jueves, diciembre 31, 2009

Lo mejor del año 2009

Excelente,
Doris Lessig. La buena terrorista. link
Ted Chiang. La historia de tu vida. link
Philiph Roth. El mal de Portnoy. link



También me gustaron estas novelas, y noto que son muy distintas:

La quinta cabeza de Cerbero, link
El curioso incidente del perro a medianoche, link
Presagio de carnaval, link
Yo que serví al rey de Inglaterra, link
Varamo, link
Amor, etcétera, link
En otro orden de cosas, link

miércoles, diciembre 23, 2009

César Aira. La abeja

Ahora que he leído unos cuantos libros de Aira me animo a poner este en el centro del conjunto que forma su obra, entre Embalse y Un sueño realizado.
Curiosamente los capítulos finales son mejores que los primeros.
Creo que me gustó porque estoy amigado con las invenciones del mago de Pringles, amigado con su universo, con el disparate en pantuflas.

domingo, diciembre 20, 2009

Boris Vian. Las hormigas


Según me entero por la solapa Boris Vian fue un personaje del ambiente cultural, en la posguerra; y asiduo a la patafísica también.

Estos cuentos son de lo más originales, no solo en la trama surrealista y en la prosa juguetona, sino que transmiten libertad. No parece que haya querido cultivar la irreverencia, sino que cuando le vino bien fue irreverente, en otros momentos sentimental, en otros fantástico, y de repente cómico, pero también cruel y despiadado.
Hay algo más que humor negro en algunos cuentos...de a ratos sin humor escribe con tinta muy oscura... Por ejemplo, hay una despedida de soltero, y sin que venga mucho al caso, hace morir a la novia en un accidente de auto.
Creo haber encontrado la fuente de la emoción rara que producen estos cuentos: el autor y la Señora Muerte se tratan de vos, con gran confianza. Será la muerte una tragedia, pero para los enterradores una empleadora confiable. Algo de la indiferencia del enterrador tiene Boris Vian.

Entonces tomó un cuchillo grande y se cortó la cabeza. La puso en el agua con un poco de carbonato de sodio para limpiarla y no falsear la pesada. Y luego murió antes de haber terminado, porque esto ocurría en 1945, y la medicina aún no estaba perfeccionada como ahora. Subió al cielo en una gran nube redonda. No había ninguna razón para que fuera a otra parte.


El plomero se quedó en mi casa cuarenta y nueve horas seguidas.
[...]
Cuando entré en el baño, él daba el último toque a una soldadura en forma de iris que iba a adornar una parte desnuda de la pared.
-Así puede aguantar -me dijo-. Rehice todo exactamente como estaba; añadí algunas soldaduras porque es lo que mejor me sale, y a mí me gusta el trabajo bien hecho.
-Una señora pregunta por usted -dije-. ¿No tenía que ir al piso de arriba?
-¿Es el cuarto aquí?
-El tercero -dije.
-Entonces me equivoqué -concluyó-. Voy a ver esa señora. La empresa le enviará la cuenta. Pero no lamente nada... Siempre hay trabajo para un plomero en el baño.



Calificación: muy bueno. Aunque un par de cuentos donde cada párrafo estaba hecho de absurdo y metafísica no me gustaron tanto.

jueves, diciembre 17, 2009

sábado, diciembre 12, 2009

Juan Diego Incardona. El campito



Ricardo Piglia, Respiración artificial (1980)

Para evitar el costumbrismo y el estilo oral que hacían estragos en las letras nacionales yo (como quien dice) me había ido a la mierda
.

César Aira, en adn Cultura (2009)
Creo que la narrativa, en la Argentina por lo menos, ha caído en un realismo un poco chato, casi costumbrista, costumbrista tecno, pero costumbrista al fin. Hay una chatura tal (y me sucede con muchos jóvenes que se reclaman de mi influencia, de mí como modelo) que, cuando leo lo que escriben, me sorprendo.


Hasta donde llegué (pág 90) hay un relator que hace de introductor a otro, que cuenta historias fantásticas. El libro es entonces una transcripción de lo que dice el segundo relator -Carlitos el ciruja-, cuyas capacidades literarias lo acercan a un padre cualquiera improvisando un cuentito para que sus hijos se duerman. Quizás así lo quiso Juan Diego Incardona, replicar el lenguaje pobrísimo que usan los padres o los alumnos de la secundaria obligados a escribir dos páginas en la clase de literatura.
Copio dos párrafos.

Por instinto me senté, abrazándome fuerte contra un palo del costado. Entonces la cosa se desbalanceó. El enano gritaba, pero yo no entendía nada de lo que decía. Me paré como pude, y de los nervios caminé rápido, casi corriendo. El puente se zarandeaba para todos lados, y en un momento, ¡plaff!, patiné.


-¿Para dónde habrá ido?- preguntó Gorja.
-No estoy seguro, pero encontrarlo no va a ser muy difícil.
-Vayamos hacia el centro del barrio, tenemos que cumplir la misión.
-Es una misión suicida -comentó Ramón.
-¿Venís con nosotros? -le preguntamos.
-Bueno, vamos.


En cuanto al tema, una mitología inventada que hace uso de los nombres propios que se encuentran leyendo un mapa del primer y segundo cordón suburbano, más recuerdos de la infancia (el Pulqui por ejemplo), con veladas alusiones a Marechal y Arlt, usando las frases hechas que inventó la política y casi nadie ignora (aunque no reconozcan su sentido original), el tema decía, no tiene interés. No parece responder a un plan más vasto, sino ser solo una historia que corre hacia adelante, armándose sobre la marcha. Pero -me excuso- no pude pasar del primer tercio porque la prosa de y para pibes era desesperante.

martes, diciembre 08, 2009

Raymond Carver. Short cuts

Lindos cuentos. De gente común pero no tanto o al menos en circunstancias fuera de lo común.

lunes, diciembre 07, 2009

El médico


Lo de Zelda, pese a las apariencias, no era falta de cuidado, sino una histeria que solo resuelve el médico con morfina.


Francis Scott Fitzgerald, de su correspondencia.

sábado, diciembre 05, 2009

Doris Lessing. La buena terrorista

Demoledor.
Brillante.
Corrosiva descripción de la juventud revolucionaria de Londres en los años de Tatcher.

De la contratapa,
Alice, una mujer sensata y realista, se ocupa desde hace tiempo de Jasper, un homosexual con quien comparte un radicalismo de izquierda un tanto difuso y a menudo contradictorio. Ambos recalan en una casa en ruinas junto con un grupo de jóvenes deseosos por colaborar con el IRA. Alice lucha en la calle, pinta consignas en las paredes, participa en piquetes huelguistas, pero al mismo tiempo se entrega con fervor al cuidado de las cuatro paredes maltrechas donde vive para convertirlas en un lugar habitable. Es así, con fina ironía y un peculiar sentido del humor, como Doris Lessing muestra los resortes inesperados de una mente en apariencia dogmática y maniqueísta.

