martes, abril 29, 2008

Patricio Pron. El vuelo magnífico de la noche


No sabemos demasiado del Imperio Turco excepto, quizás, que saber sobre él es imposible.

Así empieza un pequeño libro de cortos relatos, y esa oración es una clara señal de lo que sigue: inteligencia, claridad, y justeza. Así es la prosa que sigue, ajustada a la corta verdad que quiere indicar. La fantasía está a en las ideas, en la prosa solo hay precisión. Se agradece.
Hay de todo un poco, y borgiano no es un mal elogio para este conjunto de variados relatos, misceláneos, que incluyen mitos pampeanos(recién paridos por la imaginación de Pron) y oníricos paisajes de Sarajevo en guerra.

Invento yo que en algún momento el autor se dijo a si mismo ─má sí, lo voy a copiar al Viejo, que se cree ese─ y en esa borrachera de valor escribió La arquitectura de la historia, que empieza así:
En el "Phases of Irish History" de Eoin Macneill, publicado por Gill and Son en Dublín en 1919, leí por primera vez en 1966 la historia de Inbhear Scéin y la olvidé. No fue sino cuatro años después cuando una persona me la recordó, en la penumbra de una habitación llena de libros. Era un hombre bajo y moreno llamado James O'Donnell.
Nos conocimos en el Irish College de Berlín. El enseñaba gaélico y yo español. "El número de nuestros alumnos es un claro indicio de que somos profesores de lenguas muertas" me dijo la primera vez que lo vi. Recuerdo que nos presentaron en el hall del College y que me impresionó vivamente la sombra que su cuerpo proyectaba sobre el piso. Era larga, pese a que eran las doce del mediodía, y parecía la de una grulla sostenida en un solo, delgado pie.


Resumen facilista: bueno. Muy bien escrito. No es para lectores de best sellers.

jueves, abril 24, 2008

Gabriel Báñez. Paredón paredón

La contratapa advierte sin errar "Absurdo, humor y grotesco se combinan[...]".
Se trata de la ridícula puesta en acciòn de las ideas de purificar el mundo que tiene el teniente Mandarino, al cual le faltan varios jugadores (o sea, está medio tocate un tango).
Se agrega un ciego, su hermana -del gremio docente- y un par de albañiles borrachos, más otros participantes menores.

─Sí sí, nunca me trató como no vidente, siempre como ciego.


Cada oración es perfecta. El conjunto es sofocante. Pero para leer en módicas cuotas, son divertidos los disparates del grupo que piensa en corregir los males del mundo a fuerza de palos.

─¿Es viscosa, le da sensación de reptil mi mano?
Mandarino no entendió.
─Le pregunto ─aclaró el Ciegotito─ porque acabo de leer en un libro que los ciegos tenemos manos de reptil.
─La limpieza tendría que empezar por los escritores.


"Sarnoso ciego infame", estas tres palabras trajeron a mi mente otras memorables, de 2666 (Roberto Bolaño), "Pinche escuincle mamón"; no sé con certeza que significan pero ¡que bien suenan!

miércoles, abril 23, 2008

Rubem Fonseca. Diario de un libertino


Rufus es un escritor que ya no vende, y decide practicar los diálogos escribiendo un diario. Mientras no puede empezar su nueva novela, sí puede retozar de mujer en mujer, pues es un garañón, un amante amoroso que no encuentra motivos para estacionarse en una sola mujer. Casi siempre tiene dos al mismo tiempo y sus afanes son los del amante secreto. Estas peripecias llevan la primera mitad del libro, en conjunto con la historia de su vida, de sus libros, y -esto es lo más agradable del relato- reflexiones sobre la vida y obra de sus colegas.
La escritura no puede ser más liviana, se lee como se devora un souflé, un budín, un flan con caramelo. Deliciosa y fugaz.
Luego la historia se complica con un crimen y se resuelve en cuatro páginas sin profundidad.

En resumen, deliciosa novelita que afloja mucho al final.

Acá la elogian más.

martes, abril 15, 2008

Palabra de González

Si las personas no se avinieran a formar parte de una tribu, o una nación, y aspiraran a formar parte nada menos que del universo, ¿ustedes creen que habría guerras? Si la gente quisiera ser no como el saltimbanqui electrónico de turno sino como Juan Sebastián Bach, ¿no piensan ustedes que habría menos ruido y la vida sería más llevadera? Hay demasiada modestia, miren, y es una desgracia. No nos animamos a ser sabios, nos achicamos a ser ricos, y así nos va: no somos ni lo uno ni lo otro, y lo poco que somos lo somos con harta tristeza.

