sábado, enero 17, 2009

Lecturas de verano (caliente).

Que calor.
Como todos saben la evocación auténtica es provocada por ciertos aromas. En mi caso las frambuesas y los ladrillos que se cuecen al lado de la ruta. Y me acaba de suceder con la tradución de Agatha Christie hecha por Editorial Molino de 1956,

Ella llevaba un vestido de hilo malva y un sombrero del mismo color.
Nunca más oí nombrar el color malva.


Además del placer de ver como Miss Marple resuelve los casos, también leo un retrato de esa época, Europa entre las dos guerras.
[...] iba a desayunar a la cómoda hora de las diez y cuarto [...] un plato de riñones con tocino [...]

Los asesinos, sin distinguir entre instigador, mano de obra, ejecutor, cómplice necesario, hombre o mujer, una vez descubiertos, terminan sin remedio en la horca.

1 comentario:

  1. No pude evitar pensar en el desayuno de riñones para Molly en el Ulises de Joyce.

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