Calificación: excelente.

Lessing escribió esta novela con bastante años encima. Eso la debe haber ayudado a lograr un libro extraordinario. Una obra de una señora madura, que ha vivido. Porque la relación de Alice con sus padres no tiene pares en la literatura del siglo veinte. La despedida final es la escena por excelencia: la pequeña habitación, las escaleras, el sillón, el whisky. Alice y su madre. Toda la crueldad de la que son capaces los hijos ha sido puesta en juego, y de la madre quedan solo despojos. Y aun sobre esos despojos pretende la hija ejercer su tiranía.

lunes, noviembre 30, 2009

Juan Gabriel Vásquez. Los informantes


Es una historia particular dentro de un episodio, menor para la segunda guerra mundial y triste para Colombia. La reclusión de los colaboradores del III Reich, según lo indicado por la embajada norteamericana, y el despojo de los bienes de esos supuestos colaboradores. La historia particular es la del padre del escritor, que se va revelando a medida que intervienen los protagonistas o los documentos que dejaron. Contemos que su papel fue deshonroso, así que también la novela trata sobre los males o beneficios del olvido. Todos los protagonistas son descendientes de alemanes, algunos judíos, otros no y otros desinteresados.
Una buena historia, muy bien escrita. Vásquez escribe con fluidez en castellano de buena casta.
Pongo este párrafo porque me gustó, aunque no sea representativo del todo; en general omite la pompa y relata con simpleza.

Una de las primeras reseñas del libro lo acusaba, o me acusaba a mí, de una mezcla deplorable de narcisismo y exhibicionismo, y, a pesar del poco respeto que le tenía al reseñista, a pesar de su prosa de subteniente, su evidente carencia de lecturas y sus razonamientos de cabeza rapada, a pesar de que en cada una de sus frases revelara falta de oído, de gramática y de estrategia, a pesar de que hubiera utilizado el espacio de su comentario para poner en escena sus complejos de inferioridad (pero decir complejos era un halago) y sus fracasos literarios (pero decir literarios era una hipérbole), a pesar de que sus reproches eran poco más que opiniones de barra y sus elogios poco menos que opiniones de coctel, en los días que siguieron no pude sacarme sus acusaciones de la cabeza.

Calificación: muy bueno.

sábado, noviembre 28, 2009

Enrique Wernicke. El agua

La historia es la de Don Julio Blake, viudo, jubilado, medio inglés, que trabajó siempre en el ferrocarril argentino. Vive con su hijo y su nuera y sus nietas pero un día de diciembre -está solo- una tormenta hace lo que nunca, sube el agua del río e inunda su casa. La pasa mal, después el agua baja y trata de acomodar el desastre.
Don Julio es seco como se supone que debe serlo un inglés, y no le gustan sus vecinos italianos, su nuera judía y menos la bobe, los amigos peronistas de su hijo, y en general cualquier persona que le dirija la palabra. En medio del desastre lo importunan apenas sus prójimos pero él piensa que infinitamente. Y después todos festejan la navidad en la casa sucia, al modo de la navidad de las revistas: sidra, árbol, regalos, pan dulce, turrones; son todas desgracias que mancillan su hogar. En enero se marcha a vivir solo, a dialogar con los recuerdos de su mujer (como hacen todos los viejos). Y muere una noche cualquiera sin aviso.
La historia es tan simple y sosa como parece.
El estilo es naturalismo matizado de literatura dudosa. Copio un párrafo representativo:

Don Julio, como ya anticipamos, había pasado una jornada apacible. Instalado cerca de un pequeño ventilador, leyó largas horas. Al caer el sol, pese a las nubes tormentosas, regó las hortensias, según hemos dicho. Pero es que las plantas parecían gallinas agobiadas en la siesta, las hojas caídas y las flores achicharradas.
Temprano, apenas noche, comió unos cuantos trozos de carne fría que le había dejado Bertita y tres hermosos tomates que él mismo se había reservado de las diez plantas que tenía en el fondo.


Calificación: malo.

sábado, noviembre 21, 2009

J. G. Ballard. Noches de cocaína


Ballard mantiene el estilo a través de todos sus libros, y escribe por ejemplo:

Un viento racheado cruzaba la terraza y una nube de ceniza blanca se arremolinaba a nuestro alrededor como un fantasma de hueso molido que corría inquieto detrás del aire.


Este libro trata en apariencia de un caso policial pero es solo la puerta de entrada de una persona "normal" a la comunidad de ociosos que eligieron reposar en el clima amigable del sur de España.
Nuestros gobiernos se preparan para un futuro sin empleo, y eso incluye a los delincuentes menores. Nos aguardan sociedades del ocio, como las que se ven en la costa. La gente seguirá trabajando, o mejor dicho, alguna gente seguirá trabajando, pero sólo durante una década. Se retirará al final de los treinta, con cincuenta años de ocio por delante.


Un capítulo -solo uno- está lleno de sexo bien descripto.
─De acuerdo. ─Me miró intrigada por mi tranquilidad.─ Estoy dispuesta a casi todo. ¿Qué quieres que haga?


De a poco el problema policial se esfuma y la novela pasa a ser un ensayo sobre la comunidad y el ocio. ¿Cómo se vive sin trabajar? El pueblo entero no tiene nada que hacer (excepto los sirvientes, pero no aparecen en este libro; sí aparecen los policías pero apenas). Se dedican entonces a la prostitución, al tráfico de drogas, al psicoanálisis, al tenis, al pillaje y el vandalismo, a los fármacos recetados.

En el final se resuelve el caso, pero de una manera absurda. Calificación: regular. Esa sociedad no parece posible, y entonces pierde mucha crédito el relato. Anotemos que el lector vive en el sur del mundo, muy lejos del autor.

sábado, noviembre 14, 2009

Martin Walser. La guerra de Fink

Algunas lecturas (Ibsen, Joseph Roth, Kafka) me han dejado la impresión que existe una relación única entre los alemanes y las leyes escritas. Una relación intensa y despiadada. Este libro de Martin Walser repite esos viejos problemas: el funcionario, el escalafón, las reglas, los expedientes. Supongo que para las mentes germánicas ha de ser un tema importante.

La trama es sencilla: el funcionario Fink sufre un desmérito en su carrera (cuando cambia el partido gobernante) y comienza una guerra de memos, apelaciones, amparos, reclamos, cartas de lectores, una guerrilla infinita contra la burocracia. Esa lucha kafkiana lo transforma en un indeseable, lo agota y lo envejece. Pobre Fink. De a poco se confunde con su destino: un pleito que no puede ganar.

