domingo, marzo 30, 2008

Tres apostillas sobre el diario Perfil del domingo


  1. “Una cierta clase media-baja del espíritu y del alma pierde totalmente el pudor ante su necesidad de presumir tan pronto como, bajo la protección del partido, la nación, la secta o la corriente artística, le está permitido decir nosotros en lugar de yo”. En 1937 Musil pensaba seguramente en las camisas pardas, pero la reflexión se aplica bien a ciertos bloggers.
    Quintín


  2. Tabarosky, que es muy generoso con el elogio, o tiene una suerte rara. Porque, digo, encontrar tres novelas extraordinarias en autores nuevos es mucha fortuna.
    Ultimamente leí tres primeras novelas recientes. Extraordinarias las tres.

    El carácter Sea Monkey, de Daniel Riera
    Opendoor, de Iosi Havilio
    El tridente, de Diego Sasturain

  3. Maximiliano Tomas, comenta el Primer Encuentro de Crítica y Medios de Comunicación, que parece de lo más interesante, lamentablemente no aporta ni un solo link para acceder a los documentos o más información. Porque parece muy bueno lo de Constantino Bértolo, ¿dónde se puede conseguir ese discurso?

miércoles, marzo 26, 2008

Top 5 de novelas de campo

El top 5 es un recurso para llenar páginas sin pensar. Como la reflexión no abunda nos parece un buen momento para un top 5 relacionado con el candente momento de actualidad. ¡¡Ampliaremos!!


  • Enero, Sara Gallardo

  • La tierra purpúrea, Guillermo Enrique Hudson

  • Sin rumbo, Eugenio Cambaceres

  • Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes

  • El inglés de los güesos, Benito Lynch


Fue un dificil top 5, más que las mejores, las únicas...

lunes, marzo 24, 2008

Robert Silverberg. El hombre en el laberinto

Muchos libros de la época de oro de la sf no han resistido el paso del tiempo. En general, han pecado de ingenuidad, de sencillez; son rústicas novelas de aventuras con jerga mal usada. Pero esta novela -lejos de estar libre de defectos- sí ha resistido airosa, con elegancia, y es de lo más legible.
Richard Muller vive hace nueve años en el centro del laberinto, solo. El laberinto es exactamente eso, de varios kilómetros de extensión, poblado de trampas, y bien aceitado por mecanismos automáticos que sobrevivieron a sus creadores.
Una línea de la novela es cómo la nueva expedición logra sortear las trampas y llegar al centro. Esta trama tiene ingenio pero nada más.
Otra línea es, ¿por qué está solo Muller allí, por qué no quiere salir? El racconto lleva el peso de la novela. Se plantean intrigas y se resuelven. Además queda claro que Muller tiene méritos para ser lo que es, un Minotauro.
Finalmente, Muller sale para cumplir en pocas páginas una nueva misión en nombre de la humanidad, y cumplida, vuelve al laberinto, a vivir solo.

Los viajes hiperespaciales son asumidos sin complejos por el autor, y la parte de ficción científica pasa sin molestar. El asunto de la emanación telepática es un acierto; es una modificación que los aliens le hicieron a Muller, y emite depresión; no hay quien soporte estar cerca suyo.

─Me siento confuso ─dijo Christiansen─. No sé que me pasa.
Su cara estaba roja, súbitamente, y las gotas de sudor brillaban en su frente.
─Creo que me he puesto enfermo. Yo..., esto no tendría que haber sucedido... ─El piloto se derrumbó en una litera de amortiguación y quedó allí, encogido, tembloroso, cubriéndose la cabeza con las manos. Muller, cuya voz todavía sonaba áspera a causa de los largos silencios de su misión, dudó, sintiéndose impotente. Finalmente extendió el brazo para coger al piloto por el brazo y guiarlo hasta la cámara médica. Christiansen se soltó como si lo hubiese tocado un hierro al rojo. El movimiento le hizo perder el equilibrio y cayó en el piso de la cabina. Se puso de rodillas y se escurrió por el suelo, hasta que quedó a la mayor distancia posible de Muller.


Hay un aspecto del relato que podría verse de dos maneras, como resabio de la época en que se escribió, o como un intento de predicción del futuro. Se trata del machismo desenfrenado en que vive los astronautas: las mujeres son instrumentos de placer, y ya. Pero esta presentación, ¿es lo qué pensaba Silverberg que podía pasar? O bien, ¿así vivía -o quería vivir- Silverberg, y lo escribió como quien respira, sin pensar? No lo sé. No queda claro.

Título original: The man in the maze. 1969

viernes, marzo 21, 2008

Rubem Fonseca. Historias de Amor


El primer cuento es de dos páginas, sobre un perro que muere. Cualquiera puede emocionar con esa historia, también Fonseca lo logra. En el segundo cuento descuartizan a un niño de siete años para vengarse de la madre. La verdad, me dieron ganas de cerrar el libro para siempre.
La prosa va a los hechos sin distraerse en lograr frases bonitas, concentrada en relatar los hechos necesarios para que la historia se desenvuelva. Y las historias son muy buenas. Fonseca tiene buenas invenciones o hallazgos.
Los cuentos están ordenados por extensión, los más largos al final. Y también son cada vez mejores, a medida que tienen más páginas y los personajes tienen más participación. Son todos cuentos de amor, con bastante violencia rondando. Por suerte el amor nunca se pierde; son cuentos felices.
Hay uno genial: el flamante marido no mantiene erguida su virilidad, pese a ser un reconocido amante, y su esposa una hermosa, inteligente y simpática mujer. Hasta que en el inodoro encuentra lo que acaba de dejar ella, y que el sanitario no eliminó: una enorme masa de excremento repugante. Y al caer la noche el marido recupera su dureza, y el lecho matrimonial pasa a ser inagotable fuente de delicias.