Samuel Schkolnik. Salven nuestras almas

lunes, abril 14, 2008

Fui a comprar libros

Fui a comprar libros, con plata para gastar, a Distal que es una cadena bien grande de librerías. Un fiasco.

.-Nada de Connie Willis.
.-Nada de Calvin y Hobbes.
.-Ni rastros de El lamento de Portnoy.
.-Nada de Zarraluki.
.-Nada de Dinesen.
.-De Annie Proulx, solo uno.
.-Uno de Fabián Casas.
.-Nada de Lahiri.

Compré algo, pero me sobró dinero. Señores libreros, media pila.
Otra observación: está desapareciendo de las librerías porteñas el sector de ciencia ficción.

viernes, abril 11, 2008

Samantha Schweblin. El Núcleo del Disturbio

Schweblin nació en Buenos Aires en 1978. Este libro ganó el Premio Fondo Nacional de las Artes en 2001.
2001-1978 = 23
Veintitrés años, y escribió estos cuentos. Me saco el sombrero.

Son cuentos del género fantástico, como ─uno que conocemos todos─ Casa tomada. Trenes que no se detienen, cosas así. También podría decirse que tratan de la perenne guerra entre hombres y mujeres. La pesada valija del señor Benavides es una sátira. Todos están muy bien escritos. Con prolijidad, corrección, y también cierta inocencia por parte de la autora. En el sentido que no viola ninguna convención. Trata de hacer lo mejor posible de la manera más clásica. Le sale bien.

El género no es mi preferido, aclaro. No me parecieron memorables, excepto uno. Y aquí sí que vale la pena detenerse, y tomar aire.

Adaliana. Es un cuento de odio, de locura y de muerte. Trata de una mujer, Adaliana, "largo y lacio pelo, que no conoce otras manos que las propias", de muchas mujeres. La matrona es la que sabe lo que vendrá. Lo que vendrá: ahí está el acierto genial del relato. Vendrá algo espantoso, y la profecía es el cuento, que termina cuando todo comienza.
En Google no se encuentra el término gorodischeano ; postulo que no le cabe mejor adjetivo (aunque lo acabe de inventar). ¿Se entiende que la estoy elogiando? Repito; podría estar en las páginas antológicas de Angélica Gorodischer sin que nadie note que es de otra pluma. ¡Veintitrés años!

Sitio web de Samantha. Entrevista del 2002.

martes, abril 08, 2008

Henning Mankell. Antes de que hiele

Una novela más, ahora el protagonismo está compartido entre Wallander y su hija ─de treinta años, pero medio pavota.
Un caso más de Wallander. ¿Igual a los anteriores? Bastante parecido. Claro que así son las series, y ya lo sabe quien las acomete.
Un libro más donde la intriga termina en la mitad, y el resto es la resolución por parte de las esforzadas fuerzas policiales nórdicas. Que destacan por su honestidad, pero no por su brillo.
Un libro más donde Mankell relata los prosaicos problemas de todos los días de un ciudadano cualquiera; esta vez las dificultades con su hija. ¿Quién no las tiene, no las tuvo o no las tendrá? Y este relato no es precisamente Dostoievski.

Me gustó poco.

SPOILER
Y además, al personaje de la hija del malo, la única que no cae ni en los buenos ni en los malos, que tiene mucho por explicar, que no tiene ninguna salida fácil en la trama armada, a ese personaje, el autor no se le ocurre otra idea que asesinarlo.
/SPOILER

Creo que Mankell se quedó sin gas en las últimas cien páginas. O se le helaron las ideas.
Quería usar esta clasificación (son nueve opciones), pero no encontré la categoría justa; elijo dos ítems:
·Leíble
·Limitado

Acá gustó mucho (Magda).