Calificación: regular. Porque son demasiadas páginas y Fink que recorre un círculo o una espiral desesperante sin salida.
Las miserias de la burocracia y la decadencia de Fink están bien contadas, pero también son aburridas.

domingo, noviembre 08, 2009

Tres rosas amarillas. Raymond Carver

Son cinco cuentos sobre hombres divorciados, vueltos a casar, en adulterio, o en plena destrucción matrimonial. Y otro cuento que relata la muerte de Chéjov.
Los tres primeros no me gustaron. Son sobre un día en las desgraciadas vidas de personas mediocres.

El cuarto cuento trata sobre un trabajador que mantiene a su madre, y ayuda a su hija que con dos niños vive con un vago, a su hijo que desde la universidad amenaza con suicidarse si no le paga el viaje a Europa para escapar del mercantilismo americano (de paso, el préstamo que pagó la universidad también lo cancela el padre), paga la pensión de su ex esposa porque sabe que en seguida le caen los abogados si no lo hace; y de repente el hermano le pide un par de miles. Pobre hombre, es duro ser honesto y generoso. Me gustó; y como se ve, tiene algo más que una vida absolutamente vulgar. Quiero decir, el autor puso unas circunstancias que ameritan ser relatadas.

El quinto cuento es Caballos en la niebla. A un hombre lo abandona su esposa después de muchos años, en una noche de niebla. El abandono es inesperado y quizás inexplicable, la niebla es muy extraña y de la niebla aparecen unos caballos irreales. Excelente.

El último relato cuenta la muerte de Chéjov, no le encontré mucho atractivo.


Sobre Caballos en la niebla, resulta que Angélica Gorodischer publicó en 1983 un cuento maravilloso de tres páginas llamado La resurrección de la carne; y el suceso es el mismo: el esposo no escucha a la mujer, la mujer se marcha. Aunque la circunstancias de la huida son distintas (¿son distintas?): para Carver la mujer se va cuando aparecen los caballos desde la niebla, para Gorodischer se marcha con los cuatro jinetes del apocalipsis.
Entonces, en la misma época, en lugares distantes, distintas plumas escriben dos cuentos maravillosos contando lo mismo; ¿no es un caso claro de inspiración celestial? La musa soplando argumentos a quien pudiera oír, y él allá, ella acá, oyeron.

sábado, octubre 17, 2009

Gene Wolfe. La quinta cabeza de Cerbero

En la primer página, un hermoso ejemplo de postulación de la realidad en estilo indirecto.

El objeto del hipotético y muy valeroso ladrón no habría sido, por supuesto, meramente raptarnos. Los niños eran extraordinariamente baratos en Port-Mimizon, fueran varones o mujeres,



Empecemos por lo fácil, la calificación: muy bueno.
Ahora lo difícil, ¿de qué se trata?
Relato 1.
Un chico crece en un burdel en una pequeña ciudad de un planeta apenas colonizado. El chico es educado por un robot, Mr Million, y cuando crece tratado por su padre con drogas de tal modo que va perdiendo momentos de su vida en un olvido insalvable. Resulta que su tía, su padre y él mismo, son descendientes clónicos del hombre que prestó su matriz intelectual a Mr Million. Mata a su padre, cumple su pena, hereda el establecimiento y retoma los experimentos genéticos de sus antecesores.
Este relato es del género que combina ciencia ficción y fantasía medioevales.
Muy bueno. Que bien cuenta las historias Gene Wolfe.

Relato 2.
Es un cuento escrito por uno de los personajes accesorios del relato anterior. Se trata del contacto entre los aborígenes y los visitantes, pero los hijos de Sombra, son escurridizos por naturaleza, difíciles de ver, de tocar, de definir. Todo el relato está contaminado por la confusión. El efecto logrado es notable.


Relato 3.
Un oficial pasa una noche hojeando el expediente de un preso, hecho de transcripciones, declaraciones, grabaciones, diarios de viaje, apuntes de antropólogo. Porque el preso es el doctor Marsch, autor del relato anterior.
Aporta más datos sobre como fue la expedición del doctor a los páramos, que es muy interesante, pero lo esencial de esta parte es el funcionamiento kafkiano y horroroso del gobierno. Los espías, las cárceles, los procesos.
Brillante.


De todos modos, eso me dice el termómetro, el clima es templado; pero no parece templado: el efecto general es el de los trópicos. El sol, este increíble sol rosa, arde, todo luz y nada de calor, con tan poco intensidad en el extremo azul del espectro que detrás el cielo queda casi negro, y esta misma negrura es ─o me parece a mí─ tropical; como un sudoroso rostro africano, o las verdinegras sombras del mediodía en la jungla; y todo, las plantas, los animales e insectos, hasta esta disparatada ciudad, todo abona ese sentimiento. Me hace pensar en el langur de las nieves, el mono que vive en los valles helados del Himalaya; o en esos elefantes y rinocerontes peludos que durante las glaciaciones se mantuvieron en los bordes helados de Europa y Norteamérica.


Yo:-¿Y no los ven?
Dr. H:-Ah, ver un annés trae muy mala suerte. Por lo general, sin embargo, si alguien mira toman la forma de algún utensilio hogareño... Se transforman en una gavilla de paja, lo que sea.
Yo:¿De veras cree la gente que pueden hacer esas cosas?
Dr. H:¿Y usted no? Si no pueden, ¿dónde andan todos? (Se ríe).
Yo:¿No dijo que la mayoría vive "al fondo de más allá"?
Dr. H:Los páramos, el yermo. Es un término que usamos aquí.
Yo:¿Y cómo son ellos?
Dr. H:Como la gente; pero del color de las piedras, con grandes matas de pelo salvaje... Excepto los que no tienen pelo. Algunos son más altos que usted o yo, y muy fuertes; otros más bajos que niños. No me pregunte como son los niños de bajos.



─¿De qué hablan? ─dije.
─Hablamos del caso de usted ─dijo el de negro. El de Tránsito Urbano salió del cuarto y cerró la puerta.
─¿Y qué están diciendo?
─Que usted ignora las leyes de aquí. Que debería tener un abogado.
─Probablemente sea cierto pero no creo que estuvieran diciendo eso.
─¿Se da cuenta? Un abogado le aconsejaría que no nos contradijera en ese tono.
─Escuche, ¿ustedes son de la policía? ¿O de la oficina del fiscal?
[...]
─Esta noche nos han enviado a detenerlo.
─¿Con una orden de detención?
─Debo explicarle de nuevo que le conviene no ser detenido. Le digo francamente que si lo detienen es muy improbable que alguna vez lo pongan en libertad.
[...]
─Déle la tarjeta ─dijo el de negro.
Se la dí, y él, poniéndome una pesada mano en el hombro, dijo:
─Queda usted detenido.
*