miércoles, marzo 19, 2008

Murió Arthur C. Clarke

Murió Arthur C. Clarke.
Un grande.



domingo, marzo 09, 2008

Encontrado en los diarios del fin de semana

[...] después de citar a Lamborghini y Aira, pronuncia una frase memorable: “Hay que cultivar nuestras propias tradiciones”. Fascista, le digo para provocarlo, pero no se inmuta. Me ilumino y comprendo que la literatura argentina, desde El matadero hasta hoy, parte de la premisa de que nuestros infiernos son los únicos infiernos de primera categoría. Los rusos son de palo.
Quintín

sábado, marzo 08, 2008

Christopher Priest. La máquina espacial

En 1893, haciendo uso descuidado de una máquina que viaja por el tiempo, un par de ingleses que recién se conocen, arriban al planeta Marte, y después de mucho sufridos avatares vuelven a la Tierra en un cohete marciano.
La novela recuerda muy pronto a Verne, a Conan Doyle, a Emilio Salgari. Pero es de 1976. Los protagonistas son del siglo XIX, pero también la escritura que propone el autor. No hay ni un rasgo ni conocimiento que haga a los personajes o la trama más interesante, de lo que eran las limitadas historias de Verne y Salgari. Digo, hubiese sido interesante usar lo que se aprendió de psicología y de ciencia en estos años, para enriquecer el relato. De eso, nada. Es solo para entretenerse, pero muy vieja.
Recomendación: dejarla pasar.

jueves, marzo 06, 2008

Coman dulce de leche

Cobardes. A veces alguien llega con un libro de regalo, a veces vamos a una librería porque dicen los críticos que "es imprescindible que", dioses, nos aburrimos leyendo, cómo nos aburrimos. Pero avanzamos, una página y otra y otra, llegamos al final, nos detenemos a formarnos una opinión, cuando toda nuestra alma clama ¡ME ABURRÍ, ESO ES TODO! Sí, somos cobardes. Los puntos, las calorías, las proteínas desgrasadas que nos amargan la comida nos amargan también la lectura. Quiero pasarles un dato: el dulce de leche sigue ahí.
Sara Gallardo

miércoles, marzo 05, 2008

Alberto Olmos. A bordo del naufragio

Desistes, piensas: no hay luz, te desplomas sobre la cama. Estás incómodo, muy incómodo. Te duele la cabeza. La sientes llena de agua.

En los años 70 se escribían libros en esta modalidad, donde el relator le habla al protagonista. La sensación que daban, y da este libro, es la de un insoportable relator que sabe todo, y que asistimos a una larga lección, a un largo sermón.

Se trata de un día en la infeliz mente de un joven dominado por el miedo, que de niño le ha tomado miedo a todo porque es un cobarde innato o de tanto tener miedo se ha hecho cobarde, que más da. Es todo muy triste. Dice el autor que a los veinte años también se puede ser gris y estar derrotado para siempre.

En la página 82 el relato sale de la mente del protagonista y describe la vida en el pueblo; resulta bastante entretenido, lo suficiente como para pensar, ¿por qué no escribirá otra cosa? En la 116 repite el pase de magia con un par de chicas, hace una pintura naturalista con mucha gracia.

La prosa tiene ritmo, el relato marcha sobre rieles. El problema es el protagonista, que a los veinte ya no merece vivir más. Me pareció exagerado, fuera de lo posible.

La no vida del protagonista solo puede llevar a un final kafkiano, sin salida, pero el autor opta por cerrar con dos páginas de acción, que no tienen nada que hacer en este libro; son intempestivas y extemporáneas.

En las principales editariales hispanas, el predominio corresponde a figuritas repetidas, a innumerables novelas iguales, de protagonistas modelos; en ese ambiente, este libro es una bocanada de aire fresco.

Alberto Olmos fue finalista con esta novela del Premio Herralde el mismo año que lo ganó Roberto Bolaño con Los detectives salvajes. Dos obras que no pueden ser más distintas.

Acá gustó.
Larga entrevista al autor.

lunes, marzo 03, 2008

Un auténtico tópico

Pues pasaba lo que ahora, la mayor parte es malo y solo una minoría es bueno.
Antonio Buero Vallejo

Hablando de las publicaciones de su juventud. Vía Palimp.

domingo, marzo 02, 2008

Roberto Bolaño. 2666



Mil ciento veinticinco páginas que leí en diez tranquilos días de ocio. Con este libro creo haber leído todo la narrativa de Bolaño, y solo me quedan las relecturas, porque como todos saben, murió en el 2003, con cincuenta años de edad. Un destino propio de sus creaciones, donde brilla por su ausencia la justicia divina.

  • Se trata de muchísimas cosas, en un viaje que dura 60 años, empezando por la Segunda Guerra para finalizar en la frontera Sonora Texas.

  • Nada de gente encerrada en un llano en llamas; hasta para la parte antigua (la guerra) se mezclan rusos, alemanes, rumanos. Refleja el mundo moderno, cercano y sin fronteras.

  • Habrá algunos párrafos donde los personajes reflexionan, pero son islas, el océano está hecho de sucesos. Interminablemente avanza el relato con hechos y personajes, porque como se dice, para quien no sabe a donde va todos los caminos son buenos.

  • El estilo no es distinto a su obra anterior, pero lo noto un poco apagado, digo que antes me pareció deslumbrante y esta vez no.

  • Es por completo una "obra abierta"; llena de expectativas y planteos, vacía de desenlaces.

  • Me gustó.

  • No recomendaría esta novela para empezar a leer a Bolaño.

  • 2666 no tiene ningún significado dentro de la novela :s