jueves, agosto 07, 2008

Tonino Benacquista. Saga


Estuve leyendo autores argentinos, y al empezar Saga algunas palabras de la jerga peninsular me incordiaron un poco, pero solo hasta entrar en ritmo.
Porque enseguida la novela se pone en tema; rápida y superficialmente presenta a los miembros del equipo protagonista -el relator es uno de ellos. Son cuatro, como los evangelistas, como Brigada A, como los jinetes del Apocalipsis; un número ideal para tener variedad y no dispersarse.
Con prosa ágil, la trama avanza rápido, y los héroes en pocas páginas logran acometer la empresa.
Se trata de esto, que copio de la contratapa:

«Hagan lo que les dé la gana, con tal de que salga lo más barato posible». Esas son las instrucciones que una gran cadena de televisión da a un cuarteto de guionistas para escribir una comedia de situación que se emitirá a altas horas de la madrugada. Llegados del borde del abismo, unidos por una tristeza y un deseo de escribir similares, los protagonistas aportan al guión sus fantasmas y anhelos, hasta que los personajes cobran vida. La imaginación, la libertad y, finalmente, el delirio creativo se adueñan de la ficción. El resultado es Saga, un embrollo entre familias vecinas que al principio sólo siguen unos cuantos insomnes y algún desesperado. Sorprendentemente, el audímetro sube y el país entero cae rendido. Sin embargo, el productor decide despedir a los guionistas, quienes, para vengarse, urden una terrible venganza que desencadenará la cólera de todos los telespectadores.

El encanto de la historia lo da una operación muy vista, innumerables veces, a saber: relata como los más humildes logran conquistar la cima, a fuerza de talento y actitud. En el cine es el momento en que giran las tapas de revistas mostrando al héroe en Hello, en Time, en Rolling Stone: conquistando el mundo, después de haberlo mostrado pobre y esforzado, humillado por los poderosos.
Esa parte está muy pero muy bien lograda por el autor. Pero es también su límite. De allí, del argumento fácil, no logra pasar. Y a los personajes les pone circunstancias pero no carnadura.
Hay varios episodios ingeniosos, por ejemplo se hace un rito urbano depositar los televisores rotos o viejos en la vereda del guionista que traicionó a los espectadores. Todas las noches pasan los basureros y levantan las tevés que durante el día vuelven a aparecer. Pero es un apunte agradable, no importa al centro de la novela. En verdad, no tiene centro. Y termina de cualquier manera, con dos páginas donde pone a estos guionistas en la ONU escribiendo la trama que protagonizan las naciones.

Calificación: agradable best seller. ¿Se entiende el uso de best seller como adjetivo? Bueno, eso.

1 comentario:

  1. me lo compré a la fabulosa suma de dos pesos !!! (en la feria del libro)
    Hum...
    La verdad es que la colección tiene algunos títulos geniales...

    habrá que ver !

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