P: ¿A quién planeaba asesinar aquí? No al hombre que mató, eso tiene el aspecto de una necesidad del momento. Alguien a quien no podía acercarse; una persona bien protegida.
R: ¿A quién se supone que maté?
P: Ya le he dicho que no estoy aquí para responder a las preguntas de usted. Responderle implica que atribuimos a sus alegaciones de inocencia una ligera verosimilitud, y no es así. La verdad viene de nosotros, no de usted. Nuestro gobierno es el más notable de la historia de la humanidad porque nosotros, y sólo nosotros, hemos aceptado como principio de funcionamiento lo que han enseñado todos los sabios y todos los gobiernos han fingido aceptar: el poder de la verdad. Y por eso gobernamos como no ha gobernado nadie. Usted me ha preguntado muchas veces qué delito cometió, por qué lo tenemos detenido. Es porque sabemos que está mintiendo... ¿Entiende lo que le digo?

viernes, octubre 16, 2009

Michael Frayn. La trampa maestra

Entretenido.
Hay un fallo en la parte policial, diría Poirot que es psicológicamente imposible y tendría razón, porque no hay explicación para como se entrega el relator en las manos del truhán. Ese error perjudica bastante la trama.
Se trata del intento de apropiarse de una posible obra desconocida de Bruegel; intento que hace un poco práctico profesor de arte. Intenta engañar a un patán que se dedica a lo mismo, y a no trabajar y a evadir impuestos.
El final es horrible: la obra se quema en un accidente estúpido.
Tiene epílogo, donde se cuenta el final de cada uno y se da un giro más a la trama (en lo accesorio, en los coprotagonistas); ¿este recurso es una moda importada de Hollywood?

Calificación: dos tercios bueno, un tercio regular.

Algunos apuntes que no voy a desarrollar:
Útil para aprender sobre Bruegel; la pintura y los flamencos.
Escrito con la receta de Umberto Eco, en versión bajas calorías.
Buenas escenas matrimoniales.
El profesor admite ser un honesto progresista del bolsillo para afuera y un avaro burgués cuando le tocan la billetera.

viernes, octubre 09, 2009

Carlos María Domínguez. La casa de papel


Contiene un cuento largo (o novela muy corta) y otros de longitud media.
La casa de papel es un relato (uno más) sobre personas enfermas de literatura en su aspecto más concreto: los libros. Avaros coleccionistas pueblan las páginas escritas por Domínguez, que escribe muy bien: entiéndase que tiene estilo elegante y armonioso. En cuanto al relato no tiene nada del otro mundo en la trama y abusa de los comportamientos demenciales. Digo, que saca ventaja (con mala fe) al enloquecer a sus personajes, porque así pueden actuar sin justificación alguna.
Los otros cuentos son buenos y hay uno excelente.

Delta
Un joven necesita salir de la pobreza y sale al mundo. Hace su aprendizaje marinero en el Río de la Plata. Retorna a Europa a casarse con su novia y a trabajar con el suegro. Pero el llamado del río es más fuerte, y vuelve al delta prometiendo a su mujer que volverá (ya tienen un hijo). Hace vida de pirata pero para aguantar escondido en el barroso Paraná solo hay una ayuda: la caña (para quienes no la conozcan, es una bebida, la hermana sudamericana del ron de Stevenson, hablando como lectores).
Y muchos años después llega al delta un joven italiano, buscando a su padre. Y lo encuentra.
Podría ser uno de los cuentos de Kipling que en pocas páginas transmiten las alegrías y las tragedias de una vida completa: el joven conquistador del mundo, el mundo que lo derrota; la vocación del marino, el horror a la tierra firme; la muerte espantosa al final del camino.

Calificación: muy bueno.

martes, octubre 06, 2009

Sobre los viajes a grandes velocidades

Y el viaje de aquí a la Tierra insume veinte años de tiempo newtoniano; subjetivamente, para mí solo son seis meses, claro, pero cuando vuelva, si vuelvo, mi educación tendrá cuarenta años de retraso.

Gene Wolfe, La quinta cabeza de Cerbero


Si en la Tierra pasan 20 años y el viajero envejece 6 meses, se deduce que viajó apenas al 99.97% de la velocidad de la luz. Una tortuga al lado del Enterprise (que usa el empuje warp) o del Millennium Falcon (que salta al hiperespacio), y que demoran en cambiar de galaxia el tiempo justo para tomar un refrigerio, una vianda, o ponerse una curita y un poco de agua oxigenada.
Para esa velocidad, los 20 años transcurridos en nuestro planeta indican una estrella a casi casi 20 años luz de distancia. No hay tantas; podría ser QY Aurigae, que es una estrella binaria espectroscópica, dos estrellas muy juntas para decirlo más claro. Y durante el relato se habla de más de una fuente de luz en el cielo.

jueves, octubre 01, 2009

El viajero

Este viejo debe calentarse las tripas y sobrevivir en los puertos después de haber andado por muchos sitios mejores que este. Pero le voy a decir algo: en el fondo un lugar vale por otro. Lo que no se puede cambiar es la edad del viajero.


Carlos María Domínguez. Delta

miércoles, septiembre 30, 2009

Eduardo Sacheri. Aráoz y la verdad

Sacheri busca el lenguaje verosímil y lo encuentra, tanto lo encuentra que llega al arquetipo, y quien dice arquetipo dice caricatura. Además tanta fijeza con el naturalismo de los personajes contamina su propia prosa, y termina escribiendo de un modo simple, alejadísimo de cualquier dificultad literaria.

La historia marcha muy lentamente pero mientras tanto las páginas las ocupan los detalles irrelevantes que aparecen por mirar muy de cerca lo que no aporta nada. ¿Qué importa cuantos golpes usa Aráoz para cerrar el auto, cuánto barro tenía y cuán gastada estaba la batería? Sacheri pone en el relato cada exacto paso que da el protagonista pero son impersonales, no le aportan nada al espesor del personaje. Aráoz es abandonado por su mujer y pasa cinco meses fumando en su cama; pero bien podría haber saltado en una pata de alegría; nunca se mostró si fue feliz o no con Leticia. Entonces su comportamiento no está decidido, es una decisión arbitraria del autor tomada en el momento.
Después de la mitad se pone mejor porque finalmente se concentra en la intriga, y se conoce la verdad, aunque Perlassi no llegó a aparecer (y esa ausencia es un buen punto). El viejo Lépori, que es el interlocutor de Aráoz, es un buen personaje muy bien logrado.

El problema final es la solución a la intriga. ¿Por qué jugó Perlassi corrido a la posición de ocho? ¿Qué pasó en la última jugada, cuando el tanque Villar corre media cancha y Perlassi lo persigue como puede. Y la solución dada es falsa. Para mí, que jugué aunque mal varios años en cancha de once, es falsa, falsísima. Esa explicación que mezcla el respeto que se deben con el fair play es disparatada. Es increíble que Perlassi crea que sí o sí va a tener una jugada que lo obligue a entrarle de mala fe justo al nueve rival. No lo creo.

