viernes, agosto 22, 2008

Pedro Mairal. Hoy temprano

Empezemos por la conclusión: agradable libro de cuentos, la mayoría bastante buenos. La prosa es sencilla. Ni austera ni seca, pero jamás se sale de cauce. Todo lo que pasa se muestra con hechos o diálogos, nada de discursos. Me gusta.

Hoy temprano
"Salimos temprano" empieza un chico para relatar el viaje a la casa quinta de los suburbios con su familia. A medida que avanzan pasan los años, y en el mismo viaje se cuenta la historia de la familia y del país; este artificio ─igualar cincuenta kilómetros a cuarenta años─, cortazariano (si se me permite), no interfiere con el agrado que provoca la historia. Y ─tópico de Mairal─ se deja ver una república en decadencia detrás de la pequeña historia.
En cuatro páginas se apuntan detalles exactos de su generación: desde el Matchbox como juguete selecto, hasta el Mc Donald's como posta de descanso. Vean los coches que aparecen: Peugeot 404, Renault 12, Rural Falcon, Ford Sierra, Taunus, Volkswagen, Escort.
Muy bueno.

Amor en Colonia

También un viaje cortazariano, una pareja adúltera de clase alta se disimula entre la clase media que pasa el fin de semana en Colonia, para terminar siendo el reverso de lo que parecían en el comienzo. Repasa un poco los lugares comunes que se le atribuyen a cada segmento social: desde los muebles heredados del departamento de la Avenida del Libertador, hasta el espejo en forma de corazón con dos nombres tallados, Sandra y Rubén.
Bueno.

Amazonia
Un ejercicio de estilo colombino.

Y las sabandijas, Capitán, son maldición funesta y puntillosa; que no es de tierras de Dios que las haya tantas y tan crecidas y hostiles. A Fernando de Cobrijas posósele en las espaldas una mariposa que en lo grande y colorida hacía la ilusión de ver que le hubieran crecido al pobre unas alas azules como de ángel.
Bueno. Muy agradable.

Los héroes
Un relato costumbrista, donde dos señores reviven un funesto accidente que tuvieron en su viaje de egresados.
Poco original; si había una clave oculta para entender algo más no llegué a verla.
Bueno.

El nieto del viejo Pintos
Una historia picaresca. Buena mezcla de lo prosaico y la magia casera. También es una linda evocación del tiempo de los curanderos.
Muy bueno.

Los caminos del amor
Una pareja de cansados esposos lucha por transformar el acto sexual en algo más que un triste ejercicio. En ese intento cada uno por su lado se remontan al tiempo de juventud. Está narrado en forma apretada, con problemas de aliento, en cierta manera como el esfuerzo que están haciendo ellos. Y termina de forma genial. ¡Viva el amor!
Cuesta un poco leerlo, al menos comparado con los demás porque casi siempre Mairal es un ejemplo de claridad.
Muy bueno.

Marcelino López
La historia de un pobre muchacho que de a poco enloqueció, un peón de campo, un loco manso que terminó mal. El primer cuento de ámbito rural.
Regular.

El viaje de la profesora Bellini
Una pequeña historia de gente sola, típica de ciudad. No tiene ni una sorpresa, es veraz como una foto.
Regular.

La vuelta
Otro buen relato de sociedad, ahora los hijos de la clase alta. Además de la precisión con que esboza los personajes, este cuento termina con un final con una cierta vuelta de tuerca; si no deparó una sorpresa al menos construyó una expectativa.
Bueno.

La suplencia
El primer trabajo de un chico cualquiera. El descubrimiento de varias verdades, no digamos como en el cuento de Borges donde un chico conoce en una noche la mujer, y la muerte (no puedo encontrar ahora en qué libro está, qué cuento es), digamos que en tono menor, de una manera fiel. El asunto es que de la variedad que hay en el mundo, el escritor elige mostrarnos la mediana, o sea, el comportamiento más habitual. Por eso suena tan verídico. En este caso, típica historia de oficina, de laburante del microcentro.
Es más largo, la historia tiene bastante miga.
Bueno.

Cuadros
Un escritor ciego y su asistente. Walbright y Elizabeth. Son amantes pero no esposos. Es un cuento de horror; porque se ganan la vida dando conferencias, y la mujer abusa de la ceguera del viejo con odio y crueldad.
Por suerte para el lector Walbright es ciego pero no obtuso, y el cuento tiene un final feliz. Este cuento es de ingleses, y junto con Amazonia, los únicos que no llevan la marca de Argentina; los demás son bien argentinos.
Muy bueno.

La virginidad de Karina Durán

Relato de personajes de clase media, casi una historia de aventuras adolescentes.
Regular.

Repaso este apunte y noto que Mairal tiene mucho ojo para encontrar y escribir los detalle de condición social, las diferencias visibles entre las agrupaciones o clases. Vocabulario, vestimenta, comportamientos, lugares comunes. Y no cae en caricaturas creo. Bien por él.

1 comentario:

  1. Este libro es patético. ¿En serio que lo leíste? ¿O le tenés miedo al pusilánime de Mairal y a su padre abogado? Dedicate a otra cosa, gil.

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