viernes, mayo 15, 2009

Ted Chiang. La historia de tu vida

Calificación: excelente.

En la vida del lector existe la inocencia, y la primera vez que nos cuentan la historia del hombre que viaja al pasado y conoce a sus padres, podemos maravillarnos. Pero a partir de ese debut no es lo mismo. Y este fenómeno (la sensación de recorrer senderos conocidos) se extiende sobre la ciencia ficción como una sombra; entiendo que muchos lectores abandonan el género por este motivo.
Dicen que este libro de Chiang es absolutamente canónico, que en él se cruzan todas las líneas de la ciencia ficción. Concluyo que tendrá que ser muy bueno para revivir en mí lo que sentí al recorrer por vez primera los paisajes de esas invenciones.

En el prólogo de Crónicas marcianas, Borges dice "me ha sido dado revivir" trayendo a colación su lectura infantil de Wells. Algo parecido me ha pasado; volví al asombro.
Comento los más impresionantes.



La torre de Babilonia
La famosa torre de Babel no parece un tema muy original. Pero Chiang escribe un cuento maravilloso: construyen y construyen la torre, con ladrillo y brea. En los descansos los trabajadores especulan sobre Dios. Llegan la cielo, ¡tocan la bóveda celeste! No solo eso, arriban los mineros egipcios con picos, cuñas y escoplos para perforarla. Fantástico.

La historia de tu vida
Otro tema clásico: lo que vendrá, ¿está escrito? ¿ya lo sabe Dios?

De igual forma, el conocimiento del futuro era incompatible con el libre albedrío. Lo que hacía posible que yo ejerciera mi libertad de elección también volvía imposible que conociera el futuro. Y al contrario, ahora que conozco el futuro, nunca actuaría contra ese futuro, incluyendo decirles a los demás lo que sé: los que conocen el futuro no hablan sobre él. Aquéllos que han leído el Libro del tiempo nunca lo admiten.

Voy notando el método de Chiang. Intercala la crónica pura con una historia personal. Claro que la vida de los protagonistas no es ajena a los acontecimientos. En este una científica que ayuda a traducir el idioma de los extraterrestres, cambia radicalmente su manera de entender el tiempo y su vida. Cuando termina no diré que se me escapó una lágrima, pero sí que se me pusieron los pelitos de punta. Me emocionó. No pido más.


Setenta y dos letras
Mejunje genial y estremecedor: autómatas, cábala, universo lexical, genética, combinatoria, homunculus, termodinámica, Royal Society, mandrágoras, economía y política.
Tallados en esteatita y pulidos hasta quedar bien suaves, calentados a temperatura humana y recubiertos de aceites aromáticos, estos autómatas alcanzaban precios sólo superados por los que se ofrecían por íncubos y súcubos.



El Infierno es la ausencia de Dios
Es la historia de tres personas y qué tanto aman a Dios. Pero Chiang imagina un mundo donde los ángeles visitan la tierra muy seguido haciendo milagros a la vista de todos. Natael, Rashiel, Barakiel y otros. Hacen milagros y no dan respuestas.
las palabras de despedida del ángel, que habían resonado por todo el escenario de la visitación, fueron las típicas: Contemplad el poder del Señor.

También cada tanto pasan por la tierra ángeles caídos, dedicados a sus propios asuntos,
¿conocían las intenciones de Dios? ¿Por qué se habían rebelado? La respuesta de los ángeles caídos era siempre la misma: Decidid por vosotros mismos. Eso es lo que hicimos nosotros.

Algunos sitios alejados son visitados con cierta frecuencia, y se transforman en destino de peregrinos.
El aspecto del lugar sagrado era una lección práctica de lo que pasaba cuando los reinos celestial y terrestre se tocaban: el paisaje estaba cruzado por ríos de lava, anchas grietas y cráteres de impacto. La vegetación era escasa y efímera, pues su crecimiento se restringía al intervalo entre la llegada de tierra nueva por las inundaciones o los torbellinos y el momento en que ésta era arrancada de nuevo.

Los ángeles tienen una difícil entrada al mundo mortal: se rasgan los cielos y la tierra, la luz celestial es cegadora, tiemblan los suelos.
Existe el Infierno (todos los suicidas se hunden en él sin excepción), y cada tanto el suelo se transparenta y es posible ver a los condenados que sufren la ausencia de Dios, eternamente. Cuando muere alguien (hasta los nonatos) todos ven su almita subiendo al Paraíso o bajando al Infierno.


Notas sobre los relatos
Algunos comentarios del autor. Muy interesante. Cualquier dato que me permita entender como se ha inspirado Chiang es bienvenido.
Dice lo que había notado yo, el parentesco de uno de sus cuentos con Matadero 5.


PD: Este libro no ha llegado a Argentina, lo leí en una compu, lo cual no me place demasiado pero sabía que no tenía otra posibilidad. Se encuentra en un sitio con mucho material, quedelibros.com
¿Ya lo dije? Absolutamente asombroso.

3 comentarios:

  1. Bueno, tu solo entusiasmo, ya aparente en la longitud inusual que le dedicaste, es suficiente recomendación.

    Un solo chiste: todos los suicidas se hunden en el infierno sin excepción, con una excepción: Cristo, me imagino ;)

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  2. Lo mismo digo, ya lo estoy descargando.

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  3. sos un idiota, aprendé a leer, este chabón es malísimo, como todo lo que recomendás, nabo

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