Calificación: regular.

domingo, septiembre 27, 2009

Gene Wolfe

Dicen que Gene Wolfe es un grande. Hace años leí La sombra del torturador, que es el volumen I de la saga El Libro del Sol Nuevo.
A veces no soy muy valiente: me dan miedo las películas de terror, y a la montaña rusa me subí una vez y nunca más me verán por ahí. Esto viene al caso porque tengo que decir: me pareció excelente y lo puse en el estante más alto de mi casa con la firme intención de no abrirlo nunca más. Es que el protagonista, Severian, pertenece -en una sociedad absolutamente gremial- pertenece, decía, al gremio de los torturadores, cuya actividad forma parte de la administración. Es uno de los servicios institucionales que comprende El Poder Judicial (por nombrar un equivalente moderno).
Y Gene Wolfe se despacha con parte del trabajo de Severian. La sofisticación y eficacia lograda en el arte de torturar han superado cualquier idea que ud. pueda tener. Yo no sé si hay que estar medio tocado para inventar eso, pero sí que hay que ser un escritor con todas las letras. Porque la impresión provocada es indeleble. Ahora, años después, las tripas se me estrujan, y tengo una bola en la garganta.
Lamento mucho haber leído ese libro. Por suerte nunca habitó mis pesadillas -pobladas de multas policíacas en general-, porque pensar que algo de ese mundo pueda ser real (aún como son ciertos los sueños mientras se sueña) me inquietaría mucho.



Pero el mundo da vueltas y voy a probar leyendo La quinta cabeza del Cerbero. ¿Alguién sabe si está inmaculada de torturadores o sadismo? Igual, al primer renglón que sospeche orientado al horror lo clausuro para siempre.

sábado, septiembre 26, 2009

Increíbles tapas




Five for Friday, 9.25.09

Shared via AddThis

Los escritores

Sus aspiraciones literarias eran una política y, de un modo más decisivo, una táctica militar, empeñados como estaban en derrumbar los muros del anonimato, una barrera infranqueable a la que apenas unos pocos superaban en condición de privilegiados. Había rutilantes estrellas en el mapa de las letras, tipos que de la noche a la mañana se cubrían de dinero con libros pésimos, amparados por las editoriales, los suplementos, el marketing, premios literarios, películas horribles y las vidrieras de las librerías, que cobraban sus espacios de exhibición. Y todo eso asomaba en la mesa de los bares como un abigarrado campo de batalla que un escritor debía atravesar ya no en la aventura de la escritura, aunque algunos la iniciaban allí, sino apenas concluida. Los editores se quejaban de la ausencia de buenos libros, de "la bosta" publicada por las grandes editoriales, y cada cual tenía un reclamo indignado, una justificación de su fracaso, una ambición desesperada. En Buenos Aires, los libros se había convertido en centro de una alucinada guerra de estrategias, talento de ubicuidad y poder.

Carlos María Domínguez, La casa de papel

viernes, septiembre 25, 2009

Los lectores

Los lectores espiamos las bibliotecas de los amigos, aunque sólo sea por distraernos. A veces para descubrir un libro que quisiéramos leer y no tenemos, otras por saber que ha comido el animal que tenemos enfrente. Dejamos a un colega sentado en la sala y de regreso lo hallamos invariablemente de pie, husmeando nuestros libros.

Carlos María Domínguez, La casa de papel

jueves, septiembre 24, 2009

finales

Me parece muy bien esto que dice Eduardo Sacheri en una entrevista

Cuando escribo, no puedo evitar tener emociones parecidas a las que
tengo cuando leo. Me gusta que las cosas terminen bien. Me hace daño si
terminan muy mal, y también me hace daño escribirlas.
Cada día prefiero más las hstorias que terminan bien.
Eso sí, en las grandes obras de la literatura, casi no hay con final feliz. Dijo Dolina que una podría ser El gigante egoísta.

viernes, septiembre 18, 2009

Improvisando reglas

Este blog sigue permitiendo comentarios anónimos, y voy a borrar los comentarios que solo insultan. Porque como se sabe, una vereda limpia impulsa a los peatones a no ensuciarla.

Jon McGregor. Si nadie habla de las cosas que importan

Esta es la primer novela de McGregor, escrita además siendo muy joven, y creo que se nota. Que tiene más ambiciones que recursos.
En una calle ha sucedido algo muy malo. Y también tres años después se encuentran una de las vecinas con el hermano de otro de ellos. A la chica le pasa algo importante, y un tercio de la novela se va mientras el autor le pone suspenso al asunto; finalmente, ¡está embarazada! Tanto lío por eso.
El resto de la novela es relatar la vida de casi todos los vecinos. Y ese relato -que es lo más gordo- es también el punto flojo: lentas e inútiles descripciones, de por ejemplo como se derrama la carveza, gota a gota, dorada, fluyendo hasta encharcarse, reflejando la gloria del día o los cúmulos nimbus, bla bla bla, etc etc.
Y las vidas de todos esos vecinos son un plomo encima. Y tampoco tienen (esos personajes) historia pasada o futura, solo se cuenta (con alguna excepción por suerte) los días que pasaban en la vecindad.

Y en las diez páginas finales se devela que pasó ese día. Y en la última hay una vuelta de tuerca sobrenatural. Puaj, al peor estilo película de miedito.

Calificación: regular.

jueves, septiembre 17, 2009

Leonardo Levinas. El último final




Alguna vez llegué muy temprano, cuando todavía era de noche. Un día granizó, durante más de media hora, después garuó. Yo me había refugiado junto al quiosco de revistas debajo de un alero largo. Reflexioné acerca de si la venta de diarios y revistas podía aumentar en semejantes circunstancias; mientras tanto leía una historieta. El quiosquero me dijo que vendía casi el doble de lo que se vendía cuando no llovía. Eso me sorprendió.


Calificación: malo.

sábado, septiembre 05, 2009

César Aira. La serpiente


La lógica del relajamiento es la que ilustra la ciudad de Pompeya, donde de cada cosa puede decirse: como cayó, quedó.


Una vez más el lector pregunta un poco indignado, "¿Qué es esto? ¿Me están tomando el pelo?" No señor, es un libro de César Aira. Único, irrepetible, inclasificable. Relata el propio Aira que arrastra un problema desde chico, No salgo bien en las fotos, y quiere escribir un libro de autoayuda sobre el tema. Pero además está de excursión con su familia en Dinosaur City, donde el metabolismo se basa en el sulfuro, donde se rinde culto a La Serpiente, y donde además hay serpientes andando (tienen patas), hablando y razonando.
Pero se le fue la mano al autor. Demasiada fantasía, demasiado saltarín el relato. Escribe con fluidez en cada párrafo, pero el relato no tiene norte ni va dejando una huella. Aira tiene una enorme imaginación y en este libro se ha desbocado. No es aburrido (como El mago quizas) pero tampoco entretiene.


