jueves, junio 26, 2008

Stephen Vizinczey. En brazos de la mujer madura


De alguna manera en el imaginario popular Europa del este es una cuna de talentos, de artistas finos y originales; nada de esforzados trabajadores ni de perseverantes estudiosos. Nada de discípulos del mercado.
Este prejuicio se cae a pedazos después de leer esta elogiada novela. Es un libro insoportablemente común. Común y malo. Superficial recuento de anécdotas. Cero erotismo. Ni un personaje, ni el relator siquiera llegan a formarse; hacen algunas cosas pero no se sabe como son ellos.

Un párrafo típico. Donde el relator se separa de la que hasta el momento era la mujer que más había amado. A mi entender, pobrísimo.


A los pocos días, Nusi y yo tuvimos una fuerte discusión. Me acusó de estar cansado de ella, y yo aduje que la amaba tanto como siempre, que el único problema que teníamos era su suspicacia. Pero no se dejó convencer y al fin reconocí que tenía razón y le propuse terminar.


Es un libro que se liquida en unas horas y creo que el editor sabía de que se trataba, vean que novelas promociona en la solapa:

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