sábado, noviembre 08, 2008

Un poco de contracultura


Aclaro que sigo la definición de contracultura que da Jorge Bosch (profesor y decano), y que no tiene nada que ver con lo que dice la wikipedia (lo acabo de comprobar).

Tengo en mis manos un cuadernillo de cinco hojas producido por el Ministerio de Educación, y que ha sido entregado a todos los maestros, y que se llama Sugerencias para la lectura en voz alta. Parece que forma parte de una acción que se llama Plan lectura.
Y -diría Jorge Bosch- es un buen ejemplo de contracultura. Para abonar esa tesis voy a analizar apenas unos renglones.

A continuación copio uno de los ítems indicados como estrategias y sugerencias:

  • Los textos no deben tener moralejas ni contenidos religiosos, teniendo en cuenta el carácter laico de la educación. Evaluar siempre los gustos de los alumnos, su contexto cultural, y el respeto por los derechos humanos, la tolerancia y la defensa del espíritu democrático.



  • Como la primera oración trata de los textos a elegir, supongo que la segunda oración también trata de los mismo, aunque la redacción sea confusa.

    Los textos no deben tener moralejas
    O sea, no deben tener lo que se encuentra en las moralejas, no deben moralizar, no deben distinguir entre lo bueno y lo malo, y no deben postular que existen comportamientos mejores que otros, no deben negar que "lo mismo un burro que un gran profesor". No deben aleccionar sobre comportamientos correctos e incorrectos, no deben postular la relación entre los actos y las consecuencias, no deben plantear la existencia de la reponsabilidad. Es tan feroz la imposición de la demagogia como manera de relacionarse con los alumnos que ni siquiera se permite la lectura de moralejas. No vaya a ser que se sientan criticados.


    ni contenidos religiosos, teniendo en cuenta el carácter laico de la educación.
    Como justificación de la censura es lamentable. Que la escuela no tenga nada que ver con la religión, ¿significa qué no puede nombrarse? ¿qué hay comportarse como si no existiese ni hubiese existido jamás?
    Son muchas más cosas las que la escuela no nombra que las que existen, ¿deben ser borradas de la lectura? Si esto no es orwelliano, ¿qué es?
    Supongo que en realidad el Ministerio piensa, como yo también pienso que sin i..., ni s..., ni m... [ponga aqui todos los templos que quiera], el mundo será mejor. ¿Debo abstenerme de nombrarlos para siempre? ¿Debo quitar de mi biblioteca antes de que la aborden mis hijos a ... y a ...? casi todo.


    evaluar siempre el gusto de los alumnos
    ¿No sería mejor evaluar el gusto de gente más preparada? Los maestros por ejemplo. Pero sería ir contra uno de los pilares de la contracultura, sería pensar que existen jerarquías y que hay obras artísticas superiores, y sobre todo pensar que hay personas con más capacidades que otras. La contracultura presupone que nadie tiene más capacidad de apreciar que otra (y menos que menos que haya diferencias que surgan del estudio), y como corolario, la seguridad de que nunca una obra puede ser mejor que otra.

    evaluar siempre el [..]contexto cultural [de los alumnos]
    Más allá de no leerles en alemán, ¿qué importa lo que saben al lado de lo que pueden aprender? Justamente es la escuela el lugar donde se aprende lo que no enseña la vida ni la calle. El contexto cultural de los chicos son los amigos y la televisión, ¿qué bueno pueden aportar a la elección de un libro? La literatura anterior a 1990 curiosamente no nombra a internet, ¿entonces no aprobaría esa evaluación?

    Evaluar siempre [...] el respeto por los derechos humanos, la tolerancia y la defensa del espíritu democrático.
    Sin hilar fino con consideraciones de mala fe, como sería decir que la tolerancia es una virtud (¿y las demás?), que antes de 1770 no puede encontrarse democracia en la historia de la humanidad y que los derechos humanos se conocen como tales con posterioridad a la segunda guerra mundial, sin hilar fino repito digamos que la literatura es más bien indiferente a estos conceptos a evaluar, y que solo se encuentran con facilidad en obras muy recientes, ¿qué hay que hacer entonces? ¿Ponerle mala nota a todas las historias de reyes, piratas, indios, etc, etc?


    Los resultados de la educación estatal en las últimas décadas hacen pensar que algo está muy mal en el sistema. Los órdenes de responsabilidad se corresponden con el poder, entonces, los políticos y los funcionarios son la cabeza del desastre.
    Este ínfimo cuadernillo gasta una página entera en la impresión de los nombres de todas los funcionarios relacionados con su creación. Este comportamiento tan típico da pena y vergüenza. ¿No pueden hacer mejor las cosas?

    2 comentarios:

    1. Bueno, quedan afuera de ese criterio la mayoría de la literatura, como La Divina Commedia (es religiosa), El Martín Fierro (es racista y antisistema), Macbeth (es antidemocrático), Hamlet (no es tolerante), el Quijote (no corresponde al "contexto cultural"), la Ilíada (no respeta los derechos humanos), Borges (es gorila), Arlt (es lumpen). Nos queda Sabato, ligado al Nunca Más (era democrático), pero por otro lado tiene moralejas dudosas sobre Lavalle, discrimina a los ciegos y ataca desde su estilo con cierta impunidad el buen gusto del lector.
      Está bien lo que escribiste: Harold Bloom denuncia que los antiracistas, los feministas, en fin, los que abogan por los derechos de las minorías terminan lavando todo con la idea empobrecedora de lo políticamente correcto, y obligando al premio Nóbel de literatura a un nigeriano de segundo orden porque es nigeriano, es decir, africano, tercermundista, negro, oprimido, todos argumentos de tenor no literario sino político. Después a Borges no se lo dan porque es políticamente incorrecto, ignorando esas minucias que son sus libros.

      ResponderEliminar
    2. contracultura...

      si, como no.

      Ja ja ja.

      ResponderEliminar