lunes, octubre 27, 2008

Gabriel Báñez. El curandero del amor


Realismo mágico sin atenuantes, ortodoxo. Pero muy bien escrito. [Puse pero porque no tengo mucha estima por el género].
También es una evocación, con la mirada de la infancia, luego de la juventud, luego con la mirada amarga del fracaso de la mediana edad; luego los achaques y el final donde se insinúa que nada termina del todo, que la rueda sigue.
También es una versión de la historia argentina, de los últimos cincuenta años, que pasaron alumbrados por el sol peronista.
También es una alegoría familiar y edilicia del país; la república como familia y como casa, las mudanzas, las construcciones, las destrucciones.
En fin, estoy contagiado de la vaguedad del relato.
Cada tanto aparecen discursos: Perón, Onganía, Isabel, el gobierno que quiso tomar las Malvinas. Estos discursos, copiados, fieles, ¡son fantásticos! Son piezas maestras de irrealidad y creo que mejorarían cualquier texto de fantasía. Así que le dan un toque especial a la novela.
El relato tiene un toque de humor, por el lado de la ironía.
En concreto ¿de qué se trata? De la vida de Pepe, el padre del relator, que se mueve al compás de los avatares públicos de la república. Todo el relato en clave de magia, del realismo mágico de García Márquez quiero decir.
Y muy cada tanto hay intervenciones de la familia del relator, y del mismo padre cuyo vida se cuenta; son distracciones oportunas y eficientes, nada de relleno.

Soy sincero: llegué a la mitad un poco cansado o sofocado, y tomé aire un mes. Después terminé entusiasmado.
Calificación: bueno. No creo que lo entienda del todo quien que no comparta las coordenadas patrias y temporales de Gabriel Báñez.

sábado, octubre 25, 2008

Cortázar-Dunlop. Los autonautas de la cosmopista

Libro que llegó a mis manos muy recomendado. No le pesqué la magia; estaré un poco viejo o machacado por los baches de la prosaica vida del burgués, pero no me maravilló. No suspendió mi incredulidad; no entendí la gracia del viaje atemporal Paris-Marsella.
Cortázar y Carol Dunlop deciden demorar 33 jornadas en llegar a Marsella. Se detendrán en todos los paradores, a razón de dos por día. Y lo hacen. Duermen en su furgoncito, o en los moteles. Hacen picnic o comen en restaurantes. Escriben. Comen y beben, hacen el amor. Siempre a la vera de la ruta. Sacan fotos (que están incluidas). Admirable vida de novios, estando Cortázar por los sesenta y ocho y Dunlop varios menos.
Cortázar escribe como un porteño canchero, dialoga con el "paciente lector" y lo trata como un viejo amigo con el que compartieron jornadas juveniles y pueden hablar sin hacerse nunca lío entre tanta sutil ironía campeante: muy agradable de leer. Dunlop escribe como una mala imitadora del joven Cortázar de los años setenta.
¿Qué más? Se nota que se llevaban entre ellos muy bien.

sábado, octubre 18, 2008

Jonathan Franzen. Las correcciones

De la contratapa,

Ésta es la historia de los Lambert, una familia normal: Alfred, un ingeniero retirado al borde del caos mental y físico de un Parkinson terminal; Enid, su mujer, obsesionada con reunir en casa a sus tres hijos durante una última cena de Navidad; Chip, un ex profesor despedido por acostarse con una alumna, que emprende negocios turbios en Lituania; Denise, fría y juiciosa chef en un restaurante de moda ligada sentimentalmente a su jefe, y Gary, un banquero snob y paranoico atrapado en un matrimonio de pesadilla. El prodigio de esta novela es la secreta conexión entre el universo de los Lambert y el resto del mundo, la Norteamérica de los últimos noventa, un país irascible que se tambalea hacia un nuevo milenio.


También de la contratapa y estoy totalmente de acuerdo.
Las correcciones es una grandiosa novela tragicómica para el siglo que comienza, una obra maestra sobre una familia que se derrumba en una época en que todo tiene arreglo, todo puede corregirse. Este monumental reto estilístico, divertido, corrosivo y profundamente humano, esta imponente sátira social, confirma a Jonathan Franzen como uno de los más brillantes intérpretes de la sociedad contemporánea.


