martes, mayo 12, 2009

Aira responde sobre Canto castrato


—“Canto castrato” (1984) se desenvuelve en un ámbito que actualmente se considera alta cultura: la ópera barroca. Sin embargo, usted trata ese entorno operístico como un medio en el que impera el gusto por el simulacro, un artificio de apariencia sofisticada que se sostendría gracias a la improvisación y a que, en realidad, no interesaba realmente al público que asistía a las representaciones. ¿No hay en esta novela una crítica implícita a la situación alta cultura entonces y hoy en día?

—En esa época yo hacía informes para una editorial, por lo que leía muchísima “comercial fiction” norteamericana. Estaban de moda, en la estela que había dejado el éxito de El nombre de la rosa, los “best sellers de calidad”: la “calidad” la ponían los temas, que casi siempre eran de tipo “cultural”, tomados del catálogo de la alta cultura. El tratamiento era de “baja cultura”, con filtro californiano. Cometí el error de pensar que yo también podía hacerlo. Esas cosas no se pueden hacer desde afuera. Se necesita mucha sinceridad, mucha convicción, para escribir mal. Además, ahí me demostré lo poco que me conocía a mí mismo y a mis posibilidades, porque lo mío es exactamente lo contrario: es el tratamiento de alta cultura de un material de la cultura popular. Esto me ha traído recuerdos. Aquella editorial para la que yo hacía informes (“lecturas”, se llamaban), era la más grande de la Argentina, y había hecho millones con Stephen King, Sidney Sheldon, Wilbur Smith y cosas así. Yo era amigo del dueño, que sabía perfectamente que cualquier cosa que estuviera por debajo del nivel de Henry James a mí me parecería malo, y aun así leía con el mayor interés mis informes, escandalizadamente negativos, sobre Stephen King, Sidney Sheldon, Wilbur Smith. Supongo que los leería “al revés”, y quizá toda la relación de alta y baja cultura se resume en esta inversión, y toda la teoría está de más.


A mí Canto Castrato me gustó. Parece que más que al autor.

fuente: Perfil El periodista pregunta sobre los libros de Aira como si los hubiera leído; no son las preguntas de siempre. Quizás las respuestas sean las de siempre, eso es normal.

2 comentarios:

  1. Está muy bien. El dueño pensaría "si a Aria le pareció una cagada, va como piña". Hay algo que me gusta mucho de Aira, y es que no se esconde tras falsa modestia. Puede decir sin ambages las cosas que dice en ese párrafo, se caga en los que dicen "¿y este tipo quién se cree que es?". Es como Andahazi, pero con obra.

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  2. Aira tampoco dice que su libro sea malo; sólo que no consiguió lo que quería. A lo mejor consiguió otra cosa mejor, el gusto del autor -incluso en el caso de Aira- suele fallar el blanco.

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