domingo, abril 06, 2008

Cormac McCarthy. En la frontera

Una loba vino de México y mató un ternero de los Parham. Entonces el padre con sus dos hijos se dedica a sembrar de trampas el terreno. Y la loba a desenterrarlas, a comer los cebos. En seguida el lector está a favor del animal y sospecha que va a tener un final impiadoso. Porque el relato marcha diciendo "esto es así y no hay tutía, no hay literatura que valga, si es triste ni siquiera lo lamento, es lo que es". El hijo mayor es Billy, tiene 16 años. La loba cae en una trampa ideada por Billy. Entonces Billy, solo, ata a la loba, le cura la mano, y viaja a México para soltarla. Cruza la frontera. Un alguacil le confisca el animal, y lo entrega al reñidero para que sea una función especial: pelear con un perro tras otro hasta morir. Billy interrumpe y mata a la loba de un balazo. Lo dejan ir, y entierra al animal en la montaña.
Vuelve a su casa, encuentra la casa vacía, unos ladrones de caballos mataron al padre y a la madre. Con su hermano, salen a buscarlos. Cruzan la frontera, encuentran uno de sus caballos. Salvan a una chica que iba a a ser abusada por unos vaqueros.
Siguen las aventuras (pero de venturosas no tienen nada) de Billy y Boyd en la frontera, digamos, siguen las peripecias.
Finalmente, tres años después, el libro deja de contar, sin haberse alejado nunca mucho del comienzo.

Como novela de aventuras, en la tradición de Jack London, y emparentada con Annie Proulx, es muy buena. Sobre todo después de las primeras cien páginas que son demasiado secas. Demasiado.

Como novela de aprendizaje, de iniciación, es muy buena. Este sentido quizás sea el que quiso darle el autor, porque en el final, no lo voy a contar, hay algo que indica he aquí el verdadero cambio de piel, el fin de la infancia.

Como novela de frontera, es muy buena; algunas anécdotas salen de la trama principal, creo que ahí no le salió muy bien el tono a McCarthy; por ejemplo, la historia del hombre ciego.

La prosa es breve y seca, exageradamente en busca de su propio estilo, pero no perturba. Tampoco me parece deliciosa.

La historia es buena, los chicos son creíbles vaqueros, el desierto -aunque llueve demasiadas veces- es un buen protagonista.

jueves, abril 03, 2008

René Barjavel. El carro azul

(1911-1985) Wiki

El carro azul es la memoria de los primeros años de Barjavel. Está escrito en la buena y emotiva prosa que siempre cultivó, así que es una lectura amable y sentimental, sobre sucesos de la antigüedad (son casi 100 años).

Una lectura personal

Barjavel pertenece al grupo que Sebreli categorizó con maestría, los que asedian la modernidad. Está en el capítulo de los románticos que postulan que todo tiempo por pasado fue mejor. Que cuando todas las manos eran callosas, ahí estaba el Edén perdido. Y en este libro lo dice con todas las letras. Pero imperceptiblemente también muestra los beneficios de la modernidad. Postula que la vida en el campo es la mejor, la sigue la del pueblo, ya la ciudad es mala, y la metrópoli un horror. Le da pena que sus nietos piense que el campo es Cromagnon, ¡pero Barjavel escribe y vive en Paris!
Pobre la mamá, muere joven, picada por una mosca tse tsé (o un tábano portador del tripanosoma). Y menciona que ahora esa enfermedad se cura así nomás. No entiendo como no reflexiona que esas muertes evitadas son consecuencia directa del progreso tecnológico. Porque antes dice que el panadero que amasaba desde las 3 de la mañana con sus propias manos el pan, tenía la mejor de las vidas (aunque muchos muriesen por respirar demasiada harina), y que el avance técnico aniquiló esas hermosas profesiones.
Cuando el autor era niño murieron y fueron mutilados enorme cantidad de franceses en una larga y horrorosa guerra de trincheras, ¡y luchaban por unos kilómetros de frontera! Hoy es impensable que una nación democrática lleve a millones de ciudadanos a morir. Dije millones, no miles; a miles todavía el estado puede mandar a morir por unos millones de barriles de petróleo, por ejemplo.
En la década del setenta -cuando supongamos escribió estas memorias- ya era un hecho la rebelión ciudadana contra las demasiadas (e irracionales) muertes en guerras poco claras. No dice Barjavel -tan amante de los idus del 68- que la rebelión contra el estado guerrero sea un progreso. Y sí dice que es un progreso rechazar la tecnología.
Concluyo, Barjavel, enorme escritor, sociólogo equivocado.


Aprovecho el post para repetir: La noche de los tiempos, es la lectura ideal para los quinceañeros.


offtopic, Sebreli escribe en LA NACION, El peronismo y el campo, justo que hablamos de modernidad y antimodernidad.

miércoles, abril 02, 2008

Top 1 de novelas sobre las Islas Malvinas

Los Pichiciegos, Rodolfo Fogwill.





Esto es un pichiciego:
pichi