Nos interrumpió la Mâe:
¿Cuantos ejemplares vende de sus novelas, señor Aira?
Muy pocos. Cien como promedio.
No mienta, no sea modesto. Sé que La liebre anduvo muy bien.


Nunca hice espionaje. Lo que me interesó siempre es el contraespionaje, que es mucho más intelectual.


Me había detenido en seco, en la pose más maricona de todas. Un malestar insoportable extinguió todas mis inercias, los haces blandos...


La lengua puede transmitirlo todo: con un pequeño esfuerzo extra, hasta lo inefable se rinde a la gota lingüística que horada la piedra. Claro que eso puede comprobarse después, mirando por el agujero.


Si quiero responder, tengo que hacer algo que no me agrada, volver un paso atrás. Es inevitable, porque me han quedado cosas sin decir, y sin ellas no podría entenderse el desenlace, inminente por lo demás, de esta historia.
Yo al desenlace me precipito, ¡y cómo! Casi debería decir: me precipité.


¡Qué fácil es que la ficción se haga realidad! Pasa todos los días, y no porque tenga que pasar sino porque sí, por pasar el rato. Pasa...mientras tanto. Todo depende de la definición de las palabras.



Calificación: malo.

viernes, septiembre 04, 2009

criterios

Los miserables es un libro que leí en México hace muchísimos años y que dejé en México cuando me fui de México para siempre y que no pienso volver a comprar ni a releer, pues no hay que leer ni mucho menos releer los libros de los cuales se hacen películas, y creo que de Los miserables se hizo hasta un musical.

Roberto Bolaño


Que potencia tienen las imágenes en la memoria.
Por mi parte, con los libros que he disfrutado, me resisto a ver otras versiones.

jueves, septiembre 03, 2009

Juan Gabriel Vásquez. Alina Suplicante

Novela que no tiene nada de novedoso. Remite a los grandes novelistas de cualquier época.
Es una historia de amor, Julián y Alina empiezan a quererse, pero no son fáciles las cosas para estos jóvenes. Seamos indiscretos: son hermanos. Esta es en cuatro palabras la historia: incesto, ¿sí o no?

Ya dije que el relato carece de toda referencia contemporánea, y bien podría ser una de las intensas novelas de du Maurier, por nombrar una autora que conocemos todos.
La historia se arma de a poco mientras los personajes se van dibujando. Y ambas cosas están muy bien desarrolladas, la historia con sus idas y venidas, y los personajes principales y los secundarios, con cada capítulo cada vez mas reales. La historia sucede un poco en Colombia y un poco en París.

La prosa se abstiene de cualquier jerga o lunfardo y cuando aparecen aquí o acullá algunas palabras extrañas se nota que corresponden a alguna modalidad que el castellano tomó en Colombia, o que en Argentina cayó en el olvido. Digo, Vasquez escribe en el castellano de Cervantes, tal como maduró en América hasta hace algunos años, en que muchos escritores han preferido acentuar sus rasgos provinciales, y escriben para la tribu de su barrio.

Calificación: muy bueno.

lunes, agosto 31, 2009

Alberto Manguel. El regreso

Novela cortísima (es un mal presagio), de un autor muy elogiado, sobre todo por sus ensayos.
Empiezo y la prosa elegante me atrapa, pienso que puede llegar a gustarme mucho.
Resulta que el protagonista vuelve a Buenos Aires, y en medio del cansancio del viaje empieza a mezclarse el pasado con el presente, a la manera de los sueños. En esa confusión se cuenta, quizás de modo fiel, la verdad de los sucesos que desembocaron en el exilio del protagonista.
No llega a formarse un relato interesante. En pocas palabras quiere meter más personajes e historias de las que puede manejar.

Calificación: malo.

viernes, agosto 28, 2009

sábado, agosto 22, 2009

Un jueguito de internet



Los premios en 1'.

lunes, agosto 17, 2009

Pablo Ramos. El origen de la tristeza


Novela en tres episodios de los mismos personajes. Chicos entrando en la adolescencia, de familias pobres, entrando en la década de los ochenta, muy lejos de la sociedad superinformada actual. La última generación de chicos de barrio aislados, la última generación de la Argentina de Perón, los últimos chicos que se criaron en el taller de sus padres.
Y quizás la última época que puede ser retratada con el lenguaje que usa Pablo Ramos, que es la prosa de Humberto Constantini (los 70 fueron para Constantini años contemporáneos, y para Ramos un ejercicio de nostalgia). Está contado en primera persona por uno de esos púberes.

El primer cuento me gustó más y es el menos verídico (hay una coincidencia que solo se puede dar en la buena ficción). Los dos siguientes son más testimoniales, o al menos excluyen cualquier episodio improbable.

Calificación: bueno. Muy bueno.

martes, agosto 11, 2009

Philiph Roth. El mal de Portnoy

Es la confesión desesperada de un hombre acosado por la culpa, pero no la culpa de haber cometido un atraco, son los innumerables sentimientos de culpa que supo inculcarle su madre mientras lo educaba en lo que se debe y no se debe.
Es un largo monólogo. El autor relata su vida desde que tiene memoria hasta el momento actual, y cada tanto intercala "¿entiende doctor?" como si estuviese en un diván de psicólogo.
El autor es de familia judía, en Estados Unidos. No deja títere con cabeza: todos los lugares comunes sobre las familias judías son recordados. (Pienso que dada la antigüedad y fama del libro, tal vez algunos fueron creados por él, quiero decir que yo los reconozco como tradicionales pero son invento de Roth. Porque el libro tiene la potencia suficiente para ser un nuevo clásico.)
Y de los problemas que acosan a Portnoy, el omnipresente es el sexo. Como dice un viejo chiste, el sexo no es lo más importante en el mundo, es lo único importante.

Es un libro para reír. Un monólogo cómico. Quizás sea humor básico, pero como me reí.
Calificación: muy bueno.
Título original, Portnoy's Complaint. No era mala la traducción anterior del título, El lamento...

sábado, agosto 08, 2009

Boris Vian. Con las mujeres no hay manera

Esta novela es una de las varias que Vian escribió bajo el seudónimo de Vernon Sullivan.

Sin ánimo de desmerecer ni enaltecer, digo que es un género poco visto. Parece un guión de historieta. En tiempo presente, el autor sin presentaciones ni reflexiones, ni raccontos, ni porqués, se lanza a la acción. Como si fuese un episodio más de algún protagonista de historieta.

En cuanto a la trama, se trata de desbaratar a un grupo de estafadores formado por lesbianas y transexuales, usando un poco de astucia, y mucho sexo y violencia. El protagonista es el rico heredero Francis Deacon, y la víctima una muchachita estúpida pero de buena familia.
En resumen, absolutamente incorrecta. Escrita quizás con ironía, resulta un entretenimiento vintage (como alguna mala película de Tarantino).

Thersuva opina así.

