sábado, abril 18, 2009

Horace McCoy. ¿Acaso no matan a los caballos?

Cortísimo relato, pero una gran novela.
Entre los gladiadores del circo romano y el reality show se sitúan las maratones de baile realizadas en medio de la depresión norteamericana de los años treinta. Los participantes no eran esclavos del imperio obligados a luchar o morir, pero tampoco aspirantes a escorts de lujo. Lo hacían por unos pocos dólares en medio de la desolación que era la economía. Hombres y mujeres desesperados.
Los necesitados y los que tienen, ¿son los mismos términos de la economía de mercado, oferta y demanda? Humíllate y se te dará, ¿es una proposición cualquiera?
Cuando un recurso sobra no tiene valor. En los suburbios de Hollywood hay abundante material, muchos aspirantes y pocos lugares para ocupar. En esa jungla feroz no hay más regla que la oferta y la demanda. Por eso puede el protagonista preguntar sin asombro, ¿acaso no matan a los caballos?

Calificación: muy buena.

—¿Por qué la has matado? —preguntó el policía que estaba sentado junto a mí.
—Ella me lo pidió.
—¿Lo has oído, Ben?
—Es un chico muy servicial —dijo Ben por encima de su espalda.
—¿Ese es el único motivo que tenías? —preguntó el policía.
— ¿Acaso no matan a los caballos? —respondí.

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