creo que por eso me gustó más. Debería ser obligatorio leerla antes o después del Código da Vinci et al. Fue la segunda y última novela de Eco; todo el resto, al tacho.

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  2. Sabés que después de "El nombre de la rosa" leí "La isla del día de antes" y le agarré un poco de aversión. Volví a animarme con Eco después de quince años, pero porque me la recomendaron un montón.

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  3. Yo nunca pude terminar "La isla del día de antes", y mirá que lo intenté, ¿eh? Los libros de ensayo, en cambio, están buenísimos, no los de semiótica que escribía cuando se hacía el serio, sino los que son sobre literatura y política. Y el Segundo Diario Mínimo, divertidísimo (aunque no todo es traducible).

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  4. Me olvidé de Apocalípticos e integrados que leí en algun momento y del cual tengo un buen recuerdo. En especial el capítulo del kitsch.

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