Copio el final,

Quizás objetéis que hemos tratado a las chicas con cierta dureza...
Pero, qué le vamos a hacer, si son unas burras.

jueves, agosto 06, 2009

The best 60 books of the past 60 years - Times Online

The best 60 books of the past 60 years - Times Online

Shared via AddThis


No me voy a cansar de denunciar esta ausencia inexplicable. ¿Cómo no está Alexander Solyenitsin?

Lo más visto

Las páginas más vistas de este blog.

Kipling, Capitanes intrépidos

El primer lugar tiene más del doble de vistas que el segundo. Después los números son muy cercanos.

Rolón, Historias de diván
Woolf, Un cuarto propio
Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Kerouac, En el camino
Grandes, Las edades de Lulú
Que es un angstum
Roth, La mancha humana
Kundera, La vida está en otra parte
 
Adivino a los estudiantes buscando copiar algo sobre Kipling.
Están reflejados los más vendidos: Rolón, Kundera, Murakami, Almudena Grandes, Philip Roth.
Lo del angstum, fue un chiste sobre un animal inventado por Guillermo Martínez.
Kerouac y Woolf... no lo sé.

miércoles, agosto 05, 2009

Roger Zelazny. Una rosa para el eclesiastés

Cuatro cuentos cortos, que se ubican en la ciencia ficción más desbocada, pero con pretensiones literarias.
A mi entender no alcanza el autor ni a crear personajes verídicos ni a darle tensión a sus historias.
Calificación: regular. Digamos que no envejecieron bien.

Así que solo me queda de estas historias publicadas en 1976, observar que fecha futura le da Roger a ciertos acontecimientos. A escenarios posibles, no reparemos en viajes galácticos que duran un par de horas ni a eventuales extraterrestres.
Veamos.
Para 2010 en Venus hay cómodas ciudades y se hace turismo.
En el 2000 es posible helar a las personas, y despertarlas al año sin que para ellas haya pasado el tiempo; esta técnica es usada (entre otras cosas) para hacerse más rico porque las inversiones rinden cualquier cantidad: interesante optimismo.

viernes, julio 31, 2009

Mark Haddon. El curioso incidente del perro a medianoche.

No está mal esta novela. Después de las primeras páginas no daba nada por la historia, pero justamente es la historia la que lleva al lector sin soltarlo hasta el final. Admito que soy muy sensible a los golpes bajos, pero creo que me emocionó con recursos auténticos.

Se trata de la salida al mundo exterior que hace un chico autista de quince años, cuya vida en pocos días da un giro gigante (de 360° diría una amiga mía). No parece imposible el mundo del chico, o al menos está bien planteado. Como suele suceder la incredulidad se suspende, y el arte convence. Los demás personajes son absolutamente prosaicos.

Recomendable.
Acá también gustó.

miércoles, julio 29, 2009

Patricia Highsmith. El talento de Mr. Ripley

Es un policial norteamericano que como suele ser habitual se abstiene de toda consideración espiritual.
Tom Ripley no tiene los medios ni la educación suficiente para conformar su aspiración; una vida acomodada; por sobre todo ni considera trabajar. Es medio marica, deja entrever la autora. De a poco se va revelando el talento de Ripley: carece por completo de principios.
En un momento razona que asesinar a su amigo le da una posibilidad de mejorar su propia situación, entonces sin más lo liquida a golpes de remo.
La novela sigue y llega al final con mucha tensión, ¿podrá Ripley cumplir sus planes, o se hará justicia y el pecador será castigado?

Calificación: buena.
Una nota sobre la época: el sistema postal era fundamental, y andaba perfectamente.

martes, julio 28, 2009

Feliz feliz en tu día


Cumple hoy 81 años Angélica Gorodischer. Que sigan los éxitos y por muchos más.

miércoles, julio 15, 2009

Liliana Bodoc. Presagio de carnaval

Compré este libro porque sospecho que va a ser ignorado por la prensa marketinera, incluyendo la blogocosa. Y me tienta levantar una reseña solitaria.

Ya en la primera página siento ecos de Sara Gallardo: "Poco hay aquí que pueda señalarse como bello." Entre paréntesis, eso es bueno y muy raro.

La novela presenta brevemente el escenario del drama, donde se encuentran los protagonistas. Cuenta la vida de cada uno de ellos, en párrafos cortos o largos que va intercalando. Todo el libro es bastante corto, así que no se trata de largas sagas familiares, sino de apuntes, de los momentos decisivos que alcanzan para definir sus historias. Está dividido en dos partes, ambas relatan la tragedia poniendo enfásis en distintos personajes.

Los protagonistas son un campesino boliviano, descendiente de sanadores, que abandonó su Tarabuco natal y es ahora solo un vendedor de yuyos, se llama Sabino Colque; Mijaíl, que trafica harinilla prohibida al por menor, Ángela que es una chica de barrio, apocada pero muy hermosa, y cuya madre ha muerto; y Graciela , una mujer soltera de cuarenta y algo que es la jefa de Ángela, ambas trabajan de vendedoras en un local al lado de la plaza donde venden Sabino y Mijaíl. Sabino tiene un perro, que se llama Primo. Y Renzo, el novio de Ángela, estudiante universitario.
Mijaíl, Graciela y Renzo son seres sin nobleza, pequeños miserables, cada uno a su manera. Ángela y Sabino están muy golpeados por la vida pero no tienen maldad; en su desamparo se encuentran, y en el pequeño carnaval que copia el original, en esa fiesta, llegan a intimar, a tocarse. Esa alegría, o posibilidad de felicidad, es insoportable para el resto y hacen lo posible por secar esa plantita. Son los asesinos de los días de fiesta, según la inmortal definición de Marco Denevi.

La prosa elegida por Bodoc está hecha de apuntes, de vistazos. Al paisaje, a los gestos, a veces al espíritu. Son atisbos cifrados: cada paso implica los muchos pasos anteriores. El relato de un rasgo deja entrever su larga construcción.

Calificación: muy bueno.

sábado, julio 11, 2009

Andrés Neuman. El que espera


Prefiero las novelas a los cuentos, los cuentos largos a los cortos. Entonces, será dificil que me guste este libro que resulta ser de cuentos cortos, y aún más, de microrrelatos. En efecto, no me gustó mucho. Neuman escribe en español peninsular sin originalidad; y las ideas o las pequeñas tramas son regulares nomás.

jueves, julio 09, 2009

Rubem Fonseca. Mandrake


Son dos historias de Mandrake, que es un abogado penal, y resuelve casos criminales.
La segunda historia es mejor porque el caso queda planteado a la manera de Agatha Christie: un grupo acotado de personajes, y todas las pistas a la vista.
El problema es que la historia va demasiado rápido; parece un borrador, o apuntes para una novela policial.

Calificación: Regular.

miércoles, julio 08, 2009

Murió Gabriel Báñez

Murió con apenas 58 años de edad uno de los mejores escritores argentinos, casi desconocido por el gran público.

