sábado, noviembre 22, 2008

Eduardo Mendoza. La ciudad de los prodigios

Esta novela empieza a todo ritmo y promete multitud de aventuras. Pero pierde el norte y no termina muy bien. El autor tiene una prosa hipnótica, con ritmo y armonía. Y cuando sigue de cerca la acción la novela es un encanto. Pero después de un tercio empieza a flaquear el argumento; cuando tiene que manejar el paso de las décadas no lo hace bien. Resulta forzada la aparición adulta del joven protagonista, que se llama Onofre y cuyos comienzos en la vida de los negocios turbios está magistralmente narrada; pero no su evolución hasta ser el hombre más rico de España.
Calificación: buena. Me gustó la prosa y veremos como encontrar más libros de Eduardo Mendoza. En algun blog que sigo es muy recomendado, ahora no me acuerdo en cual.

3 comentarios:

  1. Este es uno de sus mejores libros. Te recomiendo El laberinto de las aceitunas o El misterio de la cripta embrujada, con otro registro completamente diferente, más surrealista y muy divertido.

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  2. El señor Mendoza conocido por la novela que acabas de reseñar y por La verdad sobre el caso Savolta. Leí esta última y los policiales escritos con una sintáxis y vocabulario particular, está bueno.
    Una síntesis de ese estilo Mendoza lo plasma en Las aventuras del tocador de señoras donde asoma el mismo antihéroe de El laberinto de las aceitunas y algo de la cripta embrujada. Su temática es la españa de la guerra y sus consecuencias, tiende a ser ácida y despliega humor. Me quedo con La aventuras...
    También escribió sobre la muerte de la novela. Vivió durante los 70 y 80 en New York ciudad a la que le dedicó un book

    saludos

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  3. Siempre que sé de él me viene un sentimiento agridulce. Para mi constituye el paradigma de lo que pudo haber sido y no fue, o, al menos, no está siendo. No sé si es un problema de falta de exigencia y rigor, de cansancio, de falta de inspiración, o de todo un poco, pero la realidad es que no levanta cabeza.

    Tiene una novela extraordinaria, La ciudad de los prodigios y una muy buena, La verdad sobre el caso Savolta. Todo lo demás es mediocre. No pretendo ser tajante, pero estamos ante un caso de escritor de talento, del que cabe esperar mucho (pues lo ha demostrado), y que se conforma con parodias más o menos humorísticas y de preocupante falta de sustancia.

    Empleando el modo de hablar taurino, sigo esperando que "recupere el sitio" y que sus frecuentes aportaciones al absurdo debate de la “muerte de la novela” no reflejen su perspectiva sobre su propia obra.

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