sábado, abril 18, 2009

Horace McCoy. ¿Acaso no matan a los caballos?

Cortísimo relato, pero una gran novela.
Entre los gladiadores del circo romano y el reality show se sitúan las maratones de baile realizadas en medio de la depresión norteamericana de los años treinta. Los participantes no eran esclavos del imperio obligados a luchar o morir, pero tampoco aspirantes a escorts de lujo. Lo hacían por unos pocos dólares en medio de la desolación que era la economía. Hombres y mujeres desesperados.
Los necesitados y los que tienen, ¿son los mismos términos de la economía de mercado, oferta y demanda? Humíllate y se te dará, ¿es una proposición cualquiera?
Cuando un recurso sobra no tiene valor. En los suburbios de Hollywood hay abundante material, muchos aspirantes y pocos lugares para ocupar. En esa jungla feroz no hay más regla que la oferta y la demanda. Por eso puede el protagonista preguntar sin asombro, ¿acaso no matan a los caballos?

Calificación: muy buena.

—¿Por qué la has matado? —preguntó el policía que estaba sentado junto a mí.
—Ella me lo pidió.
—¿Lo has oído, Ben?
—Es un chico muy servicial —dijo Ben por encima de su espalda.
—¿Ese es el único motivo que tenías? —preguntó el policía.
— ¿Acaso no matan a los caballos? —respondí.

sábado, abril 11, 2009

Haruki Murakami. Sputnik, mi amor

Los personajes empiezan a aparecer de a poco, y no parecen muy atractivos: lo de siempre, gente que vive sin esfuerzo pensando para qué está en el mundo.
Luego toma ritmo, a medida que se dibuja algo parecido a una trama y un triángulo amoroso: chico ama chica, chica se enamora de señora, señora no puede amar por trauma severo.
Luego uno de estos tres desaparece. Y eso es todo mis amigos. Sí, es todo. Hay algún relleno, unos sueños, un niño raro, unos episodios sobrenaturales; no me importa, quiero una novela, no episodios sin conexión. Dirán algunos que no sé ver, lo acepto.

Se deja leer, pero reflexionando luego diría que es regular tirando a mala. Y la otra que leí de Murakami, Crónica... es mucho mejor.

miércoles, abril 01, 2009

Leonardo Sciascia. El caballero y la muerte

Un policía muy enfermo, sin posibilidad de curarse, trata de desentrañar un homicidio, donde el muerto y el posible asesino son empresarios ligados a la política. Entonces nadie está interesado en que se encuentre la verdad y menos que se revelen ciertas relaciones sobre las cuales nadie sabe nada (aunque sepan).
El mayor interés reside en la hipocresía y los discursos aledaños, los comportamientos falsos que se declaran auténticos.
El autor escribe con sutileza, sin ironías ni aspavientos ni discursos. Es una novelita corta.
Calificación: bueno.