domingo, enero 25, 2009

César Aira. Varamo

Uno librito más de nuestro amigo Aira. Bastante bueno. Aira desovilla su historia sin prisa y sin pausa, el rumbo es imprevisto, impredecible, pero sin embargo todo fluye. Pese a la magia, no se siente que haga trampas el prestigiditador (el mago de Pringles). Además, cada casilla que pone Aira para hacer avanzar la historia es sorprendente, pero al final, se formó la figura perfecta, el círculo, la serpiente que se muerde la cola, y el relato se cierra sobre sí mismo sin fisuras.
No lo haré, pero para transmitir la sensación de maravilla sería lo mejor enumerar los episodios; la unión de todos ellos en una rueda sin grietas es mérito de la prosa amena de César Aira.
Calificación: muy bueno.

domingo, enero 18, 2009

Tobías Wolff. Cazadores en la nieve

Libro de cuentos, sobre personas que no están pasando el mejor momento de sus vidas, o sobre actos digamos reprobables. No hay héroes ni sabios ni santos. Son historias de gente común, con alguna falla, donde se apoya Wolff para conseguir un cuento.
Calificación: bueno.

sábado, enero 17, 2009

Lecturas de verano (caliente).

Que calor.
Como todos saben la evocación auténtica es provocada por ciertos aromas. En mi caso las frambuesas y los ladrillos que se cuecen al lado de la ruta. Y me acaba de suceder con la tradución de Agatha Christie hecha por Editorial Molino de 1956,

Ella llevaba un vestido de hilo malva y un sombrero del mismo color.
Nunca más oí nombrar el color malva.


Además del placer de ver como Miss Marple resuelve los casos, también leo un retrato de esa época, Europa entre las dos guerras.
[...] iba a desayunar a la cómoda hora de las diez y cuarto [...] un plato de riñones con tocino [...]

Los asesinos, sin distinguir entre instigador, mano de obra, ejecutor, cómplice necesario, hombre o mujer, una vez descubiertos, terminan sin remedio en la horca.

domingo, enero 11, 2009

Miguel Vitagliano. Cuarteto para autos viejos


I
Cerca del final hay dos páginas entretenidas: Don Mirco espía las piernas de su empleada que sube a la escalera con agrado. Y ese anciano medio pervertido e impotente que no aporta nada más ¡es el único personaje vivo!
De mayor a menor el autor presenta personas muertas en vida. Empieza por un señor que trabaja en un taxi y luego hace casitas con fósforos. Lo malo es el tono elegido para contar ese aburrimiento. Exactamente el del personaje: aburrido.
Los personajes no pasan de ser un montón de lugares comunes y frases hechas. Creo que en una charla de peluquería se ven más sutilezas que en esta novela.


II
La prosa desconoce la ambigüedad y la fantasía. Es un intento de transcripción de la actividad o razonamientos de los personajes, pero muy superficial, como si el autor no tuviera más entendimiento que ellos o recursos para describirlos.
No hay un renglón musical o agradable.
Copio algunas oraciones, casi al azar, que me parecieron ejemplificadoras sobre lo que tendría que sufrir el lector que se animase.

Dijo que Octavio estaba interesado en la maqueta y le pidió que se la mostrara.

Una mirada de ella bastaba para que él se paralizara sin animarse a ofrecerle de regalo una de sus maquetas.

El tratamiento la ayudó a clarificarlo.

Porque no es mas que eso, se dijo buscando convencerse.


Calificación: malo.