Honró estas páginas con su visita.

Libros comentados en este blog.




domingo, julio 05, 2009

Oliverio Coelho. Los invertebrables


Escenario surrealista. Trama caprichosa o alegórica (¿las alegorías son caprichos por definición?).
Con alegorías, con historias confusas y con metamorfosis imposibles pueden escribirse novelas geniales, entiendo que quedan dos caminos: uno, a fuerza de prosa, otro, llegar al corazón y emocionar por algún lado, sea risa o llanto, pavor, lo que sea.
Pero esta novela no brilla por el lado de la prosa y relatar cada suceso le lleva al autor muchas más palabras que las necesarias. A lo Mallea, digamos.

En cuanto a la eventual trama, tres seres no humanos del todo consiguen que una mujer venga a vivir con ellos, y entonces se transforman en perros.
Sinceramente, no le encontré sentido.

sábado, junio 27, 2009

Edmundo Paz Soldán. Palacio Quemado


Hay un protagonista -el relator-, unos sucesos, otros personajes, pero ¿hay una novela?
Cada momento en el libro peca de superficial y esquemático. La historia mayor, cercana y lejana, y las historias íntimas, todas son relatadas en el mismo tono y desde la misma distancia. Es muy parecido a leer un manual de historia.
No es que los personajes sean falsos, es que están contados sin arte ni sangre. Por ejemplo, así relataría Paz Soldán, "Raskolnikov mató a una anciana y se arrepintió luego".
La prosa es correcta, fluida, y legible. Totalmente mecánica. Las multinacionales deben estar investigando el desarrollo de un robot o un software que escriba a demanda. Mientras tanto preparan al público con novelas como esta.


Calificación: malo como novela, regular como apunte sobre la entrada de Bolivia al mundo global.

jueves, junio 25, 2009

Top 3 de novelas con aviones que se caen

¿Qué está pasando? No logro encontrar nada con menos de veinte años de antigüedad.


1.



2.



3.





Este no cuenta porque el avión no se cae

martes, junio 23, 2009

Andrea Camilleri. La muerte de Amalia Sacerdote

En esta novela todos saben o sospechan la verdad, y todos saben que todos saben o sospechan, pero todos actúan de otra manera, de insospechable inocencia.
Hay un crimen, la muerta es la hija de un banquero (primo de un capo de la mafia). El sospechoso es el novio, que es hijo de un diputado. El que relata es un periodista, separado de su mujer –que es hija de un senador- y que está cometiendo adulterio con la esposa de otro periodista –un subalterno.
Como se ve la madeja es intrincada. Cada paso que da cualquiera está medido cien veces, porque muchas veces se hace algo para que se piense otra cosa, como quien envida para que piense el rival que tiene lo que no tiene, o que piense que tiene y quiere hacer pensar que no tiene, etc. etc., hasta que se canse alguno de especular.

Es entretenida la novela. Hay mucho sobre el manejo interno de la noticia en la redacción, como cada uno se deja llevar por su padrino, como hay que prosperar en la carrera, nunca quemar las naves, respetar siempre el poder, olfatear los cambios de viento. Y también la policía se maneja así, y ni hablar de los abogados, los fiscales y los jueces. Todo es guardar las apariencias.
Calificación: buena.

domingo, junio 21, 2009

de la crónica diaria

Con unos pesos para gastar paso un rato en Yenny. Son muy caros los libros nuevos.
Está el nuevo de Samanta Schweblin, demasiado caro, y prefiero las novelas.
Hay uno nuevo de Gorodischer que recopila de distintos libros y -según la contratapa- tiene inéditos. Odio esa estrategia de los editores. Lo hojeo un poco, incluye una de las fantasías más preciosas de la literatura argentina, La perfecta casada, pero no lo puedo creer, en el índice y en el interior pusieron "La perfecta pasada", ¡que animales! que editores de morondanga; ¿qué harían con un clásico? "El fosforado de Notre Dame" quizás.

Y me llevo El mal de Portnoy (de bolsillo), que nunca leí, más uno de Rubem Fonseca para leer algo entretenido y fácil.
Y llevo uno que no había sentido nombrar, Presagio de Carnaval de Liliana Bodoc. Una decisión arriesgada que puede salir bien o muy mal.

sábado, junio 13, 2009

Bohumil Hrabal. Yo que serví al rey de Inglaterra

Son las memorias de un joven y pobre, y de muy corta estatura, camarero checo, que comienza su carrera sirviendo en hoteles de primera categoría.
Luego los alemanes invaden Checa (segunda guerra, los nazis), justo cuando se casa con una chica alemana; conciben un hijo, los alemanes pierden la guerra y los checos toman revancha contra los colaboracionistas.
El tono es juguetón, báquico, y erótico. Claro, hay muchos banquetes, muchas chicas de la vida que atienden huéspedes y se amigan con los camareros. Y el tono se mantiene para describir lo que acontece cuando llegan los nazis. Entonces, describir con tono tierno y evocador, inocente, los afanes germánicos por lograr la raza superior produce un efecto devastador. Además los episodios son muy cómicos; la inspección prematromonial, la recolección del esperma oficial, cosas así.
Hay más avatares. Vendiendo estampillas robadas a los judíos por su mujer, el camarero logra tener su propio y magnífico hotel. También lo pierde todo al final y termina custodiando un solitario puesto en las montañas.

En esencia, un libro cómico lleno de ironía. Calificación, muy bueno.

La edición es muy buena, Ada Korn Editora. También la contratapa, aunque diga "He aquí un Kafka que ríe", irreprochable mención en tanto Kafka fue un escritor checo y no era muy risueño.

domingo, junio 07, 2009

Javier Marías. Corazón tan blanco

Javier Marías tiene su estilo, y es inconfundible. Escribe por ejemplo así:

No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados. Cuando se oyó la detonación, unos cinco minutos después de que la niña hubiera abandonado la mesa, el padre no se levantó en seguida, sino que se quedó durante algunos segundos paralizado con la boca llena, sin atreverse a masticar ni a tragar ni menos aún a devolver el bocado al plato; y cuando por fin se alzó y corrió hacia el cuarto de baño, los que lo siguieron vieron cómo mientras descubría el cuerpo ensangrentado de su hija y se echaba las manos a la cabeza iba pasando el bocado de carne de un lado a otro de la boca, sin saber todavía qué hacer con él.


Esta novela tiene doscientas buenas páginas en ese estilo.
Trata sobre la confianza que deben tenerse los amantes recién casados. ¿Pueden haber secretos? ¿Hay asuntos sobre los que siempre será mejor callar?
El relator es el recién casado. Y descubre que su padre tuvo tres matrimonios.
Por el medio la novela tiene bastante suspenso, ¿cómo enviudó tanto el padre?

En fin, una novela inteligente sobre el matrimonio.
Calificación: buena.