jueves, marzo 12, 2009

¿Quién escribió esto? La respuesta la semana que viene

Me urgió el deseo de probar de nuevo; quería que el fenómeno de esa satisfacción completara los atisbos de mi recuerdo. Pero me detuvo el pensamiento de que muy dificilmente el próximo servicio reuniría los méritos del anterior. Lo que habría de recobrar sería la memoria del reciente acontecimiento fugaz: una cima que alcanzaba únicamente para verla perderse nuevamente fuera de mí. "Si persisto", me dije, "lo que me espera es la degradación de la experiencia." Sin embargo, un impulso irresistible me forzó a verter el agua. Vi como caía, vi el vapor que se desprendía de esa fina cascada, y temí, al ver la forma de la espuma, y estuve a punto de arrojar por la veranda el cacharro, la vasija y el conducto. No obstante me contuve, jurándome que abandonaría el intento si el sabor no reunía el requisito de la excelencia. Probé apenas un sorbo, y debí reprimir el grito. ¡La infusión había superado la anterior frontera de la exquisitez! Sorbí con ansia, hasta que la hierba cesó de chirriar; ahora el aire entraba en mi organismo, pero venía cargado de la fragancia, que yo no podía soltar, ni siquiera para concederme otro servicio. Algo giraba en mi cabeza, como la oscura manivela de una máquina. Los miembros me pesaban. Era un ensueño, que me despolomó sobre la estera. Me sentí débil. ¿Y si el éxtasis de la bebida era efecto de alguna droga o veneno volcado en el agua? [...] Mis rodillas temblaban. Salí a la terraza. Las nubes se fracturaban. Un estilete dorado atravesaba el espacio. En esa suspensión los pájaros se agrupaban en círculos. Tal vez yo moría en el momento adecuado. Era la hora del vacío; mi respiración disminuía, pero no se apagaba: sonaba ronca, como el resuello de un tigre.


¿Quién escribió esto? También, ¿qué influencia reconoce en el texto?
La respuesta la semana que viene, más una pseudo reseña como siempre.

3 comentarios:

  1. Bob Roy MacGregormarzo 14, 2009 7:34 p.m.

    Mucho me alegra no reconocer el texto, porque eso indica que no lo he leído antes. Ahora es disculpable que lo lea, porque forma parte de un juego.

    Empieza con una meticulosidad leguleya pero termina en un tono completamente distinto. Se nota que al autor no le dio el aliento para seguir metiendo cláusulas dentro de otras.

    Por la forma expresiva, por la acumulación de sensaciones que no producen ninguna emoción, yo diría que es un escritor joven, o si no joven, por lo menos novato. Todo el texto es muy presuntuoso.

    Otro signo de inmadurez es la repetición de adverbios, que no hubieran sobrevivido una segunda lectura si se hubiera tratado de un escritor más diestro: "una cima que alcanzaba únicamente para verla perderse nuevamente". Eso es de alumno de la secundaria. Muy pobre.

    Aquí el estilo es involuntariamente cómico y desdice del tono medio ominoso del resto: "¡La infusión había superado la anterior frontera de la exquisitez!"

    La construcción

    "Si persisto", me dije, "lo que me espera es la degradación de la experiencia.",

    donde lo central es el aparte "me dije", es muy tentadora para el que recién empieza a escribir. Pero ahora resulta vanidosa.

    No sé si es voluntaria o no la utilización de la palabra "servicio". La impresión que da esa palabra es que el mundo del relato no es el nuestro. Me recuerda a la sensación que me produjeron algunas cosas de Asimov o El almuerzo desnudo. Una palabra, cuyo significado en este mundo conocemos, aplicada para aludir a algo que no conocemos. A mí, al menos, me produce una sensación muy reconocible de cosa extraña. Pero el efecto está enturbiado por ese no ir nunca al punto; porque no solo ignoro qué cosa esconde la palabra "servicio" sino que ignoro todo lo demás. Ese estilo elusivo me revienta.

    En resumen, una porquería, tal vez escrita a propósito, o tal vez escrita por un escritor vanidoso recién salido de la adolescencia, quién sabe. Se nota que escribirlo le produjo emoción, pero a nosotros qué nos importa.

    ¿Viste cuando escribís algo y tenés una mezcla de inspiración mezclada con sublimidad, pero al otro día te das cuenta de que lo que hiciste no vale nada y te da asco a vos mismo? Le faltó eso, le falto "el otro día", para borrar todo y escribirlo de nuevo o directamente no escribirlo.

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  2. Bob Roy MacGregormarzo 14, 2009 7:46 p.m.

    Parece inagotable:

    "Vi como caía, vi el vapor que se desprendía de esa fina cascada, Y TEMÍ, al ver la forma de la espuma, y estuve a punto de arrojar por la veranda el cacharro, la vasija y el conducto."

    Llegué al punto que cierra la oración sin ver nunca satisfecho el objeto del temor ("y temí, al ver la forma de la espuma,..."). Hay que hasta el final de la oración para tener que releerla una o dos veces y darse cuenta de que era un temor abstracto. Así: temí. Es muy poco natural.

    Para ser un relato sobre la experiencia del "mate" es muy poco oscuro y no tiene gracia. Para ser un relato sobre cualquier otra cosa es muy oscuro, y tampoco tiene gracia.

    Qué raro, uno diría que llegaste a este texto a través de internet, no sé, en el blog de alguien que está aprendiendo a escribir. Pero no lo pude encontrar con el Google. Que esto haya salido de un libro en papel no es extraño, porque se publica cualquier cosa, pero uno no tiene por qué comprar cualquier cosa.

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