sábado, febrero 28, 2009

Rodolfo Fogwill. En otro orden de cosas


Por fin una novela que no está escrita para ganar el premio Planeta ni el Herralde, ni el premio Clarín. Por fin una novela que no piensa en enganchar al lector al finalizar cada capítulo. Por fin.

El relato va desenvolviendo una vida desde un punto de vista parecido al confesional, escrita en tercera persona. No hay ninguna intención de relatar algo ajeno a la vida del protagonista, así que la situación, el contexto político y social digamos, debe deducirse, en realidad debería ser conocido por los lectores (que tendrán que ser maduros argentinos entonces). Y la progresión es estrictamente cronólogica. La vida avanza y lo que vendrá es desconocido. Quiero decir que nada en los primeros capítulos está puesto en función de los últimos. Algo de diario íntimo, de bitácora, hay en la historia.

Son doce años, de los veinte a los treinta y dos, de 1971 a 1982. En Buenos Aires, Argentina.

En 1971 hay un joven argentino que no trabaja, vive con mujer y es revolucionario (sic). Los revolucionarios se disgregan, el joven pasa a ser obrero de la construcción y solo. La compañía donde labora se dedica a construir autopistas y a desmontar (sic) terrenos de casas viejas (o villas). El joven progresa como operario, como jefe. Luego en una voltereta más o menos rara, pasa a ser un trabajador intelectual en la misma empresa (es una empresa extranjera, ibérica). Algo de marketing y relaciones públicas. Trabaja en los proyectos culturales. Tiene novia, una arquitecta de la empresa. En 1892 se casa con la hermana menor de la arquitecta y espera un hijo.

Pero estos pocos hechos son los andamios donde se desarrolla la novela: el íntimo asombro y la perplejidad que produce la vida, el misterio de las causas y las consecuencias, la distancia entre los dichos y los hechos. Vivir es simple, pero explicarlo es un quilombo. Con muy pocas explicaciones un argentino relata los mojones de su juventud. Desde hacer la revolución hasta la paternidad, ¿cómo explicarnos? ¿qué tanto alcanzamos de la larga trama que determina nuestra libertad?
Pero no están estas preguntas escritas, no es tan simple el libro; son cuestiones que pienso ahora. ¿Cómo es que llegamos a ser lo que somos?

Guillermo Martínez dice que agradece los libros difíciles, que lo exigen, porque demasiadas veces le pasa pensar "esto ya lo leí, esto ya lo leí". Este libro exige, y en mi caso hasta el tercer capítulo no entendía bien que clase de novela estaba leyendo. Ahora no sé explicarla, pero eso es otro tema.

Es la veracidad. Eso. No hay discursos. No hay nadie que se explique a si mismo después de leer los diarios, después de ser adoctrinado por los tangos, amonestado por los psicólogos y reconocerse en las revistas. Digo, el protagonista dice muy poco, pero porque nunca se pone en términos de otros, nunca se incluye en relatos ajenos.

La foto de la tapa es increíblemente perturbadora. Mete miedo con cada detalle. La sonrisa, las armas, el pañuelo, la lapicera, el escudo en la corbata. Los ojos achinados. Que digo, da miedo con cada pixel.

Recomiendo leerlo como hice yo, mas o menos un capítulo por día. Es corto.
Calificación: muy bueno.

sábado, febrero 21, 2009

Hace 25 años moría Julio Cortázar

Acá Yupi escribe con cariño e inteligencia en memoria de Cortázar.



Estos son los libros que tengo en casa.

Robados sin pudor de la casa paterna. Y no había hogar donde faltasen los libros de cuentos, sin excepción. La fama lo mimaba como quien dice. Bien por los argentinos que supieron tener un escritor entre los ídolos populares.







Estos son los que compré cuando tenía un poco más veinte años.



miércoles, febrero 18, 2009

Vladimir Sorokin. El día del oprichnik

En el 2027 Rusia está bajo la égida del Soberano, un dictador nacionalista, adornado de rituales religiosos. La novela cuenta un par de días en la vida de Komyaga, que es un importante oprichnik. La oprichnik es la mafia paraestatal, algo lopezreguista digamos. Es una época turbia, la deshonestidad y la corrupción tienen el recurso de la violencia impune. Es la ley de la selva, pero todos con su sellado en la mano; esa mezcla odiosa de corrupción y burocracia.
Es una época stalinista, orwelliana.
Pero Komyaga no lo pasa mal. Es leal a sus jefes, a su banda. Ejerce la violencia con felicidad.
Hay algún toque de c-f (apenas, no cyber punk como dicen por ahí). También se cuenta como llegó Rusia a ese momento, en que comercian solo con China y Occidente está tras una flamante Muralla rusa. Son aspectos políticos de cierto interés.
La prosa es el relato del protagonista, así que es coloquial sin lírica ni disquisiciones.

Es una novela quizás escrita para avergonzar al género humano, pero resulta una novelita de aventuras -el homicidio y la violación para empezar.

Calificación: bueno.

sábado, febrero 14, 2009

Philip José Farmer. Setenta años de decpob

Dicen que el Kindle 2 es el primer "libro electrónico" con posibilidades de ser masivo.
En 1976 Farmer imaginó (para veinte años más adelante) el linder, en un cuento que recorría los próximos setenta años. Veamos como lo describía.

Hoy cada ciudadano poseía una cantidad de linders. [...] eran "libros" de treinta centímetros por treinta y seis de espesor, contenían diez mil páginas en blanco y pesaban treinta y dos gramos. Bastaba con tomar del almacén una cassette (del tamaño de una cajita de cerillas) que contenía un libro entero codificado electrónicamente. Acoplaba la cassette al linder, conectaba a una fuente de electricidad, cuidando de apoyar el linder sobre una superficie plana. Minutos después la cassette había llegado al final de su recorrido, y se podía desconectar. En el linder se encontraba el libro impreso con ilustraciones a color.

Ni se acerca a la idea de la red que conecta todo con todo, pero la descripción del aparatito es bastante buena. Y como marca, linder me resulta más amistosa que kindle.

sábado, febrero 07, 2009

Angélica Gorodischer entrevistada


Muy buena entrevista.

¿Cuáles de tus libros te gustan más?

Los que más me gustan son "Prodigios", "Trafalgar" y "Kalpa imperial".


¿Cuales de sus libros me gustan más?
Kalpa imperial, La noche del inocente, Mala noche y parir hembra.

Actualización: imperdonable olvido de Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara

domingo, febrero 01, 2009

cloud computing

Diálogo entre dos chicos de 7 años, oído al pasar.

-¿Sabés usar el Paint?
-Claro, es una página para dibujar.
-¡No es una página!
-Ah bueno, es una aplicación para descargarse.