Y además la novela tiene suspenso creciente y un final redondo, con epílogo y todo.
Calificación: muy buena.
Leyendo esta obra me doy cuenta que lejos están los autores argentinos de hacer bien algo tan difícil pero tan simple en su intención: contar historias, retratar personas. Será por esa dificultad que salen del paso innovando; huyen.

sábado, octubre 11, 2008

Epifanía en la blogocosa

Me entretengo con la blogocosa desde hace algunos años. No he encontrado más de una mente brillante -Leandro en Seikilos- y sí mucho pasatiempo. Que es lo que buscaba. Yo mismo liquido algunas horas escribiendo (mal) opiniones personales.

Pero ha sucedido una manifestación del más allá, o un fenómeno milagroso. Algo -como mínimo- infrecuente. Pero basta de hablar, que se lleven el mérito los anfitriones, La Lectora Provisoria. Lean.

miércoles, octubre 08, 2008

Angela Pradelli. Amigas mías


Conocía a Pradelli por notas como esta donde se anima a decir que el docente sabe más que el alumno y que hay que darle la razón. También por decir que si los chicos leyeran más tendrían mejor rendimiento en todas las materias. Opiniones tan minoritarias y faltas de demagogia no dejaron de asombrarme.

Esta novela ganó el premio Emecé 2002. Se trata de pantallazos sobre la vida de cuatro mujeres, compañeras desde la infancia.

A favor puede decirse que está escrita con fluidez.
En contra pueden decirse muchas cosas más. El problema más grande es la falta de profundidad; el relato no supera el nivel testimonial. No hay manera de emocionarse, los personajes son apenas esquemas, el punto de vista del relator no pasa de la superficie nunca. Y otra cuestión: las cuatro amigas no comparten más que circunstancias -por lo que se cuenta-, y no hay un momento de empatía entre ellas. Al final hasta mata a una de ellas en plena juventud; ni con ese recurso toca la fibra sensible de nadie. Al menos no la mía. Y sí que soy de llorar con los golpes bajos y cursis.

Calificación: regular.

Amigo bebe

"Amigo bebe, que la vida es breve" se deja leer en jarras hechas para turistas. Y es un buen consejo.
Que viene al caso porque desvelado leí La aguja en el pajar de Ernesto Mallo pese a haberla abandonado en la página cincuenta por insoportablemente elemental; aviso: siguió así hasta el final.
Empiezo con cierto reparo Las correcciones; en diez páginas hay más literatura que en toda la novela antes mencionada.

Si tuviese un taller para pintar panzudas ánforas para turistas me animaría a escribir "Amigo bebe buen vino, bebe agua clara, la vida es breve, después no hay nada".

domingo, octubre 05, 2008

Jorge Accame. Diario de un explorador

Cuentos que en la internet aparecen como propuestos para jóvenes lectores a partir de los doce años. Y no es una mala sugerencia.
El estilo es lo más llano posible. Creo que el autor se esfuerza demasiado en ese sentido, en algun momento pierde la naturalidad.
Cuentos sobre casos extraños, varios referidos a misterios de la naturaleza inexplorada. Los mejores crean cierta tensión, o al menos una expectativa, los más flojos no lo logran. Todos son narraciones cortas, sin moraleja ni explicación. El componente fantástico a veces es explícito, otras queda solo como una posibilidad. Creo que al autor le faltó voluntad de asombrar, o le sobró vergüenza de inventar sin fundamento. No se puede decir que recuerde a Poe o Quiroga, y es una lástima.

Calificación: bueno.


Jorge Accame ganó el Premio LA NACION-Sudamericana 2008, categoría Novela. Felicitaciones.

Premio LA NACION-Sudamericana 2008: entrevista con el autor de "Estoy cómodo deformando el mundo"
Jorge Accame describe su libro como "una historia siniestra" y afirma no querer limitarse "a un solo territorio literario"
| Cultura | S?bado 20 de setiembre de 2008